Hay veces que hay cosas mas importantes que las montañas. Pero sólo a veces. Y en el Picu Urriellu (Naranjo de Bulnes) no es el caso. Ver el Picu por primera vez es algo único. Es una montaña ante la que es difícil no conmoverse, ni el más apegado al asfalto. Hace unos días pude permitirme el lujo de estar durante mucho tiempo ante él, con las primeras luces del día, sabiendo que en esos momentos nadie más en el mundo tenía una vista tan maravillosa como la mía. Y me fue imposible no echar un vistazo al primer día que lo vi, al primer día que lo toqué, al primer día que lo intenté escalar, al primer día que lo escalé...
El Picu Urriellu, una chova y una cabra desde el Collau Vallejo
Apareció en la primavera de 1999. Una niebla
espesa lo cubría y nos giramos maldiciendo para regresar por el camino.
Pero alguien dió una voz -¡eh, mirad que abre!- y nos volvimos sin
mucha convicción. El picu apareció escasamente 5 minutos y la niebla
volvió a cubrir todo. Fue un momento mágico que mi mala memoria tiene
grabado.
En verano de 2001 llegué hasta la
base del picu como monitor con un grupo de chavales. Mientras
retirábamos gusanos del quesu de Cabrales que siempre compramos a la
señora Rosa en la Tenerosa, mirábamos emocionados diminutas figuras
escalar la pared oeste.
En junio de 2002
hicimos el primer intento serio de escalarlo. Allí nos presentamos
Nacho, Julia y yo con bastante ingenuidad. Rápidamente nos dimos cuenta
que aquello no era escalar cualquier cosa. La sensación de estar
colgado de una pared tan grande, con tantos metros por delante y por
detrás resultaba vertiginosa. El primer día nos quedamos pequeños ante
tanta pared y el segundo intento por la pared este, ademas de pequeños,
ciegos por la niebla. Seguro que volvíamos.
9 octubre 2006. En la cumbre del Picu
En
octubre de 2006 regresamos con mas experiencia y con días suficientes
para que el mal tiempo no nos obligara a regresar. Eramos Juanito,
Nacho y yo. Y llegamos arriba. Fue espectacular. Recuerdo la arista
final con emoción. Me adelanté para hacer fotos y tuve que contenerme
para no llegar solo. La foto de cumbre es la felicidad máxima.
En
octubre de 2007 fue muy divertido. No estaba el misterio y la
excitación de la primera vez, pero eramos la expedición TXANPOLU!! 6
días y 7 personas, el proyecto de grabar un video, un tiempo detestable, que justo cuando estaba a
punto de volvernos locos y hacernos regresar a casa, nos dió un pequeño
respiro durante una mañana y nos permitió escalar. El video sigue en "montaje" dos años después, este era el trailer...
Y hace unos días pude verlo con nieve. Estaba sólo, espectacular, me emocionó igual que hace diez años cuando apareció entre la nieblas. Es un sitio tan especial que no para de darme ideas nuevas, que me mantiene en movimiento, con ganas de acabar de una vez la pared este con Nacho, con el sueño de algún día poder intentar la Rabadá-Navarro en la oeste, con ilusión por escalarlo algún día con Nano... Es tan único y especial, que la gente de la zona no habla de el como el Picu Urriellu o el Naranjo de Bulnes. Le llaman simplemente El Picu.




