18/98

12 Ene, 2006

¿Qué esta en juego en el 18/98?

General — Escrito por entorno @ 22:16
Pedro Ibarra, Ramon Zallo, Jon Olaskoaga, Petxo Idoiaga, Luis Bandres, Baleren Bakaikoa, Xabier Ezeizabarrena... (profesores de la UPV/EHU y miembros de Elkarbide)

Como es sabido se está celebrando un juicio en la Audiencia Nacional en los que aparecen como encausados, y a los que se les soliciten largas penas de cárcel, un conjunto de ciudadanos del País Vasco. En el juicio –sumario 18/98- se imputa a estos ciudadanos estar vinculados a ETA por participar en organizaciones o empresas o grupos informales que -se afirma- constituidas para lograr los objetivos políticos de ETA.

No se les pretende meter en la cárcel por que sean militantes de ETA o, aún no siendo militantes, porque colaboren en acciones violentas de ETA, o porque practiquen otras violencias mas o menos cercanas o parecidas a las de ETA. Nada de eso. Les acusan de participar en grupos cuya actividad coincide con los designios políticos de ETA, de hacer declaraciones políticas, actividades culturales y periodísticas o movilizaciones y campañas políticas y sociales, que aun siendo licitas y legales, sin embargo, objetivamente coincidían con el ideario y reivindicaciones de ETA. Es decir los imputados son presentados como culpables al margen de que supiesen o no que sus actividades gustaban a ETA. Son culpables por que tales actividades se correspondían con las exigencias políticas de ETA.

No vamos repetir los calificativos que nos merece esta teoría de la responsabilidad objetiva. Sólo decir que la misma supone una vuelta a la barbarie jurídica. ¿Cómo es posible que se pueda condenar a un ciudadano por que lo que hace o dice, coincide, en la practica, con lo que dice, o propone hacer, alguien que comete delitos?. Cuando, además, lo que dice o hace ni siquiera tiene relación con apoyos o justificaciones de tales delitos. Es como si un periodista fuese juzgado sólo por decir que le parece mal la política occidental en alguno países árabes. Como resulta que Al Qaeda justifica sus crímenes utilizando esa denuncia, el periodista es condenado por terrorismo; es un aliado “objetivo” de Al Qaeda.

Lo que si vamos recordar es que este proceso judicial se desarrolla en un contexto doctrinal político que, proveniente del Estado y no sólo del Estado ocupado en su día por el PP, propone -y si puede impone- una concepción débil, cuasi marginal, de la democracia. Esperemos que la sentencia del juicio se desmarque de tal contexto, pero tampoco conviene olvidar que los jueces viven en el mundo. En un mundo cruzado de discursos políticos. Y en el que algunos discursos dominan sobre otros.

Debilitamiento democrático proveniente de dos frentes. Por un lado aquel que, en el conflicto seguridad / libertad, toma una decidida opción por la seguridad. El Estado decide que la seguridad constituye una prioridad absoluta frente a la cual debe ceder cualquier garantía, cualquier protección en el ejercicio de la libertades. Aquí la democracia es cercenada desde una estrategia negativa, desde la exigencia ciudadana de que el Estado no interfiera en el ejercicio de nuestras libertades; ni nos limite el ejercicio de nuestras libertades ideológicas y políticas, ni nos penalice su ejercicio.

La ruptura del equilibrio entre seguridad y libertad implica la destrucción de la frontera que protege las libertades frente a la injerencia del Estado. Desaparecen los limites previos generalizados. En cada caso, cada individuo, debe ganarse su estatus de impunidad, de pureza. Demostrar que está fuera del manto de la sospecha omnicomprensiva; aquella que afirma que todos las opciones sociopolíticas, mientras no se demuestre lo contrario, pueden conducir a la extensión del terrorismo, a la quiebra de la seguridad. Bajo esta perspectiva, no existen derechos y libertades (políticas, prensa, opinión, etc.) preestablecidos y universales. Las únicos derechos ilimitados y garantizadas son las que provienen desde el campo de la seguridad. Frente a los mismos, cada individuo debe ganarse el derecho a ejercer su libertad.

Si en esta estrategia de relegar las libertades, el discurso de la seguridad puede operar como argumento, el otro frente antidemocrático aparece menos preocupado por retóricas justificativas. De lo que ahora se trata es de eliminar la autonomía de la sociedad civil, la autonomía de las organizaciones sociales a la hora de definir, compartir y ejercer determinados objetivos.

