18/98

15 Dic, 2005

La ausencia de traductores obliga a suspender la vista

Crónicas — Escrito por entorno @ 10:15

12/diciembre/2005

Tres horas y media sin juicio y dos minutos de audiencia. Este ha sido el balance de la sexta jornada del juicio del sumario 18/98. Esta vez, la ausencia sin justificación de los traductores obligó a esperarles durante tres horas y media. A las siete de la tarde, la secretaria procedió a dejar constancia de los intentos del Tribunal por contactar con los intérpretes de euskera que habían sido citados para hoy. Al no comparecer, el Tribunal decidió suspender el juicio hasta mañana con el fin de “preservar el derecho de defensa de los acusados” a declarar en su propio idioma.

El Tribunal señaló que desconoce la causa de la incomparencia de los dos intérpretes. Según fuentes de la Audiencia Nacional, la gerente de este organismo judicial les había informado de que el Ministerio de Justicia aceptaba sus reivindicaciones de aumento de salario y pago de horas extras. De ahí la sorpresa de todos cuando no aparecieron por la tarde donde habían sido citados.

Para Pepe Uruñuela, un día más con retrasos en el juicio supone “un perjuicio muy grande” ya que implica dejar el trabajo y la vida en Pamplona para venir a Madrid. “Yo no vivo de esto. No soy funcionario”, señala Pepe.

También su abogada, Ángeles Álvarez, observa que “la cantidad de horas de trabajo de tanta gente están siendo desperdiciadas”, refiriéndose tanto a los abogados, los procesados como a los funcionarios.

El abogado Álvaro Reizabal era más explícito: “Me alucina la capacidad de sorprenderme que tiene el Tribunal. Cuando ya creías que lo habías visto todo, te sorprenden un día más”, indicaba.

Según la abogada Amalia Alejandre, “algunos procesados opinan que esto es una pena impuesta por adelantado”, ya que les está afectando a sus vidas, a sus trabajos y alargando el juicio.

La jornada tuvo además otros incidentes cuando a las cuatro de la tarde unas 30 personas se situaron detrás de una pancarta de Juventudes Falangistas de Madrid en la que se leía “Ni olvido ni perdón. Etarras al paredón”. Permanecieron enfrente de la puerta de la Audiencia Nacional profiriendo insultos de “asesinos”, “no nos engañan, vascongadas es España”, cubiertos con banderas franquistas y levantando la mano en gesto fascista durante dos horas. En el momento de la entrada de los procesados a la Audiencia, los falangistas lanzaron a una piedra a los encausados que les mostraban el periódico Egin.


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