El jueves pasado alguna gente presenciamos una redada en la plaza Lavapiés que acabó con numerosas detenciones de personas sin papeles.
A raíz de esto, desde el Ferrocarril pensamos en hacer algún tipo de acto de denuncia, pero sobre todo intentar pensar alguna forma de reaccionar a ese tipo de actuaciones policiales que se pudiera contagiar y convertir en un dispositivo anti-detenciones de personas sin papeles.

La idea es esta: proponer el uso de silbatos, cacerolas...  o de cualquier cosa que haga ruido cuando haya controles en la calle, no sólo para demostrar nuestro desacuerdo con la Ley de Extranjería y sus terribles consecuencias sino también para que pueda servir de señal de aviso de que se está realizando un control de identidad.

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