Sólo tuve miedo cuando estaba sentado en el coche. Cuando de fondo escuchábamos Pata Negra y estábamos calentitos, me producía vértigo mirar a las montañas. Fue una sensación extraña y nueva. Revisando mentalmente las imágenes del día tenía miedo.

Habíamos escalalado el Espigüete, una montaña palentina que es la antesala de los Picos de Europa en donde encontramos las mayores dificultades que nunca antes habíamos tenido. Toda la escalada fue en un increible silencio, sin lugares para descansar, con la nieve convirtiéndose en hielo, confundiéndose con la roca, volviendo a ser nieve, envueltos en una espesa niebla...

Al final estábamos en la cumbre casi sin saberlo y salíamos de allí corriendo, sin parar de pensar de donde veníamos, pero todavía sin miedo. Este llegó sin avisar en el coche, cuando pudimos relajarnos. Mientras Raimundo cantaba llegó por fin el miedo.