[ Montañas ] 09 Abril, 2011 13:36
Llevaba ya tiempo atado a la cuerda con las mismas gentes. De repente aparecen nuevas caras, nuevas ilusiones, nuevas formas, nuevas manos al final de la cuerda que se atan con los mismos nudos de siempre. En el Pirineo encuentro la seguridad de los de siempre, los que sabes que nunca fallan, con la incertidumbre de los rostros nuevos, los que esperas que nunca fallen. Justo ahora, cuando necesito atarme a mil cuerdas, cuando los corredores se empinan demasiado, cuando el cielo está lleno de nubes lenticulares. Siamo sulla stessa barca io e te.
 

En la misma barca from danisanlo on Vimeo.

Escalada al Corredor de los Franceses del Anayet y el Corredor de la Fourche al Midi d´Ossau en los Pirineos. Marzo 2011.

 

 
[ Montañas ] 08 Marzo, 2011 22:08
La nieve estaba recién caida. Tras muchos días de mal tiempo el cielo se echaba a descansar y la montaña estaba completamente blanca. Y allí estábamos los dos, deseosos de subir, casi desconocidos meses atrás, compartiendo poca comida y riéndonos de la situación. Los relieves de la montaña habían desaparecido y todo estaba suavizado por la nieve. No teníamos claro si queríamos estar allí juntos o si preferíamos salir corriendo hacia delante. Abríamos huella y dibujábamos nosotros mismos el camino, con los errores propios de no tener uno marcado. Así pasamos los días, tarareando tristeza nao tem fim, felicidade sim.
 
Paola volviendo sobre nuestras huellas, cerca del refugio de Vegarredonda

[ Miradas ] 10 Febrero, 2011 18:21
En el deporte profesional no abunda la buena gente. Eran los mejores de su portal, los mejores de su cole, los mejores del barrio, de su pueblo, de su ciudad, algunos hasta los mejores de su mundo. Y eso al final te convierte en uno de los peores. Recuerdo a algunos del colegio. Se podían regatear en cada recreo a 200 o 300 niños y marcar un gol. Ya en esa microescala no había quien les aguantase. Cada día me toca soportar a esos que suben de regreso a clase mirando por encima a todo el mundo. Los veo y fotografío cada día. Nunca he encontrado facilidades de ninguno. Ni un gesto amable. Ni una sonrisa que les hiciera parecer de este planeta.
 
  Oscar Freire en la Volta a Mallorca
 
Por eso da gusto encontrarte cada cierto tiempo con Oscar Freire. No es cualquiera. Es probablemente el mejor ciclista. No esconde la cabeza. Hace cosas normales. No le intimidan los magnates del ciclismo. Habla sobre la insolidaridad de sus compañeros. Critica la actitud de los medios de comunicación. Llega tarde a los sitios. Coge su teléfono y baja de su habitación para atender a todos. Agradace las preguntas en las que otros se levantan. Ahora camina sólo porque se ha cansado de intentar unir el egoismo del pelotón. Corre de igual forma. Libre, esprintando sin ayuda. Sólo. Y cuando acaba el recreo y ha sido el mejor, no regresa a clase riéndose del resto.
 
 
[ Montañas ] 30 Enero, 2011 11:38

Cuando aprieta el frío algunos nos ponemos contentos. Cuando vemos caer nieve, cuando en nuestra casa hace más frío que en un refugio de montaña y cuando los telediarios recomiendan no coger el coche nosotros cogemos los trastos. Nos vamos a Els Encantats, unas montañas del pirineo catalán que se formaron porque dos cazadores prefirieron ir a por un rebeco que asistir a misa en el pueblo de Espot. Y claro, el castigo divino no se hizo esperar y les dejó convertidos en roca.

