[ Montañas ] 06 Noviembre, 2009 00:30
Aquí está el trailer. Antes de fin de año, cuando estemos ya con la nieve por las rodillas y con el piolet en la mano estrenaremos el documental completo, para que veais lo que vemos, para que sintais un poco de frio y para intentar contaros porque nos gustan las montañas y los intentos de subirlas.
 

[ Mares ] 02 Noviembre, 2009 21:35
Volvíamos a la praia do Amado en Carrapateira, donde hace sólo un año pensábamos vivir para siempre, y nos encóntrabamos cemento donde dejábamos la furgoneta para dormir, caminos de madera donde encendíamos los fuegos, escalinatas perfectas por donde antes escalábamos. Alguien ha decidido que así está mejor, asi que allí ya no encontramos a Federica, ni a Patrick ni a Paulina.  Ni nos encontramos nosotros. Asamos unas sardinas donde ya lo hicimos hace un año y preferimos irnos a otro sitio. 
 
Se acercó mientras atardecía. Se paró junto al fuego y lo miró. Nos sonrió y le sonreimos. Y se volvió a ir. En los acantilados de Zamujeira do Mar.
Vino del atardecer a mirar el fuego. Nos sonrió y le sonreimos. Sin decir ni una palabra volvió al atardecer
Zambujeira do Mar

 Y sin brújula vamos hacia el norte para descubrir los acantilados de Zambujeira do Mar. Rápidamente habíamos encontrado otro lugar para quedarnos a vivir, para compartir atardeceres y fuegos con una familia llena de niños que sí se habían quedado allí a vivir para siempre. Y leía Ensayo sobre la lucidez de Saramago, donde los poderosos se asustaban cuando la gente se ponia a pensar, cuando la gente decidía abstenerse a su mundo. Nosotros seguíamos hacia Peniche a en busca de mejores olas, al encontrarlas nos asustaron, por lo que empezamos a buscar peores olas.
 
Vueltos en la Praia do Baleal, Peniche
Patri, Santy, Jose y Carlitos volando al atardecer
Praia do Baleal, Peniche

 Y así pasamos días sin dormir en dos sitios iguales, encendiendo hogueras cada día, tragando agua en cada ola y viendo despedirse puntual al sol con una cerveza en la mano. Y como siempre elijo camino extraños estaba riéndome, saltando y jugando en la misma playa donde veinte días antes la tristeza había entrado por el móvil, el mismo que yo ahora intentaba utilizar para enviar la energía que me daba el atardecer.
 
Fuego de despedida en la playa de Supertubos, Peniche
¿En qué pensábamos cada uno cuando mirábamos el fuego?
Praia do Supertubos, Peniche
 
Y todas las noches, cuando todavía saboreábamos la sal y recordábamos los revolcones de las olas, cuando habíamos comido algo para recuperar fuerzas, cuando sólo nos iluminaba el fuego y tras el jaleo del día, había siempre unos minutos de silencio absoluto. Algunos pensaríamos en la gente que queremos, otros en los dolores que el día había anestesiado, otros en cosas del pasado, algunos simplemente en cómo se mueve el fuego del presente, otros en los proyectos del futuro. Yo entre las mil cosas que pensaba en ese silencio de fuego, estaba la de si no sería esta la playa donde vivir para siempre.

 

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