Esta segunda estrategia define la buena y la mala sociedad civil. La primera es la que qué no cuestiona, no discute y no se moviliza en contra del sistema político. La segunda - sus “malas” organizaciones- si lo hacen y por tanto no deben ser toleradas. El poder político debe en consecuencia eliminar su soberanía constituyente y decidir cómo deben ser y hasta dónde deben llegar. Esta opción del poder reduce la libertad positiva. Debilita la libertad, no a la hora de protegerse del poder, sino de criticarlo, de transformarlo desde la sociedad organizada, desde donde los ciudadanos se juntan para transformar sus vidas, su entorno, su poder. Margina la libertad de impugnar pacifica pero contundentemente, los ejes del sistema político.

La sociedad civil es el motor, el otro activo polo de la relación democrática, la otra parte que exige, controla y cambia al poder y su política. Si esta sociedad civil, ahogada por el poder político, deja de existir, desaparece el principio de incertidumbre, consustancial a la democracia. Como dice el politólogo norteamericano Schmitter, cuando no existe ninguna duda de que el gobierno va a hacer exactamente lo que dijo que iba hacer, lo que se demuestra es que no existe nadie capaz de movilizarse críticamente, nadie capaz por tanto de “obligar “ a cambiar al Gobierno. Porque la sociedad civil está muerta y su muerte arrastra a la democracia, surge un escenario de radical certidumbre.

Para finalizar conviene contestar a los que previsiblemente tacharán de desorbitadas, nuestras afirmaciones. Hay que replicar a los que nos dirán que lo que esta en juego en el 18/98 no es la democracia, si no el juicio de unos concretos comportamientos; que, por tanto, que si se demuestra que los acusados no son culpables (¿culpables de qué?) serán absueltos y aquí se acabo la historia.

Una primera contestación referida a la coherencia. Nuestros juiciosos críticos no tienen inconveniente en considerar que en otras instancias judiciales, los jueces actúan influidos por las orientaciones políticas de los partidos que les apoyan, y ahora, sin embargo, defienden, como formando parte de la naturaleza de la política, una estricta incontaminación judicial

Y otra mas de fondo. Nuestros críticos deberían ser un poco menos cerrados. La política es relación. Y hoy la relación es crecientemente compleja. La política, en sus diversas funciones, se ejerce desde y en espacios decisorios comunes, desde redes en las que están diversos poderes y grupos. Espacios no siempre formalizados, pero sí siempre reales, operativos. Escenarios en donde cambian (en nuestro caso a peor para la democracia) las cosmovisiones políticas dominantes. No defendemos una concepción conspirativa de la historia, pero sí negamos que la política, las diversas formas de ejercicio del poder, se hagan desde compartimentos estancos y blindados. Lo único que pedimos para entender bien este asunto del 18/98, y por tanto criticarlo con argumentos políticos, es un poco menos de cultura política parroquial y un poco mas de sentido político común. La verdad, no parece mucho pedir.


comentarios

  1. en estos dias de consijnas, reivindicaciones, carteles publicitarios, propaganda barata y no tan barata, los jovenes de hoy en dia toman estas consignas como suyas, las gritan, las exponen, e incluso las imponen. creyendo saber de lo que hablan y no tienen ni puñetera idea, eso es lo que pasa hoy en dia con la juventud vasca. yo soy monitor de chavales de 10-16 años y se lo que digo, los "mayores" concretamente, han tomado estas ideologias y opiniones como suyas, digamos que es un "radicalismo barato" los chavales creen saber, hacen que saben, pero no saben. lo que realmente les vendria muy bien es informarse, una informacion a su alcance y acorde a su edad, una informacion que no dejara cabos sueltos, que resolviera sus dudas y que fueran capaces de opinar. lo que no me cabe duda es que alguna gente adulta lo tomaria como una apologia del radicalismo o del extremismo, pues no. la informacion es la informacion, les permitira tener conocimiento de causa y por ende poder opinar en cosecuencia. lo que esta claro es que todavia falta mucho para que esto ocurra. y como no ocurra tendremos una generacion de lo mas creida en sus "ideologias" les preguntaremos sobre algo y solo sabran responder con algo que hayan oido, y no con su propia opinion.

    Escrito por mikel — 08 Sep 2006, 11:21

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