De una patada este otoño se fue. No paré de hacer cosas y no tengo nada que lo demuestre. Volví al colegio, así que volví a sentarme atrás, a copiar en los exámenes y a dibujar montañas en los apuntes. El colegio sigue igual que siempre: hay que ir muchas horas para aprender muy poco. Los exámenes también siguen siendo lo mismo: una estúpida forma de evaluar en la que los que copiamos sacamos mejor nota que los honrados. Así se siguen repartiendo títulos. Vamos a por el invierno.