[ Montañas ] 20 Diciembre, 2009 13:58

Raro caminar de noche. Raro caminar sólo. Siempre nos contaron que hay que evitarlo, que es peligroso, que no es seguro. Raro caminar por la nieve. Raro buscar el punto mas alto. Raro pasar frío. Raro hacerlo un miércoles de diciembre. Raro ponerse el despertador sin estar obligado. Raro salir del saco caliente y entrar en el alba helada. Dicen que son cosas estúpidas, que no sirven para nada. Raro ver como se despierta el mundo subido a un pico, ver que una gran mancha negra se convierte en mar, que una gran mancha blanca se convierte en montañas, que un puntito de luz se convierte en sol. Raro hacerlo en silencio, cuando las cosas fantásticas se celebran con ruidos de gritos y tambores.

 

 

[ Montañas ] 13 Diciembre, 2009 14:10

Nunca habíamos oído hablar del Txindoki. Nunca habíamos visto una imagen de él ni nadie nos había contado que era quizás la montaña mas bonita del mundo. La verdad es que ahora dudo si yo debería de contarlo, si no sería mejor quedarme en silencio y esperar que cada uno lo descubra cuando lo necesite.

Monte Txindoki

Su escalada es amable, divertida, sobrevolada por chovas que asustamos sin quererlo, rodeado de campas verdes donde pastan los pottokas, bañados por un sol que extraña en estos días de diciembre. No tenemos frío, ni hay dudas, ni casi pasamos miedo, ni tan siquiera se nos enredan las cuerdas. Todo está preparado en el Txindoki para disfrutar de la montaña, para retomar la escalada que hacíamos cuando eramos pequeños, rápida, sin mirar atrás, sin preocuparnos de grados ni estilos, sin croquis pero sin perder el camino.

 

Y sin querer que termine llegamos a la cumbre. La mitología vasca dice que el Txindoki es uno de los lugares donde habita la diosa Mari, así que intentamos no hacer mucho ruido para no molestar. Por fin volvemos a disfrutar de una cumbre, no hay peligros en la bajada, no hace frío, no hay dudas. Comemos pan y queso y bebemos vino, entendemos porque la diosa Mari escogió este sitio.

Un pottoka mira como levanta la niebla

Y cuando llegamos abajo estamos deseando volver a subir. Traer al Txindoki a gente que amaba las montañas pero ha dejado de ir a ellas. Descubrirles que las montañas son para disfrutar, que no es necesario sufrir ni subir miles de metros. Que no es necesario pasar frío ni ser un experto alpinista. Que sólo hay que saber reconocer que nos hemos dado cuenta tarde, que no había que ir muy lejos ni muy alto para ver la montaña más bonita del mundo.

[ Montañas ] 06 Noviembre, 2009 00:30
Aquí está el trailer. Antes de fin de año, cuando estemos ya con la nieve por las rodillas y con el piolet en la mano estrenaremos el documental completo, para que veais lo que vemos, para que sintais un poco de frio y para intentar contaros porque nos gustan las montañas y los intentos de subirlas.
 

[ Montañas ] 25 Septiembre, 2009 19:54
Recién llegado de escalar Peña Santa en Picos de Europa me encuentro lleno de heridas. Golpes en las rodillas, cortes en los dedos, arañazos en los codos... Mi cuerpo recuerda a cuando regresaba de niño a casa en el pueblo. Habíamos estado cerca del pilón jugando a las trepadas.  Porque lo que hacíamos de pequeños cerca del pilón si que era escalada. Con verdadera ansia suplantábamos nuestra nula técnica por un escandaloso atrevimiento. El juego consistía en elegir una madre que debía hacer un recorrido entre peñascos de neis y todos debíamos seguirle. Escalábamos por placas llenas de musgo, trepábamos por pequeñas chimeneas, saltábamos de bloque en bloque...
 
 Sara en la Forcadona
Sara regresando por la Forcadona
 
Y la escalada de Peña Santa (2596 metros, León, Picos de Europa) es muy parecida a aquella escalada original que aprendí en los veranos de pueblo. Una escalada muy pura y comprometida, sin excesiva dificultad pero con poca protección. Una escalada alegre en una pared vertical de 600 metros, durante 7 horas y otras 4 de destrepe. Una aventura completa, en un entorno espectacular que me ha dejado una sensación muy especial en el cuerpo. Saber que escalamos a varias horas del mundo, con nuestro pequeño iglú junto a la enorme pared, buscando la ruta y perdiendo el camino, agarrados a su pared durante horas. 
 
