[ Montañas ] 31 Enero, 2010 23:36
Fuimos a pasear a Miguel y a su tristeza por algunos rincones de Picos. Queríamos que viera la pared sur de Peña Santa. Que se hundiera en la nieve hasta las rodillas. Que madrugara para ver amanecer y no para ir a trabajar. Volviamos con él para escalar el picu Hibeu de madrugada. Para que viera que cuando todo está oscuro, de repente y durante escasos segundos el cielo se vuelve mágico y rojo. Después viene el día. Son muy pocos segundos y hay que estar atento. Pero son tan increibles que los hemos incluido en nuestro programa de Monitores de Tiempo Triste.
 
Amanecer en el picu Pienzu
En la cumbre del Hibeu. Son solo unos segundos.
 
Primeras luces sobre el mundo
 Primeras luces sobre el mundo
 
 La imponente pared sur de Peña Santa
La increible pared sur de Peña Santa, desde el refugio de Vegabaño
 
 
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[ Ciudades ] 28 Enero, 2010 23:07
 Mira que nos ponen edificios, gruas, antenas, señales de tráfico, señores con traje, autobuses...pero si andamos atentos por la ciudad no pueden ocultarnos el sol, la luna, las montañas. Así que hoy he salido a la terraza, he esquivado un par de gruas, muchas antenas, miles de edificios y estaba ahí. La bola del mundo, la sierra de Madrid, la nieve. No consiguen que no la veamos, aunque cuidado, que siguen intentándolo.
 
La sierra de Madrid desde la gruas de Madrid
 
[ Montañas ] 04 Enero, 2010 01:04
Nos entrenan con la idea de que no hay que tomarse el trabajo de crear las cosas si se pueden consumir comprando (Eduardo Galeano, entrevista en Público). Un programa de televisión reality-alpinístico da la opción a novatos en la montaña de comprar ilusiones que nunca han sido suyas, de sentir la gloria, de ser héroes, de escalar el Pico Sin Nombre (estaría bien preguntarles a los lugareños tibetanos por el nombre). Los guías de montaña y las expediciones deben estar frotándose las manos con el formato, sabiendo que sus correos y sus contestadores se llenaran de pretendientes al sufrimiento, de aspirantes a héroes.
 
Apago la televisión y enciendo el cerebro. El espectáculo acaba de llegar a la montaña. Alcanzar la gloria dice el alpinista-presentador. Como si la gloria se encontrase a 2000, 5000 o incluso 8000 metros.
 

Yo escalo con mi gente, y con ellos llego lejos o no llego. Nos reimos y lloramos. No atacamos cumbres, ni luchamos contra la naturaleza, ni mucho menos vencemos montañas. Sabemos lo qué podemos y hasta donde, y cuando estamos cansados o inseguros nos damos la vuelta y nos vamos a buscar la gloria a un bar, que allí tampoco necesitamos guías. Considerar héroes a los montañeros es no saber nada ni de montañas ni de héroes. Cómo explicar que ser alpinista  no es llegar hasta la cumbre. Cómo explicar que la grandeza no habita en lo grandote.

 




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