[ Montañas ] 17 Abril, 2010 21:09
Ahora que miramos de nuevo hacia los Alpes retomo este video que tenía olvidado. Fue una escalada espectacular, haciendo noche en mitad del glaciar, encontrándonos muy cómodos en la roca, mirando continuamente al Mer de Glace, a la arista de Rochefort, al Mont Blanc... También tuvimos nuestra dosis de tensión e intranquilidad cuando Nacho se paso el primer rápel y tuvo  que tirar de imaginación y técnica para remontar casi 15 metros de cuerda mientras yo esperaba extrañado en la cumbre. Fue un día guapo ese 15 de agosto.
 
 
[ Montañas ] 11 Abril, 2010 18:37

Manuel Serrano abría la puerta del portal con torpeza por los guantes y el temblor de sus arrugadas manos. Llevaba bajo el brazo una barra de pan y sus ojos azules brillaban por el hueco que permitían la bufanda y la boina. Respiraba forzadamente mientras miraba si había alguna carta en el buzón.

Dibujo de Miriam Rates

Ilustración de Miriam

 Aquel anciano, había sido uno de los mejores montañeros de Madrid. No se le resistía ninguna pared de la Pedriza, ninguna gran clásica de los Alpes y había participado incluso en algunas de las primeras expediciones españolas al Himalaya, con el dudoso honor de haber sido recibido por Franco a su regreso. Había escalado sin descanso la terrible pared norte del Eiger, había sido la primera persona en escalar los casi 600 metros de la pared oeste del Naranjo de Bulnes, había sobrevivido a dos días desorientado en el Everest a mas de 8000 metros de altura.

Ahora Manuel Serrano afrontaba las escaleras hasta su cuarto piso sin ascensor. Cada peldaño le separaba del mundo y muchos días no tenía fuerzas para bajar y prefería comer pan del día anterior. Esos días miraba extrañado la placa que le había entregado el Generalísimo. -Al patriota Manuel Serrano, al que ninguna pared ni cumbre se le resiste-.

[ Montañas ] 06 Abril, 2010 01:21
Cabaña Verónica es un lugar muy extraño. Un refugio de alta montaña que se arrancó de un moderno portaviones estadounidense que estuvo en la guerra de Corea y que se subió a lomos de un caballo llamado Rubio. El refugio protegía los cañones antiaéreos como ahora lo hace con nosotros de una ventisca que no nos permite hacer nada mas que protegernos de ella. El lugar es sobrecogedor. Las placas metálicas silban continuamente, la puerta se abre y cierra violentamente con el aire y parece que nunca más la podrás cerrar ni abrir, los ojos de buey se empañan por dentro y se congelan por fuera. Seguro que en ocasiones la torreta piensa que estaría mejor siendo zarandeada por el agua del Pacífico.
 
Llegando a Cabaña Verónica
Nacho llegando a Cabaña Verónica
 
Las horas que pasamos allí dentro no puedo dejar de pensar en Mariano. Un hombre que vivió aquí durante casi 20 años sin apenas bajar al valle. Me angustia la sensación de todos esos años,  los inviernos casi en soledad con grandes nevadas, las tormentas del verano, los silencios del otoño. Siempre me hablaron de él, que estaba loco, que tenía muy mal genio. No se suele hablar bien de la gente que vive de otra forma. Murió hace dos años y sus cenizas se esparcieron por el pico Tesorero. Llegamos tarde, pero no puedo dejar de pensar en él.
 
En los Horcados Rojos con el pico Tesorero al fondo
En los Horcados Rojos con el pico Tesorero al fondo
 
 Tenemos miles de ideas para escalar, subimos cargados de comida y material suficiente para escalar las montañas de medio mundo. Pero el aire comienza a soplar. Nos dedicamos a pasear y a jugar con la nieve. A practicar y a caernos. A tomar nolotiles contra el dolor de muelas. A ver una foto de Hugo que me llegó al móvil dos horas después de llegar él al mundo. A pensar en Mariano. A acostarnos a la espera de buen tiempo y a despertarnos con nieve nueva y nuevos miedos de aludes. A huir de de esta torreta varada en las montañas pero sacudida con la fuerza de los mares. A entender que esta vez las montañas no quieren jugar.
 
 
 
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