[ Montañas ] 20 Agosto, 2008 13:00

Galayos es escalada pura. En Galayos escalas para llegar hasta el refugio. Desde el refugio a la zona de vivac mas de una vez te ayudas con las manos. Para ir a por agua llévate una mochila porque tendrás que escalar. Cuando haces las aproximaciones a las agujas de los Galayos vas a escalar. Y si te despistas en el camino, seguro que hasta necesitarás la cuerda. Asi que cuando llegas al pie de la pared para prepararte a lo que se supone que es escalar, llevas ya varias horas haciéndolo. Aquí escalas hasta cuando no quieres.

El Torreón de Galayos no para de mirarnos y nosotros a él desde que llegamos. Mañana los escalamos. Y de momento hoy volamos delante de él.

 

Nada mas cargar el coche con los trastos en Madrid y tras hacer esa comprobación de niveles de aceite que nunca antes había hecho, el capó decidió no cerrarse. Cambiamos de coche y de camino a Galayos, "un sitio donde te vas a hartar de hacer fotos", mi cámara dejó de funcionar. El viaje acaba de empezar y yo no tenía cámara de fotos ni coche. Así que en el camino hasta los Galayos me encontré una herradura. Las cosas se enderezaban.

Por primera vez desde hace tiempo no iba yo a cargar con la cámara (vamos, ni yo ni nadie, porque la gente que me rodea empezó hace tiempo a olvidarse las cámaras en casa de forma preocupante), asi que nos teníamos que apañar con un móvil de última generación.

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[ Montañas ] 05 Agosto, 2008 18:13

Jose apareció un día intentando venderme perfumes robados. Al día siguiente era casi de la familia. Tenía muchas ganas de hacer algo de montaña con él, intentar ir a algún sitio especial, de alguna forma que entendiese el por qué subimos montañas.

Jose en la arista de regreso

El Bachimala es una montaña que tiene nombre de montaña muy alta. Es una montaña que hace unos años nos recibió en febrero con una ventisca con granizo justo en el momento de afrontar la arista final. Aquella vez decidimos bajar y volver. En julio la arista final se convierte en un disfrute. Ningún peligro real pero si un paseo espectacular desde el que ver todo Pirineos.

Me encanta observar a Jose resoplar, esforzarse, pasar con respeto por la arista... Pero sobre todo me gusta verle mirar lo que nos rodea. Escucharle protestar como siempre protesto yo. Decidimos no realizar la arista final hasta el Gran Bachimala y nos conformamos con el Punta del Sabre. Son sólo 200 metros mas y 40 metros mas de desnivel. Pero no necesitamos continuar. Miramos las montañas y bajamos. Jose comprende ya por qué subimos hasta aquí.

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[ Ciudades ] 16 Julio, 2008 16:14

Fuera llueve. Sobre una ciudad demasiado grande. La primera impresión desde el avión es de angustia. Desde el aire no se ve un sitio libre sobre el suelo de DF. El hormigón no cree que ha sido bastante y se empeña en seguir creciendo sobre las montañas volcánicas que rodean la ciudad. La gente desde el aire no existe. No se ven ojos ni se tocan manos. Dicen que ahí abajo viven 22 millones de personas. Yo no veo a nadie.

Necesito despresurizarme y tomar oxígeno. Empezar a organizar mi angustia ante esta nueva ciudad tan lejana al modelo que busco. Yo intentando quitar hormigón de mi vida y me encuentro en Distrito Federal. Sin embargo tras los primeros días ya comienzo a ver caras. O pasear calles y poner algunos rostros a esos 22 millones que desde el aire eran una cifra.

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[ Mares, Montañas ] 07 Julio, 2008 16:23

Y mira que no soy yo de hacer fotos en iglesias, ni a vírgenes ni a santos... porque la obra del hombre no me interesa mucho. Pero llevaba tiempo sin ver a la santina en Covadonga. Buen día, buena luz, una fotografía que sabes que no vas a usar para nada, de esas que nunca hubieras tirado con una cámara de carrete, de esas que a veces disparas sabiendo que nunca vas a enseñar, ni mucho menos a colgarla... en tu bitácora.

Padre, por qué no me dejas fotografia a madre!

Padre, ¿por qué no me dejas fotografiar a madre?

De repente un enviado de dios en la tierra decidió mejorar la foto. Al grito de -¡aquí no se pueden realizar fotos!- se lanzó hacia mi cámara y me regaló esta imagen de la santina. Al grito patrio de -¡esto nos pertenece a todos! disparé mi cámara mientras los murmullos de los ancianos sorprendidos ante la desobediencia divina creaban división de opiniones.

 Ella nos mira un poco alucinada. Sin saber muy bien qué pasa. Me imagino que no entenderá por qué no se la puede fotografiar, pero tampoco por qué se la fotografía. Tras realizar una segunda foto con casi igual resultado (quería mejorar la presencia del cura en la foto) me di la vuelta y ante la desaprobación del pueblo me fui a tomar un vino. De fondo comenzaba la misa con un rezo para recuperar a los infieles. A los fotógrafos.

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[ Mares ] 21 Junio, 2008 17:25
   Volvía ayer del Cabo de Gata de lo que hemos bautizado como Junior Road Trip´08 y todavía estoy emocionado. Nos fuimos Miguel, su niño Gorka, mi sobrino Hector y yo.
   No se hace cuanto tiempo conozco al Miguel, pero llevamos mucho mas tiempo conociéndonos que sin conocernos. Juntos nos ha pasado casi de todo, y hemos estado al lado casi siempre.
    Y llegó un día en que decidimos montar un viaje para nosotros y para ellos. Y fue casi como volver a empezar, ver a Hector y Gorka discutir y abrazarse era en parte vernos a nosotros, que de discusiones y abrazos sabemos un rato.  Era en parte volver a empezar desde el principio. 

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[ Montañas ] 11 Junio, 2008 13:29

Estábamos en el Cancho de los Muertos, en La Pedriza. Era de las primeras veces que me metía en una escalada clásica. Una escalada en la que la pared está virgen, sin chapas preparadas para asegurarte. En la que tú vas escogiendo el camino, visualizando las posibilidades de la roca, seleccionando entre tu juego de fisureros y friends cual puede entrar mejor en una fisura o en otra. Una forma de trepar rocas mucho más comprometida, más respetuosa con el medio, más creatíva y personal…

 

  

        Yo realmente no era ni hacía nada de eso, porque solamente era el novato asegurador, el impaciente asegurador que permanecía abajo y preguntaba a cada metro cuanto me quedaba para empezar, por qué iba tan lento, si no era más fácil por el otro lado… Mientras mi compañero de cuerda eternizaba cada pequeño paso (tenia que asegurarse, intuir por donde continuar…) el sol empezó a pegarme en la cabeza. Un sol duro de la Pedriza, reforzado por la piedra granítica y que convirtió aquello en una sartén. En una sartén aderezada por los olores de la resina, de las jaras, creando un ambiente perfecto para echarse la siesta.

 

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