[ Montañas ] 29 Abril, 2009 11:57
El viernes pasado estuvimos escalando en las Placas del Halcón. Por curro, viajes, etc hacía mucho tiempo que no nos juntábamos casi todos los que somos. La cosa se vuelve una fiesta continua, con mucho cachondeo, mucho apoyo mutuo, y sobretodo muchas propuestas de futuro. Porque en las cervezas de después, es donde salen las montañas del día siguiente, los planes, las discusiones...
 
Tomando fotos a Carlitos Muelas (izq) y el Doc en plena fisura
 
 Y cuando ya estábamos pidiendo la segunda jarra de cerveza y algunos vinos ,alguien habló del Cervino. No era la primera vez que sonaba entre nosotros, pero la cosa se animó y empezaron a surgir fechas, propuestas, ilusiones, los Alpes... joer los Alpes. Asi que mientras discutíamos, voceábamos, reíamos emocionados con la idea... todos nos imaginábamos allí, ante una montaña perfecta, dibujada por todos mil veces... Esa noche me costó bastante dormir y hasta tuve que contar cabras montesas para poder empezar el sueño.
 
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[ Montañas ] 24 Marzo, 2009 18:23
Muchas veces en la montaña llega un instante tremendo en el que te atas a alguien. Un nudo va a tu cintura y la otra persona se ata del otro extremo. Es un gesto muy pequeño pero que implica mucho. Desde ese momento para lo bueno y para lo malo estás unido. El otro puede asegurarte o puede tirarte. Debe ayudarte pero puede ser un incordio. Tiene que servirte para volar pero quizás no te deje despegar. Pase lo que pase sabes que al otro lado de la cuerda hay alguien.
 
Atardecer a 3000 metros de altura
Atardecer en el glaciar de Llardana a 2900 metros de altura
 
El corredor Jean Arlaud era un viejo deseo. El Posets es la segunda montaña de Pirineos con 3369 metros, pero la primera vez que la subimos no pudimos quitar la vista de ese corredor, vertical, elegante, que subia directo a la arista. La diferencia entre subir por las vias normales o por el corredor es aproximadamente la misma que entre ir por autopista o escoger la carretera de montaña. En una llegas antes, con menos peligro y por donde van todos. En la otra llegas más tarde, quizás alguien vomite por las curvas y te encontrarás poca gente. A nosotros nos gustan las pequeñas carreteras.
 
El corredor Jean Arlaud y Nacho colgado de la segunda reunión
El corredor Jean Arlaud y Nacho en la segunda reunión a las 8.30 de la mañana
 
La aproximación es muy larga y como nos gusta complicar las cosas nos equivocamos y la hacemos mas dura. Tras un día y medio conseguimos llegar al glaciar y colocar el iglú por encima de todos. Cuando el sol comienza a caer el silencio es absoluto. El viento desaparece por completo y los dos pensamos si el corredor es quizás demasiado complicado. Durante la noche, entre el sueño y el desvelo, con la temperatura bastante por debajo de cero, nos tienta la idea de regresar por la mañana a la furgo y disfrutar de unas cervezas.  Pero con el alba desaparece la angustia y nos ponemos en marcha a las 7 de la mañana. Los dos hemos pasado la misma rara noche, llena de dudas e imágenes, que van desapareciendo mientras suenan los crampones.
 
Salida corredor, pico Espadas y arista hacia Posets
 Nacho justo en la salida del corredor (venimos de la nieve en sombra de la dcha). Al fondo el pico Espadas.
 
Estamos tan deseosos de sacudirnos los miedos de la noche que cuando nos queremos dar cuenta hemos avanzado demasiado en el corredor sin asegurarnos. A partir de ahi turnos para abrir ruta y asegurar, aunque al que asegura alguien le debería también proteger de la tormenta de piedras que lanza el de arriba. La salida a la cresta final es el reencuentro con el sol y con la vida, tras horas en sombra y frío. En la arista hacia la cumbre recordamos nuestras pesadillas nocturnas entre risas. Llega el momento de desatar los nudos de la cintura y recoger la cuerda. Porque en la ciudad no suele haber nadie al otro lado de tu nudo.
 
