18/98

11 Ene, 2006

Parte de la defensa anuncia que se ausentará de la vista si no puede ejercer su trabajo con garantías suficientes

Crónicas — Escrito por entorno @ 12:04

Nines López, abogada de Pepe Uruñuela, exige la suspensión de la vista hasta que se garantice que las defensas hayan tenido acceso a todas las pruebas, pero no se suma al plante ni a la petición de nulidad de todo el proceso, ya que las diligencias 75/89, origen de las nuevas irregularidades, no habían sido solicitadas para su defensa.

El conflicto comenzaba a primera hora de la mañana, ante el inicio de la declaración de Xabier Alegría Loinaz. Su abogada, Arantza Zulueta, presentaba una protesta formal por las irregularidades cometidas respecto a las diligencias 75/89. Estos documentos han estado bajo secreto de sumario, sin que las defensas pudieran acceder a su contenido hasta días después de haber comenzado la vista oral. Finalmente han podido revisar las 104 cajas que componen estas diligencias durante seis días y con un horario limitado. Lo que se han encontrado es un volumen grande de documentación desorganizada y sin indexar, lo que ha hecho imposible su labor.

Diligencias previas 75/89

La documentación recogida en estas 104 cajas engloba todos los informes policiales, transcripciones de conversaciones telefónicas intervenidas y otros documentos con que se han ido engordando sumarios instruidos por el juez Baltasar Garzón desde 1989. Buena parte de la acusación del sumario 18/98 se refiere a estas diligencias, casi 500 tomos, a los que, en un momento de la vista, la presidenta del Tribunal, Ángela Murillo, se refirió como “un desastre, pero no es material nuestro”. La señora Murillo siguió desgranando “high lights” verbales como cuando sugirió a la abogada defensora que “interrogue con lo que hay si quiere, y si no, no interrogue”.

La tensión durante la vista fué en aumento ya que la defensa no consideraba suficientes tanto las garantías jurídicas y procesales, como la “igualdad de armas”, en referencia a las acusaciones, que si han podido estudiar las diligencias previas. Finalmente, Zulueta solicitó el amparo del Decano del Colegio de Abogados de Vizcaia y Presidente del Consejo de la Abogacía del País Vasco, Nazario de Oleaga, quien mediante un fax manifestó que concedía el amparo solicitado y exigía una reunión con el Tribunal del sumario y el Presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Dívar. Aun así, la vista continuó siguiendo la tónica habitual hasta el momento. La defensa protesta y dice no poder interrogar al acusado, mientras el Tribunal insiste en que se haga el interrogatorio “con lo que hay”.

El punto de máxima tensión llega cuando Zulueta informa de que se ausentará de la vista, advertencia a la que se une el resto de abogados, excepto Nines López, defensora de Pepe Uruñuela. Como manifestó la abogada madrileña a la salida de la sala, tan solo ha solicitado la suspensión para revisar las diligencias y no se ha adherido al anuncio del resto de compañeros por no haber solicitado previamente dichas pruebas.

Tras hacer un receso de más de media hora, Ángela Murillo informó a la sala de que suspendía la sesión hasta el próximo lunes. También especificó que para preservar el derecho de defensa, las abogadas tendrían que señalar las referencias expresas que se hicieran en el sumario 18/98 respecto a las diligencias 75/89. Cuando no fuera así, serían las partes las responsables. Esta decisión no pareció suficiente a la defensa que advirtió de su no personación el día 16. Al salir de la sala, Zulueta anunció que no asistirían hasta que no se produjera la reunión solicitada por el Decano del Colegio de Abogados de Vizcaia, Nazario de Oleaga.

Al finalizar la sesión, tras ocho horas de vista, el acusado Xabier Alegría no había podido decir más que una frase; “A un Tribunal especial, que avala el uso de la tortura para hacer su trabajo, no le voy a contestar”.

Fascistas

Para añadir tensión a la jornada, desde primeras horas de la mañana se tenía constancia de la convocatoria hecha por un grupúsculo de ultraderecha para una concentración frente a las puertas de la Audiencia Nacional. Al reanudarse la vista nos encontramos con un pequeño grupo, cerca de 30 individuos, que gritaban consignas franquistas, referencias al teniente general Mena y a la cámara de gas. Los insultos se dirigían contra todo el mundo, desde la prensa pasando por los acusados y acusadas hasta los que llevaban coleta o los “maricones”


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