Me impresiona ver sus caras tras llegar. Tienen miradas perdidas. Buscan descanso pero sólo encuentran preguntas. Llevan toda la vida haciéndolo, pero nada mas cruzar la meta se les olvida dar pedales. Sus miradas piden misericordia, que alguien les quite esa bicicleta que ahora es un castigo, que alguien les ofrezca algo de líquido, que alguien les abrace. He fotografiado muchos deportes y en ninguno encuentro estas miradas. Este cansancio extremo que se sale por los ojos. Esas gotas de sudor que en un ejercicio de equilibrio no quieren abandonarles. Ese vaciado total de su cuerpo.