[ Miradas ] 25 Mayo, 2012 13:54

Me paro a pensar mientras remuevo el té durante el desayuno. Gracias al gps estoy en un lugar un tanto impreciso cercano a los Alpes italianos. He dormido en un lugar salido del pasado, rodeado de fotos y cuadros antiguos y donde sólo nos hemos cruzado con el recepcionista y un chico asiático que te arrebata las maletas de la mano cada vez que te ve. Una villa rodeada de vides y donde no podría pagar ni la cucharilla que meneo.

Es raro como he acabado aquí. No tiene nada que ver con mi mundo esta cubertería de plata, este servilismo del maletero, esta repipi amabilidad del encargado. Yo estaba hace unos días en el parque Arriaga, estudiando una carrera que no estudiaba y descubriendo que me gustaba hacer fotografías en la calle. Me llamaron para hacer una mudanza en un periódico que estaba cerca de casa y allí fui. Ahora no sé que hago en este lugar. 

Está claro que el gps tiene la cualidad de llevarte a la perfección donde quiere. Y cuando estás removiendo el té no sabes cómo y dónde has llegado.

[ Miradas ] 23 Mayo, 2012 14:51

Si encuentras un buen libro, una buena conversación, una buena escalada, una buen película, entonces ocurre. Mientras clavas el siguiente piolet, mientras pasas a la siguiente página, mientras esperas una hermosa respuesta no hay momento para nada más. Ni para problemas, ni para recuerdos, ni para proyectos. Simplemente te concentras en ese instante. Y sencillamente olvidas que existes.

Asi llevo este mes de mayo.

Mudanza vital. No voy lejos en distancia pero si en vida. Chimenea, huerto, grillos. Esta vez comparto las cajas, las dudas, las ilusiones. Ya no cuelgo sólo los cuadros y eso ayuda mucho para que no estén torcidos. Ya no pienso sólo cómo poner la cama y eso me ayuda a dormir. Dame otro beso y ya pensaremos donde poner esa lámpara.

 

  Nieve. Piolet. Crampon. No hay espacio para más en la cabeza.

Descendemos con esquís sobre el glaciar del Aneto. Pensando dónde hacer el siguiente giro, dónde caerme la próxima vez. Subimos la cara norte del Monte Perdido. Un piolet, un crampón, un piolet, un crampón. No hay tiempo para pensar en uno mismo. Simplemente para continuar esta escalada que empezamos a las 3 de la mañana y nos lleva a la cumbre sobre las 9. Entre una cosa y otra plancho una camisa mientras suena Rocío Jurado. No dejamos que un estúpido juicio juzgue nuestra vida. Continuamos sin saber que existimos.

Acabo mayo disfrutando de la carrera más bonita de la temporada ciclista en plenos Dolomitas. Las tres cimas de Lavaredo, la Marmolada, el Mortirolo... he visto tantas fotos antes que uno tiene miedo de que no sean tan increibles. Pero no hay decepción posible.

¿Es egoista olvidar que existes?




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