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 Cumbre del Posets!!! 3.369 por el corredor Jean Arlaud
Como siempre en la cumbre no encontramos nada, mas que ese pequeño desasiego que casi nunca me permite disfrutarla 
 
[ Montañas ] 24 Febrero, 2009 12:12
Hay veces que hay cosas mas importantes que las montañas. Pero sólo a veces. Y en el Picu Urriellu (Naranjo de Bulnes) no es el caso. Ver el Picu por primera vez es algo único. Es una montaña ante la que es difícil no conmoverse, ni el más apegado al asfalto. Hace unos días pude permitirme el lujo de estar durante mucho tiempo ante él, con las primeras luces del día, sabiendo que en esos momentos nadie más en el mundo tenía una vista tan maravillosa como la mía. Y me fue imposible no echar un vistazo al primer día que lo vi, al primer día que lo toqué, al primer día que lo intenté escalar, al primer día que lo escalé...
 
Octubre 2006 y Febrero 2009. Chovas y cabras en el Collado.
 El Picu Urriellu, una chova y una cabra desde el Collau Vallejo
 
Apareció en la primavera de 1999. Una niebla espesa lo cubría y nos giramos maldiciendo para regresar por el camino. Pero alguien dió una voz -¡eh, mirad que abre!- y nos volvimos sin mucha convicción. El picu apareció escasamente 5 minutos y la niebla volvió a cubrir todo. Fue un momento mágico que mi mala memoria tiene grabado. 
En verano de 2001 llegué hasta la base del picu como monitor con un grupo de chavales. Mientras retirábamos gusanos del quesu de Cabrales que siempre compramos a la señora Rosa en la Tenerosa, mirábamos emocionados diminutas figuras escalar la pared oeste.
En junio de 2002 hicimos el primer intento serio de escalarlo. Allí nos presentamos Nacho, Julia y yo con bastante ingenuidad. Rápidamente nos dimos cuenta que aquello no era escalar cualquier cosa. La sensación de estar colgado de una pared tan grande, con tantos metros por delante y por detrás resultaba vertiginosa. El primer día nos quedamos pequeños ante tanta pared y el segundo intento por la pared este, ademas de pequeños, ciegos por la niebla. Seguro que volvíamos.
 
9 octubre 2006. Por fin en la cumbre del Picu.La foto está hecha por Steve y Simon con los que compartimos rapel, y luego quesu, y sidra, y surf, y casa, hasta hoy. Creo que es la foto de cumbre en la que mas felices estamos.
9 octubre 2006. En la cumbre del Picu 
 
En octubre de 2006 regresamos con mas experiencia y con días suficientes para que el mal tiempo no nos obligara a regresar. Eramos Juanito, Nacho y yo. Y llegamos arriba. Fue espectacular. Recuerdo la arista final con emoción. Me adelanté para hacer fotos y tuve que contenerme para no llegar solo. La foto de cumbre es la felicidad máxima.
En octubre de 2007 fue muy divertido. No estaba el misterio y la excitación de la primera vez, pero eramos la expedición TXANPOLU!! 6 días y 7 personas, el proyecto de grabar un video, un tiempo detestable, que justo cuando estaba a punto de volvernos locos y hacernos regresar a casa, nos dió un pequeño respiro durante una mañana y nos permitió escalar. El video sigue en "montaje" dos años después, este era el trailer...
 

 
Y hace unos días pude verlo con nieve. Estaba sólo, espectacular, me emocionó igual que hace diez años cuando apareció entre la nieblas.  Es un sitio tan especial que no para de darme ideas nuevas, que me mantiene en movimiento, con ganas de acabar de una vez la pared este con Nacho, con el sueño de algún día poder intentar la Rabadá-Navarro en la oeste, con ilusión por escalarlo algún día con Nano...  Es tan único y especial, que la gente de la zona no habla de el como el Picu Urriellu o el Naranjo de Bulnes. Le llaman simplemente El Picu.
 
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[ Montañas ] 26 Diciembre, 2008 11:48

Fuimos a Pirineos a subir altas cumbres, corredores imposibles, cascadas de hielo inimaginables... y al final nos quedamos solo con la parte dura: frio, viento, mal comer y mal dormir. Y nos divertimos. El riesgo de avalanchas era alto y nuestros planes cambiaban cada cinco minutos. Probablemente el cambio mayor fue al llegar a la pradera de Ordesa, levantar la cabeza hacia el cielo y ver una avalancha perfecta desplomarse durante casi un minuto. Parecía un simple bote de harina arrastrándose por la montaña, pero su sonido nos dejó helados. Asi que había que esperar vientos mejores... y vinieron en forma de huracán. Una ventisca nos sorprendió la primera noche mientras colocábamos el iglú, y ese aire desesperante nos acompañó durante tres días. Tan locura constante fue el vendaval, que cuando paró al tercer día no nos dimos cuenta. Sólo notamos que algo nos faltaba. La conclusión fue clara: en la Patagonia tardaremos muchos años en ir a escalar.

