Representación de _El Bastardo Tranquilo_ en Glasgow, febrero 2005

El viernes 25 de noviembre, a partir de las 18.00h19:30, os invitamos a la presentación-espectáculo del libro El bastardo tranquilo de Oscar McLennan, editado por Pepitas de calabaza editorial.

El autor...

Oscar McLennan (1955) nacido y criado en Glasgow, ha vivido en Londres, Belfast, Nueva York, Dublín, Barcelona y Zaragoza. Además de como escritor y performer, a lo largo de su variopinto pasado se ha ganado la vida como cantante, músico, bibliotecario, artista de vídeo, obrero de la construcción, jornalero del campo, voceador de telegramas, pintor, decorador, buscavidas callejero, conferenciante itinerante en escuelas de arte, jefe de estación en el metro londinense, músico ambulante, proletario fabril, traductor, repartidor de octavillas, cómico, ajedrecista, profesor de inglés, friegaplatos, camarero,coordinador de talleres y espectáculos artisticos en directo y jardinero.

Su último espectáculo en solitario, basado en este libro, ha sido puesto en escena en distintos paises de habla inglesa, destacando su representación en el Festival Internacional de Teatro de UCLA (Los Ángeles). En la actualidad recorre España representándolo en castellano. Sus escritos han sido publicados en varias colecciones de relatos cortos, revistas literarias y emitidos por radio en el Reino Unido y los EE.UU. El Bastardo Tranquilo, su primera novela publicada, ha sido vertida al castellano por Federico Corriente, en estrecha colaboración con el autor.

El bastardo Tranquilo

El desierto es el estado de ánimo que amenaza con dominar la vida de Phil Malone: envuelto en papel reluciente y presentado por un Santa Claus al que se le cae la barba al primer tirón. Phil es un espantapájaros, un marginado atiborrado de sueños de grandeza, un artista que se expresa a traves de las estrafalarias producciones cinematográficas que idea mientras, oscilando entre la locura y la realidad, recorre las calles de Dublín. El viaje que emprende en busca de su alter ego perdido es una tormenta de imágenes e ideas, cómica, conmovedora e inquietante a la vez, una denuncia virulenta y surreal de una sociedad que prioriza los valores materiales frente a todos los demás.


Para abrir boca, un pequeño extracto de la novela...


«El sol sigue dale que te pego, fustigando desde lo alto de un cielo cargado de bilis y achicharrándonos la sesera. El aire se calienta; comienza a titilar y a hacer remolinos, adoptando formas casi reconocibles. Las arenas se mueven. Las perspectivas cambian. Aunque quizá nos avise un escalofrío en la base de la columna, no hay nada que pueda prepararnos por completo para el estallido de la pantalla en una avalancha de imágenes y sonidos.

Unas arenas movedizas nos succionan a una velocidad superior a la de la luz y somos expulsados por el ojo de una aguja en forma de un derviche que gira sobre sí mismo en un paisaje de acuarelas hechizado y danzante.

El tiempo y el espacio dan tumbos sobre la arena en un abrazo de borracho, chillando ante los aletargados hogares de la percepcón humana mientras el Espíritu Santo entra en la ciudad a tiro limpio. Es como si Dios, sentado en la silla del director, rotulada "G.Hovah", hubiera gritado "acción" y todo lo animado e inanimado acudiera corriendo a obedecer sin tener ni idea del guión. Por un instante yacemos en la cama con la cabeza del caballo que nos da el soplo para la gran carrera de mañana, y acto seguido contemplamos el caimán Tutti Frutti bailando claqué en un escenario de Broadway.

Una fila de hamburguesas baila entre su propia grasa. Las zanahorias salen corriendo desde los bastidores pidiendo burros a gritos, mientras el cabrón con piel de cordero conduce a los borregos hacia la salida. Hela aquí, la penúltima pantomima sin ton ni son.

Albert Einstein se escabulle por la ventana del dormitorio de la mujer de un amigo abrochándose la Teoría de la Relatividad con gesto furtivo. Un sacerdote en pelota picada lava sus pecados en el Jardín del Recuerdo, mientras una gaviota de mirada enloquecida se dirige hacia el pub más cercano. Se oyen los espectaculares efectos de sonido de una nación entera ahogándose en su propio vómito, de un saldo comiéndose al titular de la cuenta, de un cortacesped desbocado, de un gnomo de jardín cortándose las venas, de una colada tendida boca arriba y de la maruja a la que le estalla la cabeza.

Unos aleatorios efectos luminosos nos arrojan de la sartén a una tormenta eléctrica de proporciones meteóricas. Se diría que el fin del mundo es inminente los cielos se abren y aparecen los Cuatro Jinetes del Apocalipsis trotando sobre ponis cabriolantes, saludando y sonriendo a todos y cada uno de los presentes.

El Tío Sam lanza un alarido de canceroso terminal, un bramido sobrenatural que transforma piernas adultas en gelatina. Los diques mentales se cuartean y las frágiles aguas de nuestra cordura amenazan con irrumpir en una risilla aguda. Si no salimos de aqui, podríamos ahogarnos todos entre la mugrienta depravación de nuestros deseos largo tiempos reprimidos. ¡Huyamos rápido!

En el baño, el hombre se aparta del espejo con media cara aún cubierta de espuma. Sonríe y le tiende la mano a la camara. Es una sonrisa de lo más extraña: ansiosa pero esperanzada, desesperada y afligida, amigable y cálida, extraviada y confundida, apaleada y terca, abandonada y generosa, asustada y dolida, atónita y decidida, desgarrada, pero ante todo auténtica. Sé que es genuina porque es mía, y sepan ustedes que estoy encantado de conocerles. Me llamo Phil y lo de antes era el desierto.»

La prensa ha dicho:

«Un mundo donde lo normal se torna anormal, donde la realidad queda desvelada en todo su absurdo". [...] Recuerda los mejores momentos de Flan O'Brien»

«De forma surreal pero brillante, la emprende con la estrechez de miras y abre un mundo de posibilidades. [...]Posee la poderosa habilidad de tejer con palabras patrones originales y desconcertantemente extraños.» The Scotsman

«La obra de McLennan le cautiva a uno de forma tan sutil que se encuentra en territorio desconocido (asomado a un precipicio) sin darse cuenta de que ni siquiera ha salido de la estacion». San Francisco Gael

«Una prosa que se enrosca como una serpiente alrededor del cerebro. [...]Las influencias son Beckett y Joyce, pero la voz y la visión son exclusivas de McLennan.» The Independent

«Una prosa intransigente que se funde con un torrente hipnótico de visiones poéticas de forma tan sutil que uno experimenta lo que sólo puede ser descrito como alucinaciones verbales.» Edinburgh Festival Times

«Originario de Glasgow, y en la actualidad ciudadano del subconsciente.» The Sunday Times

«El reino imaginativo de McLennan reside en algún punto entre la comedia y la pesadilla.» Time Out

«Si se dejara a un psiquiatra recorrer la mente de Oscar, saldría con material suficiente para llenar The Lancet durante un año entero. [...] Parte al galope por las grotescas zonas interiores de la imaginacion.» The Guardian