Jose apareció un día intentando venderme perfumes robados. Al día siguiente era casi de la familia. Tenía muchas ganas de hacer algo de montaña con él, intentar ir a algún sitio especial, de alguna forma que entendiese el por qué subimos montañas.

Jose en la arista de regreso

El Bachimala es una montaña que tiene nombre de montaña muy alta. Es una montaña que hace unos años nos recibió en febrero con una ventisca con granizo justo en el momento de afrontar la arista final. Aquella vez decidimos bajar y volver. En julio la arista final se convierte en un disfrute. Ningún peligro real pero si un paseo espectacular desde el que ver todo Pirineos.

Me encanta observar a Jose resoplar, esforzarse, pasar con respeto por la arista... Pero sobre todo me gusta verle mirar lo que nos rodea. Escucharle protestar como siempre protesto yo. Decidimos no realizar la arista final hasta el Gran Bachimala y nos conformamos con el Punta del Sabre. Son sólo 200 metros mas y 40 metros mas de desnivel. Pero no necesitamos continuar. Miramos las montañas y bajamos. Jose comprende ya por qué subimos hasta aquí.

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