Hace dos días le pusimos fecha. Para nosotros era necesario decidir que días iba a ocurrir, dejar de hablar de lo que nos habían contado y empezar a contarlo nosotros. Asi que nos juntamos en casa alrededor de una mesa, con un calendario y un montón de mapas. Ahora sólo había que cuadrar 4 trabajos, 3 novias y 2 montañas. Cada vez surgía una fecha, un problema nuevo, una ruta distinta, alguien había leido que a esa montaña no subía nadie, o también que subía todo el mundo, hasta se llegó a hablar de su posible inexistencia. Y el maldito parné. De repente, mientras casi sentíamos la falta de oxígeno y escuchábamos el crujir de los glaciares, me miré el pie y seguía hinchado. Pero eso era lo de menos.
 
Matterhorn - Cervino
 Cervino - Matterhorn. 4478 metros
 
Hace casi un año conseguí una foto del Cervino. La montaña me impresionó por lo perfecta que era, pero sobre todo por la cantidad de veces que la había visto sin haberlo hecho. De pequeños la habíamos dibujado, pero también me era muy familiar de verla en muchos sitios... y existía. Asi que como siempre llamé corriendo a Nacho y le pregunté si aquello existía de verdad, si había posibilidad de subirla, aunque fuera de ir a verla. Luego la fui encontrando en los mismos sitios que la veía antes, en una caja de pinturas de mi sobrino Hector, en un cartel del aeropuerto de Casablanca, en publicidad de albañilería sobre el parabrisas...
 
 
Y ahora estamos sentados alrededor de un mapa, marcando rutas, calculando comida, viendo posibles fechas... haciendo realidad un dibujo de una caja de lápices. Y en el fondo pensando que una montaña así lo más probable es que no exista. Que la habrá diseñado un delineante, la habrá pintado un estudiante de bellas artes y la habrá hecho famosa algún experto en marketing para vender más chocolate suizo. Pero por si acaso nosotros este verano vamos a ir a descubrir la verdad.