Nacho en el descenso de Els Encantats 

Nosotros comenzamos cayendo. Pero dos veces, en honor a cada cazador. Dos ostias que nos despiertan como un buen café y nos empujan hacia arriba. El reloj marca -13 grados a las 11 de la mañana y para tranquilizarnos lo damos por roto. Mi barba se llena de hielo y el aire, como si no quisiera que estuvieramos allí, nos lanza la nieve a la cara y nos zarandea de un lado a otro. Nos da un respiro cada cierto tiempo, pero cuando nos confiamos regresa con peor genio. Cuando estamos a 100 metros de la cumbre y con lo más difícil caminado nos cansamos de la batalla. No tiene sentido subir hasta donde no nos apetece. Estamos felices aquí y los cazadores sabiéndose vencedores dejan de soplar. Comenzamos el fácil descenso y lo convertimos en difícil. Es una habilidad que hemos adquirido con el tiempo. Tres pinos colocados cada 30 metros y cada vez más delgados nos sacan de allí. Yo sigo esforzándome cada día en no ir a misa, a ver si tengo la misma suerte de convertirme en montaña.

 

[ Miradas ] 24 Enero, 2011 23:25

Botas destrozadas. Paseadas por caminos y montañas. Suelas desgastadas en trepadas sobre granito. Cordones deshechos de tanto atarlos. Azul descolorido.

[ Montañas ] 30 Diciembre, 2010 23:00

Fue en el Pájaro hace algo mas de un año donde desperté de un golpe. Donde mientras soñábamos con Cervinos y otras montañas me encontré colgado de una cuerda y con el tobillo duplicado. Había que volver y lo hicimos. Pero había que subir por donde sabíamos, no intentar escondernos. Tenía tomada la decisión desde antes de escalar, sabía que largos quería hacer y la noche antes me sudaban las manos cada vez que lo pensaba. Porque la vía es sencilla pero con un grado de exposición muy alto. Simplemente escalar algo que sabemos pero con el punto mental de saber que aquí no podemos equivocarnos. Un largo muy largo donde la cuerda sólo la llevas de paseo, porque no puedes asegurarte en ningún lado.

 

El risco de El Pájaro al atardecer

 

Llevaba dos días pensando en el momento en el que me encontraba ahora. Me separo de mis compañeros y el silencio de siempre se instala. Por delante 40 metros de escalada sin ninguna protección. Empiezo sin pensar mucho lo que voy a hacer. Voy seguro, avanzando metro a metro y concentrado como nunca antes había estado. Me muevo ligero, el lujo de parar puede ser una puerta de entrada al miedo. A mitad de camino un pie se me escurre. Sólo dudo centímetros que saben a kilómetros. Por mi cabeza pasa volando la extraña idea de dejarme caer. Para qué volver a colocar el pie en su sitio. Para qué buscar un lugar donde equilibrarme. Si estoy sufriendo mejor volar. Lo pienso igual que pienso en lanzarme a las vías del tren cada vez que veo llegar la locomotora. Me doy pánico a mi mismo por haber valorado la opción de caer voluntariamente casi 30 metros. No entiendo por qué he pensado así. Todo pasa en un sólo segundo. Reacciono y coloco el pie de nuevo. Me tiembla todo el cuerpo y el miedo que había esquivado me zarandea ahora. Huyo hacia arriba de ese extraño pensamiento suicida.

En la cumbre. En la cabeza de El Pájaro

 

Cuando termino el largo y me aseguro a la pared estoy lleno de miedo. Tengo la boca y la garganta muy secas, el cuerpo empapado en sudor y las manos y piernas temblorosas. Grito a Nacho y Mario pero no me escuchan. Me da igual. Yo estoy aferrado a un extraño árbol que crece en mitad de una fisura y que no es mas grueso que mi brazo, aunque ahora mismo es la seguridad absoluta. Estoy feliz y muy asustado. He pensado en dejarme caer. Qué cosa mas rara. Por mi parte no vuelvo a hacer esta vía. La primera vez me destrocé el tobillo. La segunda me ha despertado una sensación desconocida. El Pájaro y yo estamos en paz. Una y no más.

 




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