Fuimos a pasear a Miguel y a su tristeza por algunos rincones de Picos. Queríamos que viera la pared sur de Peña Santa. Que se hundiera en la nieve hasta las rodillas. Que madrugara para ver amanecer y no para ir a trabajar. Volviamos con él para escalar el picu Hibeu de madrugada. Para que viera que cuando todo está oscuro, de repente y durante escasos segundos el cielo se vuelve mágico y rojo. Después viene el día. Son muy pocos segundos y hay que estar atento. Pero son tan increibles que los hemos incluido en nuestro programa de Monitores de Tiempo Triste.
 
Amanecer en el picu Pienzu
En la cumbre del Hibeu. Son solo unos segundos.
 
Primeras luces sobre el mundo
 Primeras luces sobre el mundo
 
 La imponente pared sur de Peña Santa
La increible pared sur de Peña Santa, desde el refugio de Vegabaño