[ Ciudades ] 03 Diciembre, 2008 17:40

Un día que empieza a las cuatro de la mañana en Madrid. Ducha rápida y taxi lento. Avión ultrarápido en el que me duermo casi antes de ponerme el cinturón y me despierto ayudado por una azafata (luego diré que cada día me pone más nervioso volar). Amsterdam vuela sobre bicicletas. Tranvias que se cruzan y canales que desprenden olor a mar. Buscamos una aguja en el pajar y casi nos pinchamos sin meter la mano. Nos sentamos en un coche como dos policias secretas y esperamos, esperamos, seguimos esperando a que nos conceda una entrevista. Dos fotos. Y me sobra una. No queremos mucho mas. Primero sol. Lluvia. Tormenta. Sol. Arcoiris. Granizo. Lluvia. Atardecer cuando todavía casi no es tarde. Frío intenso. Noche cerrada. Frío que debe ser holandés. Ahora me sobra hasta una.

Tras casi 16 horas después de despertarme en mi cama ya hemos terminado. Todo ha salido bien pero no podemos ni movernos. Hemos comido de poco a nada y el sueño puede conmigo. De repente ocurre algo mágico. Nieva. Nieva mucho en Amsterdam. La emoción puede con mi cansancio y se me olvida todo, salgo disparado del hotel a hacer algunas fotos. La gente no se para a mirar la nieve. Parezco ser el único emocionado con la situación. A casi todo nos acostumbramos. Pocas fotos. Una chica en bicicleta es la última foto antes de regresar el cansancio. Hoy miro el resultado de mi excitación en plena nevada. Alguien ha escrito en el muro de mi foto. Sometimes it helps to dream. Me imagino que habla de la nieve.

 

[ Montañas ] 22 Noviembre, 2008 17:15

    A la Pedriza he ido de todas las formas posibles y con todo tipo de gente. Con amigos de borrachera a ver el amanecer, solo y en compañía, a pensar y a olvidar, a escalar y a destrepar, en lunes y en domingos, en días llenos de domingueros y en otros donde sólo había cabras y buitres, a escuchar que me querían y no querer oir que no, a desnudarnos en el Manzanares -ese río que ahora se ha trasformado en hormigón-, a pasar frío en enero y afixiarme de calor en agosto, a hacer el amor y a buscarlo. 

Un mar de granito, lleno de riscos, cuevas, vivacs...

    La primera vez que escalé fue en la Pedriza, en el risco de la Tortuga. Luego volví a ella decenas de veces, a enseñar a otros a escalar. Entonces corríamos de coche en coche por el parking de Canto Cochinos buscando a alguien que nos llevara hasta Manzanares el Real (nos dimos cuenta que al asalto la gente te llevaba, pero que si hacías autostop sólo tenían que acelerar). Tampoco fue hace tanto, pero he vuelto tantas veces y en tantas circunstancias que parece un mundo.

Rapelando de Peña Sirio

    Pero la escalada no es lo único importante que me ha pasado en la Pedriza. Noches mágicas, amaneceres helados y con olor jara, besos dulces y amargos, sonrisas lisérgicas y lágrimas secas... Cada vez que salimos del gris hormigón hacia colmenar, dejamos atrás la triste cárcel de Soto, a nuestra izquierda el cada día mas pequeño embalse de Santillana, atravesamos los lamentables chalets de fin de semana... vamos felices. Porque sabemos que tras ello, aparecerá la imponente figura de El Yelmo, la intranquila historia del Cancho de los Muertos, las esbeltas líneas de Peña Sirio, el rumor del Manzanares cuando todavía es río, el risco del Pájaro, el ansiado Hueso, la leyenda de amor de la Cueva de la Mora. Entonces sabemos que estamos en casa.

 

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[ Montañas ] 17 Octubre, 2008 23:02

El Pirineo en otoño es color. Y el otoño en la montaña es esa estación en la que no sabes lo que te vas a encontrar al despertar. No sabes si habrá nevado, si habrá llovido, o si lucirá un radiante sol. Cuando preparas el macuto dudas entre llevar camisetas cortas, saco de plumas, gorra o crampones y piolet. Así que al final decides llevar todo. Sabiendo como sabes que no usarás casi nada.

Los Pirineos nacieron simplemente por desamor. Por el desplante que Pirene hizo al amor de Hércules. Por la huida de ella que antes de caer en sus manos decidió prender fuego a su paso con la mala fortuna de morir en sus propias llamas. Por la ira de Hércules que en homenaje a su amada decidió levantar estas montañas, empujando piedras, creando valles con su hacha, ibones con sus lágrimas. Nació por simple desamor.

El Aneto también es parte de mi desamor. En pleno invierno fue hace años mi primera sensación de estar haciendo otro tipo de montaña. Fue la primera vez en la que realmente no podía explicar a la gente por qué me había gustado aquello. Pasar frío y sed. Mucho frío. Dije que ahí no volvía. Y ya estoy volviendo de ahí. Con más experiencia y menos nieve la cosa ha sido mas fácil, aunque el glaciar en esta ocasión era bastante más peligroso y obligaba a ir concentrado. El paso por ese tramo era silencio absoluto, roto sólo por nuestras respiraciones y los golpes contra el hielo de crampones y piolet. Era un sensación muy especial, sobre un hielo eterno que nos permitía caminar sobre él.

