Si hace poquitos días volvíamos de la Pedriza llenos de ideas e ilusiones, mirando a los Alpes, al Cervino, imaginando como sería encontrarnos allí... ahora volvemos corriendo, con hielo en el tobillo, entre risas y dudas y sabiendo que nadie consiguió volar al primer intento. Y todo ocurrió en el Pájaro, donde tantas veces había puesto los ojos, con una botella de vino esperando en la furgo para brindar, para seguir preparando cosas para el futuro. De repente una caída, un tobillo que de forma mágica crece en segundos, un casi desmayo, dos rápeles rápidos y una caminata, trasformándose de drama a comedia, de casi 5 horas hasta la furgo y al hospital. Y ahora a esperar, para poco a poco seguir cogiendo el sueño y volver a empezar...
 
Mi tobillo izquierdo hinchado en cuestión de segundos...
Mi tobillo izquierdo a los pocos minutos de caerme, todavía colgado de El Pájaro