MAITE LEANIZBARRUTIA Y JESÚS
HERRERO/MIEMBROS DE LA COMISIÓN PERMANENTE DE GESTO POR LA PAZ
Fuente: Diario Vasco (http://servicios.diariovasco.com/pg051205/prensa/noticias/Opinion/200512/05/DVA-OPI-090.html)
Aunque a veces nos parezca lo
contrario, es evidente que el ser humano ha evolucionado a lo largo
de los años. La instauración de las democracias y el
Estado de Derecho -con tres poderes perfectamente diferenciados- y la
incorporación de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos a las constituciones modernas son signos inequívocos
de dicha evolución. Sin embargo, defender la dignidad de la
persona, la invio- labilidad de los derechos humanos o la separación
de poderes no es difícil cuando nos encontramos con ciudadanos
que no son una amenaza para la sociedad o para el propio Estado de
Derecho. Las complicaciones surgen cuando se produce el delito,
cuando hay que perseguir a quien lo comete, cuando hay que juzgarle,
aplicarle una pena o resocializarle. Y no podemos olvidar que los
principios que conforman el ordenamiento jurídico han de ser
tenidos en cuenta siempre. Si no, el Estado de Derecho perdería
todo su sentido.
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