[ Montañas ] 24 Febrero, 2009 12:12
Hay veces que hay cosas mas importantes que las montañas. Pero sólo a veces. Y en el Picu Urriellu (Naranjo de Bulnes) no es el caso. Ver el Picu por primera vez es algo único. Es una montaña ante la que es difícil no conmoverse, ni el más apegado al asfalto. Hace unos días pude permitirme el lujo de estar durante mucho tiempo ante él, con las primeras luces del día, sabiendo que en esos momentos nadie más en el mundo tenía una vista tan maravillosa como la mía. Y me fue imposible no echar un vistazo al primer día que lo vi, al primer día que lo toqué, al primer día que lo intenté escalar, al primer día que lo escalé...
 
Octubre 2006 y Febrero 2009. Chovas y cabras en el Collado.
 El Picu Urriellu, una chova y una cabra desde el Collau Vallejo
 
Apareció en la primavera de 1999. Una niebla espesa lo cubría y nos giramos maldiciendo para regresar por el camino. Pero alguien dió una voz -¡eh, mirad que abre!- y nos volvimos sin mucha convicción. El picu apareció escasamente 5 minutos y la niebla volvió a cubrir todo. Fue un momento mágico que mi mala memoria tiene grabado. 
En verano de 2001 llegué hasta la base del picu como monitor con un grupo de chavales. Mientras retirábamos gusanos del quesu de Cabrales que siempre compramos a la señora Rosa en la Tenerosa, mirábamos emocionados diminutas figuras escalar la pared oeste.
En junio de 2002 hicimos el primer intento serio de escalarlo. Allí nos presentamos Nacho, Julia y yo con bastante ingenuidad. Rápidamente nos dimos cuenta que aquello no era escalar cualquier cosa. La sensación de estar colgado de una pared tan grande, con tantos metros por delante y por detrás resultaba vertiginosa. El primer día nos quedamos pequeños ante tanta pared y el segundo intento por la pared este, ademas de pequeños, ciegos por la niebla. Seguro que volvíamos.
 
9 octubre 2006. Por fin en la cumbre del Picu.La foto está hecha por Steve y Simon con los que compartimos rapel, y luego quesu, y sidra, y surf, y casa, hasta hoy. Creo que es la foto de cumbre en la que mas felices estamos.
9 octubre 2006. En la cumbre del Picu 
 
En octubre de 2006 regresamos con mas experiencia y con días suficientes para que el mal tiempo no nos obligara a regresar. Eramos Juanito, Nacho y yo. Y llegamos arriba. Fue espectacular. Recuerdo la arista final con emoción. Me adelanté para hacer fotos y tuve que contenerme para no llegar solo. La foto de cumbre es la felicidad máxima.
En octubre de 2007 fue muy divertido. No estaba el misterio y la excitación de la primera vez, pero eramos la expedición TXANPOLU!! 6 días y 7 personas, el proyecto de grabar un video, un tiempo detestable, que justo cuando estaba a punto de volvernos locos y hacernos regresar a casa, nos dió un pequeño respiro durante una mañana y nos permitió escalar. El video sigue en "montaje" dos años después, este era el trailer...
 

 
Y hace unos días pude verlo con nieve. Estaba sólo, espectacular, me emocionó igual que hace diez años cuando apareció entre la nieblas.  Es un sitio tan especial que no para de darme ideas nuevas, que me mantiene en movimiento, con ganas de acabar de una vez la pared este con Nacho, con el sueño de algún día poder intentar la Rabadá-Navarro en la oeste, con ilusión por escalarlo algún día con Nano...  Es tan único y especial, que la gente de la zona no habla de el como el Picu Urriellu o el Naranjo de Bulnes. Le llaman simplemente El Picu.
 
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[ Mares, Ciudades ] 10 Febrero, 2009 23:31
Llegará el día raro en que los gatos muerdan a los perros, en que los jubilados se levanten de su mesa camilla y que los chiringuitos de calas perdidas recuperen su vida. Y se me ocurre esto en Mallorca, donde veo gatos ladrando a perros, donde chiringuitos con un espectacular pasado andan carcomidos y donde escucho jugar al bingo en alemán.
El chiringuito está cerca de la Serra de Tramuntana, el gato en Porto Cristo y los jubilados en cualquier rincón de la isla. Quizás alguno de esos jubilados estuvo hace tiempo en el chiringuito. Entre olor a sardinas asadas y jarras de cerveza fría besaron a su amor. Escucharon una orquesta que tocaba reggae en el techo del bar, amanecieron desnudos...
 
 
Algunos han cogido el avión y ante la mala cara de sus hijos y las prohibiciones de sus médicos han regresado a poner su azúcar y su colesterol contra las cuerdas. Pero el chiringuito es sólo un armazón de madera y sillas por el suelo, la cala una urbanización para sus hijos, y el mar y el amanecer están muy fríos y muy lejos.
 
