[ Miradas ] 30 Junio, 2013 18:36

Pasaron meses desde que escribí aquí. Pasaron nieves. Pasaron besos. Pasaron llantos. Pasó el invierno más largo de los últimos años. Ahora que veo por la ventana luchar a los últimos trozos de nieve contra el sol me decido a volver a escribir. Porque no se por qué paré. Porque tampoco puedo explicar por qué regreso.

 

 

 

[ Montañas ] 30 Octubre, 2012 21:38

Para nosotros la montaña no es sólo caminar, clavar piolets, tomar sopa de sobre, hacer nudos y volver a casa. La montaña es planificar rutas que nunca llegamos a hacer. Perdernos ya en la carretera que llega al monte. Parar a comer un kebab y tomar una botella de vino con Rosa y Juanito en Girona. Tener que escoger en el coche entre la autopista de peaje y una carretera que sube y baja el Galibier y no dudar.  Convertir el descanso activo en un simple juego de tirar piedrecitas, tocar la flauta y mirar las nubes. Lo que toda la vida ha sido descansar. Ir hasta Chamonix para tomar una hamburguesa en el Midnight, el sitio menos glamuroso de toda la calle, robar alguna baratija en el Technique Extreme y dormir en nuestro bosque. Regresar a Girona a sentirnos músicos junto a Edmon y Obam, rodeados de cervezas. Y para terminar, hacer la escalada más técnica de todos estos días en un bloque en medio del mar y en pelotas. Y volver a casa. Es lo que en alpinismo se llama ED (Extremadamente Difícil). Nuestro grado.

 

 

 

[ Miradas ] 18 Julio, 2012 12:47
[ Miradas ] 02 Julio, 2012 16:06
 
[ Miradas ] 29 Junio, 2012 14:13

Hay lugares que no son mas que pasado. El futuro no se ve por ningún lado y el presente es simplemente nostalgia. Así encuentras sitios anclados a tiempos gloriosos igual que encuentras señoras que se visten como quinceañeras y se estiran la piel.

El restaurante O Pescador ya no sirve pescados. Ni cervezas. Ni tan siquiera ya es un restaurante. A su puerta todavía se ven las barbacoas oxidadas que asaban sardinas, las sillas apiladas que pasaban de mano en mano, las botellas de vino ya bebido. Cuando atardece es fácil cerrar los ojos y escuchar algún fado sonar, algún marinero borracho balbucear sobre aquel tiburón que todo el mundo conoce pero que nadie se cree, alguna partida de dominó, alguna disputa de amor. El pasado se agolpa en torno a un restaurante que bien podría ser un barco varado en cualquier playa, crujiendo sus maderas con la dignidad de los buenos tiempos, como si en cualquier momento pudiera volver a la mar.

 

Praia Almograve. Baixo Alentexo

 

A diario, como un viejo marinero que observa mecerse su embarcación, regresa puntualmente su dueño. Abre la puerta, barre el salón, limpia los baños y enciende la televisión. Y se sienta a verla con los ojos cerrados. A disfrutar del ruido del pasado excepto cuando algún despistado viajero le interrumpe para intentar tomar algo. Entonces regresa al presente y responde casi sin levantarse: -¡Está cerrado este año!-. Dejando una puerta abierta a un futuro que sólo él no ve.

Entonces vuelve a su silla mientras la televisión anuncia la inauguración de un nuevo complejo hotelero en la zona con restaurantes y campo de golf. Y cierra los ojos. Para ver el pasado.
 
[ Miradas ] 25 Mayo, 2012 13:54

Me paro a pensar mientras remuevo el té durante el desayuno. Gracias al gps estoy en un lugar un tanto impreciso cercano a los Alpes italianos. He dormido en un lugar salido del pasado, rodeado de fotos y cuadros antiguos y donde sólo nos hemos cruzado con el recepcionista y un chico asiático que te arrebata las maletas de la mano cada vez que te ve. Una villa rodeada de vides y donde no podría pagar ni la cucharilla que meneo.

Es raro como he acabado aquí. No tiene nada que ver con mi mundo esta cubertería de plata, este servilismo del maletero, esta repipi amabilidad del encargado. Yo estaba hace unos días en el parque Arriaga, estudiando una carrera que no estudiaba y descubriendo que me gustaba hacer fotografías en la calle. Me llamaron para hacer una mudanza en un periódico que estaba cerca de casa y allí fui. Ahora no sé que hago en este lugar. 

Está claro que el gps tiene la cualidad de llevarte a la perfección donde quiere. Y cuando estás removiendo el té no sabes cómo y dónde has llegado.




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