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Bordergames La Cañada Real Galiana es un de los proyectos más complejos que he llevada a cabo jamás.

A 15 m. del centro de Madrid, en automóvil se llega más rápido que, por ejemplo, de Cea Bermúdez a Arturo Soria. Se aparca fácil, y a pesar de los problemas para ajustar los horarios de tanta gente, quedando en Conde de Casal es sencillo organizar nuestra salida de curro semanal hasta allá. Siempre bien acompañado por Victor Sampedro, Carmen Haro, Rafael Esteban, Leticia Carrera y Elisa Fuenzalida.

Ocurre, que no somos nosotros sólos los que vamos para allá, somos muchos otros. Van, o porque habitan ese asentamiento humano en forma de gran calle, o porque trabajan o tienen labores que hacer allí (no olvidemos que es donde se entierra/quema la basura de los madrileños), también hay muchas naves y empresas allí afincadas. O forman parte de ese ejercito desarmado, de todos los que van a pillar la droga que nuestra sociedad hipócrita les niega conseguir de una forma digna. En fin, La Cañada es un camino bien afianzado. Una vía humana más de esta urbe polimórfica.

¿Pero que pasa allí exactamente? ¿Qué hace que todo sea tan raro? Y sobre todo ¿por qué desde que curro allí esporádicamente me estoy planteando mi trabajo de una forma tan dura...?
D.

 

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