Coincidió que tenía una máquina de humo en el coche. Salimos al patio/entrada de El Fanal, la antigua granja convertida en centro social donde llevamos a cabo los talleres el Bordergames.
La máquina se calentó y empecé a lanzar sonoras ráfagas de humo blanco, perfumado. Los chavales enloquecieron y realizaron un danza delante del humo.

Mientras una tormenta plateada se acercaba desde los lejos, y cientos de pájaros blancos migraban al sur.
D.

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