Ahora que miramos de nuevo hacia los Alpes retomo este video que tenía olvidado. Fue una escalada espectacular, haciendo noche en mitad del glaciar, encontrándonos muy cómodos en la roca, mirando continuamente al Mer de Glace, a la arista de Rochefort, al Mont Blanc... También tuvimos nuestra dosis de tensión e intranquilidad cuando Nacho se paso el primer rápel y tuvo  que tirar de imaginación y técnica para remontar casi 15 metros de cuerda mientras yo esperaba extrañado en la cumbre. Fue un día guapo ese 15 de agosto.