Hay días en los que casi nada importa. En los que la niebla no desaparece a lo largo de la mañana sino que se espesa cada vez mas.

Hay días en los que la mejor playa pierde su sentido, las olas no obedecen a la lógica y las botellas varadas no contienen mensajes.

Hay días en los que no me interesan ni las montañas, ni las nieves, ni las rocas, ni las cumbres.

Hay dias en los que ni la mejor fotografía me remueve por dentro, en los que escribir un blog me parece un capricho avergonzante.

Y aún sabiendo que existen esos días y que es imposible esquivarlos, como mínimo, tenemos que obligarnos a seguir buscando olas, escalando montañas, aprendiendo a hacer fotos y andando caminos.

Aunque haya días en los que todo eso nos de vergüenza.

Botella varada sin mensaje en la Praia do Baleal. Peniche