Muchas veces en la montaña llega un instante tremendo en el que te atas a alguien. Un nudo va a tu cintura y la otra persona se ata del otro extremo. Es un gesto muy pequeño pero que implica mucho. Desde ese momento para lo bueno y para lo malo estás unido. El otro puede asegurarte o puede tirarte. Debe ayudarte pero puede ser un incordio. Tiene que servirte para volar pero quizás no te deje despegar. Pase lo que pase sabes que al otro lado de la cuerda hay alguien.
 
Atardecer a 3000 metros de altura
Atardecer en el glaciar de Llardana a 2900 metros de altura
 
El corredor Jean Arlaud era un viejo deseo. El Posets es la segunda montaña de Pirineos con 3369 metros, pero la primera vez que la subimos no pudimos quitar la vista de ese corredor, vertical, elegante, que subia directo a la arista. La diferencia entre subir por las vias normales o por el corredor es aproximadamente la misma que entre ir por autopista o escoger la carretera de montaña. En una llegas antes, con menos peligro y por donde van todos. En la otra llegas más tarde, quizás alguien vomite por las curvas y te encontrarás poca gente. A nosotros nos gustan las pequeñas carreteras.
 
El corredor Jean Arlaud y Nacho colgado de la segunda reunión
El corredor Jean Arlaud y Nacho en la segunda reunión a las 8.30 de la mañana
 
La aproximación es muy larga y como nos gusta complicar las cosas nos equivocamos y la hacemos mas dura. Tras un día y medio conseguimos llegar al glaciar y colocar el iglú por encima de todos. Cuando el sol comienza a caer el silencio es absoluto. El viento desaparece por completo y los dos pensamos si el corredor es quizás demasiado complicado. Durante la noche, entre el sueño y el desvelo, con la temperatura bastante por debajo de cero, nos tienta la idea de regresar por la mañana a la furgo y disfrutar de unas cervezas.  Pero con el alba desaparece la angustia y nos ponemos en marcha a las 7 de la mañana. Los dos hemos pasado la misma rara noche, llena de dudas e imágenes, que van desapareciendo mientras suenan los crampones.
 
Salida corredor, pico Espadas y arista hacia Posets
 Nacho justo en la salida del corredor (venimos de la nieve en sombra de la dcha). Al fondo el pico Espadas.
 
Estamos tan deseosos de sacudirnos los miedos de la noche que cuando nos queremos dar cuenta hemos avanzado demasiado en el corredor sin asegurarnos. A partir de ahi turnos para abrir ruta y asegurar, aunque al que asegura alguien le debería también proteger de la tormenta de piedras que lanza el de arriba. La salida a la cresta final es el reencuentro con el sol y con la vida, tras horas en sombra y frío. En la arista hacia la cumbre recordamos nuestras pesadillas nocturnas entre risas. Llega el momento de desatar los nudos de la cintura y recoger la cuerda. Porque en la ciudad no suele haber nadie al otro lado de tu nudo.
 
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 Cumbre del Posets!!! 3.369 por el corredor Jean Arlaud
Como siempre en la cumbre no encontramos nada, mas que ese pequeño desasiego que casi nunca me permite disfrutarla