Preparados para una noche larga

Así que decidimos subir, bajar, desmontar iglú, montarlo de nuevo, buscar refugios, preparar té, darnos cuenta que las temidas clavijas de Cotatuero eran un divertimento, y tener controlada la zona en invierno para la próxima vez. Porque Ordesa en invierno es otro lugar. El Monte Perdido que hace años subimos sin dificultad se convierte ahora en un monte perdido de verdad. Para llegar a él hay que usar raquetas, crampones y mucho tiempo. En 4 días nos encontramos a 4 personas. Y ya eran muchas.

 Aquí un video de algunos momentos

 

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[ Montañas ] 22 Noviembre, 2008 17:15

    A la Pedriza he ido de todas las formas posibles y con todo tipo de gente. Con amigos de borrachera a ver el amanecer, solo y en compañía, a pensar y a olvidar, a escalar y a destrepar, en lunes y en domingos, en días llenos de domingueros y en otros donde sólo había cabras y buitres, a escuchar que me querían y no querer oir que no, a desnudarnos en el Manzanares -ese río que ahora se ha trasformado en hormigón-, a pasar frío en enero y afixiarme de calor en agosto, a hacer el amor y a buscarlo. 

Un mar de granito, lleno de riscos, cuevas, vivacs...

    La primera vez que escalé fue en la Pedriza, en el risco de la Tortuga. Luego volví a ella decenas de veces, a enseñar a otros a escalar. Entonces corríamos de coche en coche por el parking de Canto Cochinos buscando a alguien que nos llevara hasta Manzanares el Real (nos dimos cuenta que al asalto la gente te llevaba, pero que si hacías autostop sólo tenían que acelerar). Tampoco fue hace tanto, pero he vuelto tantas veces y en tantas circunstancias que parece un mundo.

Rapelando de Peña Sirio

    Pero la escalada no es lo único importante que me ha pasado en la Pedriza. Noches mágicas, amaneceres helados y con olor jara, besos dulces y amargos, sonrisas lisérgicas y lágrimas secas... Cada vez que salimos del gris hormigón hacia colmenar, dejamos atrás la triste cárcel de Soto, a nuestra izquierda el cada día mas pequeño embalse de Santillana, atravesamos los lamentables chalets de fin de semana... vamos felices. Porque sabemos que tras ello, aparecerá la imponente figura de El Yelmo, la intranquila historia del Cancho de los Muertos, las esbeltas líneas de Peña Sirio, el rumor del Manzanares cuando todavía es río, el risco del Pájaro, el ansiado Hueso, la leyenda de amor de la Cueva de la Mora. Entonces sabemos que estamos en casa.

 

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[ Montañas ] 17 Octubre, 2008 23:02

El Pirineo en otoño es color. Y el otoño en la montaña es esa estación en la que no sabes lo que te vas a encontrar al despertar. No sabes si habrá nevado, si habrá llovido, o si lucirá un radiante sol. Cuando preparas el macuto dudas entre llevar camisetas cortas, saco de plumas, gorra o crampones y piolet. Así que al final decides llevar todo. Sabiendo como sabes que no usarás casi nada.

Los Pirineos nacieron simplemente por desamor. Por el desplante que Pirene hizo al amor de Hércules. Por la huida de ella que antes de caer en sus manos decidió prender fuego a su paso con la mala fortuna de morir en sus propias llamas. Por la ira de Hércules que en homenaje a su amada decidió levantar estas montañas, empujando piedras, creando valles con su hacha, ibones con sus lágrimas. Nació por simple desamor.

El Aneto también es parte de mi desamor. En pleno invierno fue hace años mi primera sensación de estar haciendo otro tipo de montaña. Fue la primera vez en la que realmente no podía explicar a la gente por qué me había gustado aquello. Pasar frío y sed. Mucho frío. Dije que ahí no volvía. Y ya estoy volviendo de ahí. Con más experiencia y menos nieve la cosa ha sido mas fácil, aunque el glaciar en esta ocasión era bastante más peligroso y obligaba a ir concentrado. El paso por ese tramo era silencio absoluto, roto sólo por nuestras respiraciones y los golpes contra el hielo de crampones y piolet. Era un sensación muy especial, sobre un hielo eterno que nos permitía caminar sobre él.

 

Los geólogos dicen que el Pirineo se creó en la Era Terciaria, con ocasión del gran plegamiento alpino-himalayo. Si alguna vez fueran allí, sabrían que fue simplemente desamor. Nada más.
 
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