Este continuo caminar y preguntarme que quiero hacer en la vida me ha devuelto cuatro meses después a la misma estación de tren. Así que la conclusión por el momento es que los pensamientos de aquella vez me han traido al mismo sitio, el tren tenía retorno y de nuevo no sé muy bien cual tomar hoy. Lo bueno de todo esto es que no lo hago desde la angustia por no saber enfocarme, ni desde el miedo por el tiempo perdido, sino desde el disfrute de no tener nada decidido, desde la ilusión de tropezarme con esa idea, persona o lugar que me acerquen a lo que quiero.
 
Niñas de Tetuan
 
Y mientras tanto siendo feliz con mi indecisión, con mi falta de futuro, con los Alpes y otras montañas, con las chicas que me besan de vez en cuando, con el camino hecho viaje y la próxima estación la siguiente.