[ Miradas ] 23 Diciembre, 2010 18:42

De una patada este otoño se fue. No paré de hacer cosas y no tengo nada que lo demuestre. Volví al colegio, así que volví a sentarme atrás, a copiar en los exámenes y a dibujar montañas en los apuntes. El colegio sigue igual que siempre: hay que ir muchas horas para aprender muy poco. Los exámenes también siguen siendo lo mismo: una estúpida forma de evaluar en la que los que copiamos sacamos mejor nota que los honrados. Así se siguen repartiendo títulos. Vamos a por el invierno.

 

 

[ Montañas ] 21 Octubre, 2010 17:11

Cada uno llegamos a aquella arista con mil cosas en la cabeza. Había algo de tiempo para los problemas laborales, para los conflictos con el jefe, para las dudas respecto a nuestras profesiones. También nuestras mentes pensaban en el amor, en las parejas, en los besos que no nos dieron, en los que esquivamos, en los que tenemos pendientes. Quedaban huecos para los sueños de montaña, los futuros y los inmediatos, los Andes y el día siguiente en la Aiguille de Bionnassay. Había espacio en nuestro pensamiento para cosas cotidianas, tengo algo de hambre y debería comer, este crampon está algo flojo, cuando vuelva tengo que comprarme una chupa porque esta atrae el frío. También tarareábamos canciones para acompañar nuestros pasos y volé tan deprisa que hasta mi propia sombra de vista me perdió. Seguíamos con la mirada el vuelo de un par de chovas despistadas que nos acompañaban a no se sabe muy bien dónde. Se escuchaban algunas palabras de ánimo, algún chiste suelto, alguna broma en galego, alguna palabra en catalá, algún intento de francés.

Domes de Miage

 

De repente se hizo el silencio. Desaparecieron las huellas y nos encontramos ante una arista blanca y algo mareante. No tenía nada que ver con las descripciones que teníamos de ella. Amable y estética habíamos leido. Nos acordamos varias veces del escritor. El estado de la nieve era pésimo y no teníamos mucha más elección que continuar. Fueron dos extrañas horas. Nuestras mentes desconectaron del mundo. Nos movíamos entre dos vacíos a los que intentábamos no prestar atención y un aire helado nos hacía temblar en cada descanso. El silencio entre nosotros era absoluto. No nos dirigíamos palabra. Pero tampoco tarareábamos canciones, ni pensábamos en amores, familias o trabajos. No se nos pasaba por la cabeza comer algo o tener sed. No admirábamos un increible paisaje presidido por el Mont Blanc. Piolet. Piolet. Crampón. Crampón. Piolet. Piolet. Crampón. Crampón. El resto silencio.

Cuando salimos de la parte mas complicada hubo risas y cigarros. Volvimos a tener hambre y sed. Nos sentamos mirando hacia atrás y rellenamos con tonterías las dos horas anteriores de silencio. Descubrimos el sitio tan espectacular en el que estábamos. Nos reimos de nuestro anterior silencio. Alguien lo resumió: -no sé si habeis mirado para abajo ¡pero menuda ostia había!-.

 

[ Montañas ] 14 Octubre, 2010 16:21

Mientras cenamos tranquilos en el refugio de Couvercle nos enteramos que dos cordadas se preparan para comenzar la mítica pared norte de las Grandes Jorasses. Mil doscientos metros de pared totalmente vertical, con roca, hielo, nieve. Mil doscientos metros a los que no toca la luz del sol durante todo el día. Mil doscientos metros que te hacen mirar hacia otro lado, bajar la vista y marchar a preparar té.

Miramos durante horas dos simples luces en medio de la oscuridad. Dos luces al pie de la gran pared norte. Dos luces que son cuatro personas. Dos luces que preparan té, que dudan, que rien nerviosas, que se meten en sus sacos de dormir. Dos luces que imaginamos organizando el material. Dos luces que miran la negra noche y soplan nubes que vienen del Mont Blanc. Dos luces que descuentan horas de sueño. Dos luces de las que nos sentimos cerca.

