No conocer Berlín en primavera, es como no haber probado la ternera Kobe o los vinos en Casa Montes de Lavapiés (esto es ya un mito, pues César cerró sine die hace meses), quiero decir, es sobre todo para amantes de la buena vida. Si a esto, le unimos hechos singulares como el Carnival des Kulturen, que llena parte de la zona sur de Kreuzberg de puestos de salchichen y cervezotas, más las tormentas primaverales que refrescan de vez en cuando el algo bochornoso ambiente, pues eso el cielo ... sobre Berlín.

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