El primer paso es fotografiar hasta el último rincón del barrio. Los chavales se encargan de ello. A continuación se retocan las imágenes y se trasladan al mundo virtual. Unas cuantas fotos más de los propios chicos y chicas, y están listos el escenario y los personajes de uno de los videojuegos Bordergames. Se trata de un proyecto que ideó hace ya ocho años un grupo independiente del madrileño barrio de Lavapiés para trabajar con jóvenes de origen inmigrante en talleres de elaboración de videojuegos. "El objetivo es que los chavales reflexionen sobre su realidad", cuenta David Rodríguez, miembro del colectivo Bordergames. Tras importar la experiencia a Barcelona, Figueras, Gijón, Berlín (Alemania) y Alhucemas (Marruecos), ahora cruzan el charco hasta un barrio de favelas de São Paulo (Brasil). EL PAÍS 4/08/2008

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Gracias Anaïs.