Dos luces en la pared norte de las Grandes Jorasses -5.30 de la mañana, 9 octubre 2010- 

Dos luces que cerraran los ojos durante algunas horas -aunque no conseguirán dormir casi- y se encenderan de nuevo para comenzar la escalada todavía de noche. Dos luces anónimas que sentimos amigas. Dos luces dispuestas a afrontar una de las escaladas más difíciles de los Alpes. Simplemente dos luces que significan mil cosas. Apagamos las nuestras pensando en ellas. Dos luces en una negra noche. Dos luces. Nada mas.

Nacho y Oscar con la pared norte de las Grandes Jorasses a la izquierda
[ Montañas ] 03 Octubre, 2010 17:34
Hace tan sólo unos días que decidimos que mañana nos vamos a los Alpes. Sin preparar casi nada y sin apenas dinero intentaremos apurar este verano que comienza a amarillear. Lo hemos decidido tan rápido y sin pensar que me he dado cuenta que he desplazado un poco mi señal de lejos. Porque mi lejos hubo un tiempo que estaba aquí al lado, prácticamente salir del barrio era irme lejos. 
Era irme lejos aquellos viajes a la playa en el que los preparativos eran casi igual de largos que el viaje. Mi padre preparaba durante días el coche, mi madre la comida como si nada se pudiera comprar en el destino, mi hermano discutía por todo lo que fuera posible discutir, mi hermana dudaba entre qué ropa llevar y yo bastante tenía con mantenerme de pie luchando contra el cocktail de biodraminas que llevaba en el cuerpo.
 
 
 
Era irme lejos la sierra, luego el pueblo, después Picos de Europa y luego Pirineos. Pero fuimos acercando todos esos lejos al convertirlos en viajes habituales.
Y hasta hace poco era irme lejos los Alpes. Pero empezamos a conocernos el camino. Ya sabemos donde podemos tomar café y cerveza barata (que en Chamonix ya es mucho saber). Ya sabemos donde nos podemos colar para dormir gratis y  donde comprar un pollo asado. En qué tiendas sólo nos podemos permitir robar y en cuales nos roban a nosotros.
Así que el macuto que tardaba horas en hacer lo prepararé esta noche en unos minutos. Las biodraminas conseguí dejarlas hace años. Ropa de abrigo, algún libro y el saco de dormir. En Girona las cuerdas, algo de comida y dos amigos. Ya esta todo lo imprescindible para vivir estos días. Y para dar otro paso en este proceso de alejar(acercar) el lejos, de hacer simple el viaje.
 
[ Miradas ] 29 Septiembre, 2010 22:35
Miró a su alrededor y sus compañeros le devolvieron la mirada. Ninguno sabía que hacer con aquellas bicicletas. Les habían cambiado el guión y estaban confundidos. No había nada que prohibir porque no había ningún delito. No había a quien insultar porque no había ningún insulto. No había nada que hacer ante aquellos que no estaban haciendo nada. Volvió a mirar a su alrededor buscando respuestas mientras se aferraba con fuerza a aquella bicicleta. Se parecía tanto a la que tenía su cuñado en el pueblo. Se sintió tan estúpido que poco a poco fue abriendo la mano y dejando escapar aquella bici azul. Prefirió no pensar. Cogió su porra y continuó su jornada laboral.

 

 

[ Mares ] 12 Septiembre, 2010 19:28
Qué difícil volverse a poner las zapatillas. Entrar por la carretera y mirar los edificios. Qué difícil regresar a un sitio donde sabes que vas a estar peor que de donde venías.
Días de olas y arena, de aceite, pan y tomate, de té con percebes. Días de mar antes del desayuno, de fuego en la cena, de estrellas en la cama. Días de intentar robar algún beso, aunque sea en alemán y no entiendas a qué sabe. Días de sardinhas, cerveja y crema solar.
 

 
Días de pensar en el nuevo año para los que todavía funcionamos con el calendario escolar. Días con gente de esa con la que te subirías en un globo y esperarías que el viento decidiese destino. Días para pensar en los días que vendrán. Días para saber de que tipo de olores y sabores te gustaría estar rodeado el resto de los días.
 
 



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