Nos despedimos, por ahora, haciendo una bombilla rifeña, así es como hemos bautizado a ese gesto tan propio de aquí, tan rifeño y por ende tan mediterráneo, que es levantar la mano y girarla entre sorprendido y desafiante (literalmente parece como cambiar una bombilla, de ahí su nombre). Gesto bonobo y pacifista, es algo así como expresar, con lenguaje no verbal, dos cosas a la vez: ¿de qué vas? y no ves que paso de tí. Una manera de ser que ayuda mucho a no encender los ánimos entre tus semejantes. Lo dicho, una buena bombilla rifeña para todos.
Nos vemos pronto por esta tierra pobre, seca, pero maravillosa que es el Rif. Independiente algún día de quien le impide ser quien es, pero siempre sin ataduras, como es la gente de aquí, la gente más libre del mundo.
¡Eslama!





