[ Montañas ] 26 Diciembre, 2008 11:48

Fuimos a Pirineos a subir altas cumbres, corredores imposibles, cascadas de hielo inimaginables... y al final nos quedamos solo con la parte dura: frio, viento, mal comer y mal dormir. Y nos divertimos. El riesgo de avalanchas era alto y nuestros planes cambiaban cada cinco minutos. Probablemente el cambio mayor fue al llegar a la pradera de Ordesa, levantar la cabeza hacia el cielo y ver una avalancha perfecta desplomarse durante casi un minuto. Parecía un simple bote de harina arrastrándose por la montaña, pero su sonido nos dejó helados. Asi que había que esperar vientos mejores... y vinieron en forma de huracán. Una ventisca nos sorprendió la primera noche mientras colocábamos el iglú, y ese aire desesperante nos acompañó durante tres días. Tan locura constante fue el vendaval, que cuando paró al tercer día no nos dimos cuenta. Sólo notamos que algo nos faltaba. La conclusión fue clara: en la Patagonia tardaremos muchos años en ir a escalar.

Preparados para una noche larga

Así que decidimos subir, bajar, desmontar iglú, montarlo de nuevo, buscar refugios, preparar té, darnos cuenta que las temidas clavijas de Cotatuero eran un divertimento, y tener controlada la zona en invierno para la próxima vez. Porque Ordesa en invierno es otro lugar. El Monte Perdido que hace años subimos sin dificultad se convierte ahora en un monte perdido de verdad. Para llegar a él hay que usar raquetas, crampones y mucho tiempo. En 4 días nos encontramos a 4 personas. Y ya eran muchas.

 Aquí un video de algunos momentos

 

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[ Ciudades ] 03 Diciembre, 2008 17:40

Un día que empieza a las cuatro de la mañana en Madrid. Ducha rápida y taxi lento. Avión ultrarápido en el que me duermo casi antes de ponerme el cinturón y me despierto ayudado por una azafata (luego diré que cada día me pone más nervioso volar). Amsterdam vuela sobre bicicletas. Tranvias que se cruzan y canales que desprenden olor a mar. Buscamos una aguja en el pajar y casi nos pinchamos sin meter la mano. Nos sentamos en un coche como dos policias secretas y esperamos, esperamos, seguimos esperando a que nos conceda una entrevista. Dos fotos. Y me sobra una. No queremos mucho mas. Primero sol. Lluvia. Tormenta. Sol. Arcoiris. Granizo. Lluvia. Atardecer cuando todavía casi no es tarde. Frío intenso. Noche cerrada. Frío que debe ser holandés. Ahora me sobra hasta una.

Tras casi 16 horas después de despertarme en mi cama ya hemos terminado. Todo ha salido bien pero no podemos ni movernos. Hemos comido de poco a nada y el sueño puede conmigo. De repente ocurre algo mágico. Nieva. Nieva mucho en Amsterdam. La emoción puede con mi cansancio y se me olvida todo, salgo disparado del hotel a hacer algunas fotos. La gente no se para a mirar la nieve. Parezco ser el único emocionado con la situación. A casi todo nos acostumbramos. Pocas fotos. Una chica en bicicleta es la última foto antes de regresar el cansancio. Hoy miro el resultado de mi excitación en plena nevada. Alguien ha escrito en el muro de mi foto. Sometimes it helps to dream. Me imagino que habla de la nieve.

 




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