Bingo
 
Y han tenido que ir a un hotel donde las sardinas están sosas y como postres sólo hay kiwis, donde la cerveza es manzanilla y el bingo el único juego que se les permite. Y como el gato ladrando al perro, deciden , no cambiar su destino y su vida, pero al menos enseñarle sus implantes bucales, desmostrar que si ese chiringuito estuviera abierto ellos lo cerrarían al amanecer.
Asi que, justo antes de regresar a su pueblecito alemán, se acercan despacio a mojar los pies al mar, y con disimulo, toman un poco de agua con las manos y se humedecen los labios, para poder decirle a sus hijos y a sus médicos que de nuevo se han pasado con la sal.
 
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Un gato ladra a un perro en Porto Cristo
[ Miradas ] 04 Febrero, 2009 23:31
[ Ciudades ] 26 Enero, 2009 12:12

Blanca tiene una casa pero está en Rabat. Pillamos un vuelo a Casablanca y de allí un tren a la casa de Blanca. Una casa que la reconoces por sus geranios de colores, aunque por dentro también es blanca. Tiene algo de eco que rápidamente lo sacamos a gritos. Y en Rabat, el antiturista que me posee se olvida el mapa en casa, asi que tengo que buscar los tesoros a tientas. Y me pierdo en las callejuelas de la medina, donde no creo que ningún mapa hubiera servido. Querría ver yo los gps por estas calles... así que lo mejor es esperar la noche y buscar la estrella polar. Sin mapa del tesoro encuentro miles a cada esquina, y con tanta callejuelas hay casi más esquinas que paredes. Aquí perseguir algo es una tontería, y más si es una foto. Mejor sentarte en cualquier escalón de la kasbah y esperar que la foto pase por delante. Y yo con esta cámara...

Las kasbah de los Oudayas en Rabat

En Tánger comprarmos pescado y carbón y preparamos un tayín. Y pasamos frío del marroquí, que es casi exactamente igual al de cualquier otra parte del mundo, lo único que lo pasas en Marruecos. La luna llena nos sorprende bailando y cantando a los Gipsy Kings, alli, en una terraza de Tánger, caminando por la calle yo te ví... Y vuelvo con ganas de volver. Con necesidad de volver. Y esos son los sitios y las cosas que me gustan, las que provocan otras nuevas, no las que terminan.

Un tayín de pescado, los gipsy kings de fondo y esta luna llena mas de fondo... Tánger. Enero 09...

 

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[ Miradas ] 04 Enero, 2009 23:45

Son simplemente dos miradas de mi 2008. Ella estaba sentada cerca de las pirámides de Teotihuacán, jugando con una piedra. Él estaba en un pequeño pueblo al norte de Burgos, viendo pasar la vuelta ciclista. Ella me dijo que quería ser actriz y viajar por todo el mundo. Él me dijo que nunca había salido del pueblo, ni para renovarse el carnet. Quizás algún día coincidan en el mundo.

[ Montañas ] 26 Diciembre, 2008 11:48

Fuimos a Pirineos a subir altas cumbres, corredores imposibles, cascadas de hielo inimaginables... y al final nos quedamos solo con la parte dura: frio, viento, mal comer y mal dormir. Y nos divertimos. El riesgo de avalanchas era alto y nuestros planes cambiaban cada cinco minutos. Probablemente el cambio mayor fue al llegar a la pradera de Ordesa, levantar la cabeza hacia el cielo y ver una avalancha perfecta desplomarse durante casi un minuto. Parecía un simple bote de harina arrastrándose por la montaña, pero su sonido nos dejó helados. Asi que había que esperar vientos mejores... y vinieron en forma de huracán. Una ventisca nos sorprendió la primera noche mientras colocábamos el iglú, y ese aire desesperante nos acompañó durante tres días. Tan locura constante fue el vendaval, que cuando paró al tercer día no nos dimos cuenta. Sólo notamos que algo nos faltaba. La conclusión fue clara: en la Patagonia tardaremos muchos años en ir a escalar.

Preparados para una noche larga

Así que decidimos subir, bajar, desmontar iglú, montarlo de nuevo, buscar refugios, preparar té, darnos cuenta que las temidas clavijas de Cotatuero eran un divertimento, y tener controlada la zona en invierno para la próxima vez. Porque Ordesa en invierno es otro lugar. El Monte Perdido que hace años subimos sin dificultad se convierte ahora en un monte perdido de verdad. Para llegar a él hay que usar raquetas, crampones y mucho tiempo. En 4 días nos encontramos a 4 personas. Y ya eran muchas.

 Aquí un video de algunos momentos

 

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