Fue a finales de diciembre del 2007. Mientras Madrid salía de la nochebuena y esperaba la nochevieja, mientras la gente no se cansaba de decir que odiaba estas fechas, que deseaba que pasaran, que quien pudiera huir de esta ciudad llena de gente con ganas de comprar cualquier cosa...

 Por primera vez desde hace tiempo nos volvíamos a juntar las personas con las que empecé a escalar. Por unas cosas y otras llevamos varios años sin disfrutar de esas noche en silencio regadas con un buen vino, aquellas noches con las que yo me estrenaba hace años en la pradera del Yelmo.

 Conseguimos juntarnos y poner rumbo a Picos de Europa, con una obsesión que tenía yo desde el pasado verano... pasar una noche en pleno invierno en el refugio del mirador de Ordiales. Allí donde el listo del marques de Villaviciosa, aquel al que el pastor Cainejo casi subió a empujones a la cumbre del Picu Urriellu (Naranjo de Bulnes), pidió descansar para siempre... "...allí donde retozan los rebecos..." como reza su tumba.

al fondo el mar

 

 Y sólo queriamos pasar el rato y al final se nos ocurrio subir un piquito que teníamos cerca, el Cotalbo... totalmente desconocido, pero en diciembre cualquier colina es montaña y cualquier montaña es... muy grande. Asi que descubriendo un poco la ruta según caminábamos, trazando lineas imaginarias desde la distancia, subiendo por una bonita canal, nos acercamos a la cumbre... y disfrutamos de unas increibles vistas de Peña Santa... otro proyecto futuro. La saludamos y la dijimos algo así como "nos volveremos a ver"

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