Bloc/magma-MNAC II

Publicat per nilska | 30 Ago, 2005

    El Museo es hoy Símbolo de la precarización de la existencia en todos los ámbitos. El Museo ya no es el buque insignia de la Cultura; tal vez porque la Cultura misma se ha transformado en "motor" de venta, "marca" discriminadora para el consumo.

    El museo es casi un circuito de carreras, los visitantes se atropellan en las horas punta en un recorrido claramente señalizado: las paredes homogéneas, la continuidad a la altura de los ojos, o la discontinuidad, a distancias regulares, la iluminación directa abriendo un halo espectral de luz que lo que hace es añadir más muerte a la muerte. "No se acerque demasiado a la obra" no se dice por otra cosa, todos saben que la obra no se puede tocar (se gastaría, es que somos tantos...), se dice porque ese que se acerca demadiado está bloqueando la circulación, se está usted fijando mucho, tal vez está lo que está buscando son las alarmas, los engarces, las "conexiones". Pero no digo nada nuevo, nada que no sepamos, la crítica de las vanguardias aparece en los libros de texto, se expone en los museos, incluso la publicidad ha integrado el surrealismo como un código de venta más. Sin embargo como el mismo Guy Debord dice en el "Informe para la construcción de situaciones" este mundo ha integrado toda la estética del surrealismo sin asumir ninguna de sus ideas. Y lo mismo puede decirse de cierta "integración" del urbanismo unitario de los situacionistas.

    Por lo tanto deberíamos haber dicho, el Museo hace tiempo que no es el buque insignia de la Cultura. El Museo es el baúl de los recuerdos cursi de una pandilla de reprimidos autoexplotados y sádicos que por lo que puede verse en las salas tenían muy buena impresión de sí mismos.

    También "podría" ser otra cosa, por ejemplo si acogemos aunque con reservas la famosa afirmación de Stendhal: "belleza es una promesa de felicidad", (y por lo tanto diferente en cada configuración histórica), y, si asumimos que lo bello se vinculó (históricamente) con el Arte y la experiencia estética... Es posible que la discusión sobre unas estampitas no mereciera tanta tinta ni jugo cerebral.

    Es posible, a no ser..., a no ser que en realidad en determinados contextos históricos "algunas" prácticas y discursos hayan conseguido destilar la experiencia del momento, y desbordarla, transformarla, (transformándose con ella): Desencadenando la existencia nuestra descabezada y mortal (y cabezuda a veces, cabezuda). Y la hayan desatado adentrándose en la carnalidad de las estructuras, en la levedad de las carnes, colgando como monstruos que presentimos en las sombras a la puerta de casa. Arrancando del olvido: a-lethos, sacar del Leto río de la muerte y del olvido, aletheia: verdad, decir la verdad: eso "podría ser" el arte. Por eso cuando lo ves parece que lo reconoces y dices claro sí está ahí: porque tú también lo has visto. Que la vida cuelga sobre un núcleo de carnicería. Y que la vida no tiene cabeza y que la violencia se expresa hoy en apretones de mano y sonrisas pastosas, que... la confusión es tan grande. Pero no tanto como para no saber de qué lado estamos. Por eso aunque merecieran la tinta, eso no legitma los millones-de-euros que van detrás.

    Por eso "sería" esto o aquello, "podría ser" esto o aquello, porque hoy el Arte "es" sólo negocio. Lo admiten hasta los críticos liberales (Arthur C Danto en Más allá de la caja de brillo). El arte se discrimina con el número de ceros relativo; los visitantes de museo corren detrás de los nombres rutilantes que oyen en las noticias, los elevados precios siempre son noticia; los nuevos grupos artísticos de revista como por ejemplo los "últimos" young british artists no son nada más que packs de venta. La Cultura por su parte ni siquiera se debate entre: la cultura del negocio y el negocio de la cultura.

    [CONTINUARÁ]