 

Los geólogos dicen que el Pirineo se creó en la Era Terciaria, con ocasión del gran plegamiento alpino-himalayo. Si alguna vez fueran allí, sabrían que fue simplemente desamor. Nada más.
 
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[ Mares ] 06 Octubre, 2008 16:47

En Praia do Amado todo se queda en silencio al atardecer. Los surfistas locales recogen sus tablas y vuelven a casa a cenar. Las escuelas de surf bajan los cierres y despiden a sus últimos clientes. Algunos aprovechan las tranquilidad de la playa para pasear con el perro o correr buscando su larga sombra. El bullicio del día deja paso a la total tranquilidad. El sol desciende cada vez mas rápido, tanto que cuando bajas la cabeza para abrir otra cerveza, ya ha desaparecido. No se escucha nada.

Atardecer desde la furgo

Es el momento perfecto para preparar la cena. Las pocas furgonetas que llevámos aquí ya varios días somos prácticamente de la familia. Preguntas a los vecinos cómo fue el día, pides algo de pan, compartes ese momento mágico tomando una cerveza que alguién te puso en la mano. La chispa de este campamento indio la enciende Federica con unas cañas de bambú, la grita y llora la pequeña Paulina, la pone música Nacho, la hace sonreir Patrick, la cocina Jose.

Observando al maestro
 

Aquí tenemos buenas ondas, pequeña escaladas, mucha arena en los pies, un poco de sal, Cinco horas con Mario que nunca empecé, unos perros que me robaron mis zapatillas, 8 días que parecieron 2, un día que escalé desnudo, una noche que no paré de soñar. Muchas ideas. Una de ellas, la de venir aquí a vivir para siempre.

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[ Mares ] 12 Septiembre, 2008 23:41

 Todavía tengo arena en los pies. Acabo de subir de la playa de Comillas, de pasear descalzo por un día de esos que sólo hay aquí, donde la lluvia es parte de la vida, y no un intruso del que continuamente nos tapamos y huimos. Donde el sol sale a saludar entre las miles de nubes, como recordándonos que en algún sitio hace calor, para después desaparecer rápidamente.

Tras pasear con los pies en el agua me he sentado a observar. A ver a un grupo de quinceañeros, chicos y chicas, jugando sin parar, destilando una vida brutal, abrazándose, bañándose cuando nadie mas lo hacía. Los chicos rápidamente se quitaban las camisetas y jugaban a cosas del estilo quién es el que más corre, quién es el que más salta, quién es el que más aguanta dentro del agua. Algunas chicas se animaban a ese tipo de juegos y una de ellas ganaba en el juego que consistía aguantar mas tiempo haciendo el pino.

Me he alejado un poco para no ponerles cara. Porque nos veía a nosotros. Veía a Miguel y a mí haciendo competiciones. Veía a Carlos ligoteando con Esther y Carla. El David y Alberto haciendo el animal dentro del agua. Nuria sin duda era la que nos ganaba en el concurso de aguantar más tiempo haciendo el pino. Ha sido emocionante estar observándonos después de tanto tiempo. Eramos pura vida. Ese continuo movimiento, esas risas y llantos, esas ganas de conocer cosas y personas. Hoy estábamos allí, a 100 metros de mi en la playa, jugando con el presente, sin mirar para adelante ni por los retrovisores.

De repente Nuria se gira y me sonríe. Se acerca corriendo hacia mí. Debo estar alucinando, quizás me haya reconocido y me invite a jugar con ellos a ver quién es el que mas aguanta debajo del agua. Estoy emocionado, voy a volver atrás y encontrarme con todos ellos. Cuando ella está casi a mi lado me levanto preparado para empezar a jugar. Me sonríe. -Disculpe señor, ¿cómo se llama esta playa?-

ADOLESCENCIA: Transición entre el infante y el adulto, caracterizada por el fuerte interés en el presente y un limitado enfoque en el futuro.

[ General ] 28 Agosto, 2008 11:37

Aitor ya está aquí. Hace un par de meses Hector le daba un lamentón cuando todavía flotaba en la barriga. Cuando todavía no podía respirar el mundo. Cuando ni tan siquiera España había ganado la Eurocopa. Él estaba allí dentro sin saber todo lo que le esperaba aquí.

 

Ahora Hector le abraza ya. Los dos tienen mucho que recorrer. Habrá días que les darán tortazos, habrá días que les darán besos. Alguno de ellos quizás quiera viajar en globo por el mundo, o quizás prefieran ser ingenieros informáticos. Quizás les guste el gazpacho, o por qué no, odien que la gente no sujete la puerta en el metro. Un día estarán muy nerviosos porque tendrán su primera cita. Y su primer beso de verdad. Alguno odiará la arena de la playa o le encantará caminar descalzo por ella. Ahora les toca a ellos.

Kiko Veneno, Raimundo Amador, Muchachito y Peret cantan "Palabras para Julia", poema de Jose Agustín Goytisolo a su hija.




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