LA VIDA EN LAVAPIES ESTÁ MUY ACHUCHÁ - LAVAPIÉS LIFE CHUNGUI BALL

Allá por abril del 2000, los fiambreras fuimos invitados por la California School of Arts (CALARTS) y el Museum of Contemporary Art of California (MOCA) a ofrecer una serie de presentaciones como visiting artists.


Acaso el mayor de los impactos, para tres fiambreras de pueblo armados de botijo y paella, fue el comentario de alguno de los alumnos de CALARTS ante los trabajos fiambreras, alabándolos por su precisión política y tal y cual, pero descartándolos para el contexto de Los Ángeles, donde no sólo no hay mierda de perro en la calle (hay cosas peores) sino donde “no hay movimientos sociales” (sic y snif).
Ante semejante panorama no tardamos los fiambreras en salir por piernas de Calarts y liarnos en pleno Dowtown LA con “Homies Unidos” un movimiento social, de esos que no hay en LA.
Homies es una organización de “pandilleros”: adolescentes mexicanos, salvadoreños, chicanos que se han visto abocados desde muy chavales a guerras entre bandas, controladas y alentadas periódicamente por la policía y que ya hartos de semejante situación se estaban organizando para dejar de matarse entre ellos y empezar a pensar bien qué estaba pasando. Obviamente la policía ya había detenido a los “lideres” de tan peligrosa organización, amenazaba con deportarlos y les hostigaba con minuciosa regularidad, sus locales, sus calles, sus sitios de quedada.
Cuando los fiambreras propusimos hacer algo juntos con todo esto, fue cuando los chavales dijeron que lo que querían era hacer un video juego. Uno en que por una vez fueran ellos quienes definieran las reglas y no para inventarse un mundo de hadas, ni para reflejar mecánicamente lo que estaban viviendo, sino para ser ellos mismos quienes, manejando lenguajes que conocían y dominaban, decidieran qué, cómo y a quien contarle qué cosa.