  Simon ante la pared de Peña Santa. Tenemos que esperar un poco porque está muy mojada
Simon ante Peña Santa, casi 600 metros de pared vertical 
 
  Y por si se nos olvidaba, el atardecer nos recordaba que estábamos en un sitio único. Con el silencio absoluto, las carreras de los rebecos, las paredes de color naranja, las nubes bajo nosotros, las primeras estrellas en el cielo... nadie se atreve a hablar, probablemente porque no hay cosas mejores que decir que las que vemos. También cuando atardecía y el pueblo se quedaba un rato en silencio regresábamos en nuestras bicis a casa. -¡Qué andareis haciendo por ahí!- solía decir mi madre mientras me bañaba las heridas en agua oxigenada. Cómo se iba a imaginar ella que escalábamos, si lo único que hacíamos era subir piedras.
 
 
 
 
[ Montañas ] 30 Agosto, 2009 18:55
No están todas. Bueno no hay casi ninguna. Porque en los momentos muy malos me ruboriza sacar la cámara y en los  muy buenos me olvido de que tengo. Pero hay un poquito del Mont Blanc, del Diente del Gigante, del Cervino y del Pisón de Riglos. Y otro poquito de nosotros.
 
 
[ Montañas ] 29 Agosto, 2009 23:12
Ya se acabó. Estamos todos en casa, limpios, bien alimentados y volviendo al mundo. Han sido días de muchas emociones, de abrir los ojos de par en par, de buscar grietas en los glaciares, lineas imaginarias por las aristas... De deshacer nieve para poder hacer sopa, de ponernos los crampones para ir a mear, de despertarnos cuando casi nos deberíamos acostar. Han sido días que tendremos que ir poniendo poco a poco en orden, organizar todas las sensaciones acumuladas en nuestras estanterías de montaña, donde guardamos las cuerdas y los piolets.
 
Una noche en Aiguielle de Gouter, a 3863 metros
En Aiguille de Gouter a 3.863m, camino de la cumbre del Mont Blanc
 
Porque ya hemos vuelto de Los Alpes. Alberto escribía hoy en el cuaderno de viaje que "hay que amar el tiempo de los intentos". Y es verdad. Porque la gente acostumbra sólo a amar el tiempo de las victorias (o de los fracasos), a amar el tiempo de las cosas realizadas, a amar el tiempo de lo que se compra y vende. Nosotros hemos amado el de los intentos, el de las pruebas y los grandes errores, el de la continua equivocación de camino en que hemos convertido todas nuestras escaladas, en la eterna duda que era imposible resolver por mas mapas, brújulas y altímetros que utilizábamos.
 
En plena escalada del Dent de Geant, 4013 metros
En plena escalada al Dent de Geant
 
Y mientras lo intentábamos nos divertíamos, nos enfadábamos, nos caíamos en grietas entre risas y miedos, perdíamos el sueño por la altura, nos enamorábamos de todas las camareras, tiritábamos de frío por las noches y sudábamos por el día, hablábamos francés, italiano, eslovaco y muchos más idiomas que aprendimos, y hasta de vez en cuando, convertiamos los intentos en cumbres.
 
Nacho en la cumbre del Dent de Geant, a 4013 metros
Nacho en la cumbre del Dent de Geant, 4.013 m

 La cumbre del Mont Blanc, la cumbre del Dent de Geant, la cumbre del Pisón de Riglos y el intento frustrado al soñado Cervino. Ese sería el inventario racional del viaje, el de las estadísticas y las altitudes, el que los alpinistas imbéciles catalogarían en victorias y fracasos. En ese recorrido el Cervino sería nuestra deuda pendiente, nuestro sueño interrumpido por la falta de sueño, nuestro regreso al valle al límite de las fuerzas, mi sensación final de haber desaprovechado un momento mágico y único. Pero nosotros amamos el tiempo de los intentos, ese en el que la ruta es lo esencial, ese en el que nos han enseñado a vivir -seguramente en parte- para suavizar las derrotas.
 
Ya en casa, preparando la cena
En el hogar




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