Fue hace unos días. Madrid estaba alterada con el tiempo, hacia frío y calor, igual estaba lloviendo a cántaros que las nubes desaparecían. A última hora de la tarde el cielo se puso espectacular. Era necesario esquivar los edificios para poder ver como por un breve instante todo era Violeta. Como de casi todo intentan racionalizarnos, los estudiosos nos hablan de refracción, de partículas suspendidas en el aire, de cirros y  altocúmulos... Pues todo eso es mentira. Era Violeta. Nada mas.
 
Violeta un día antes de abrir los ojos
 Violeta un día antes de abrir los ojos
 
 
Nunca te entregues ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo. Perdóname no sé decirte nada más pero tú comprende que yo aún estoy en el camino. Jose Agustín Goytisolo.