Bloc/magma-MNAC III

Publicat per nilska | 12 Set, 2005
    Continuamos el destilado de personajillos, circuitos, deslices y otras fiebres que asaltan al observador-participante en esos nichos de la cultura contante y sonante que son los museos. Estamos señalando "el museo" no para vincularlo con la representación histórica del arte, sino, para vincularlo con la representación que nuestra cultura se hace de sí misma, precisamente, y de modo nada neutral, destacando lugares que se quieren a cierta distancia del día a día -de una cultura, valga la redundancia-, lugares que se quieren a salvo de la voragine económico-política pero que no lo están, ni mucho menos. Desde Ctrl-i vamos a hacer para demostrarlo toda una serie de asaltos y ataques desde las más diversas estrategias, y los frentes
    más interconectados, hasta que quede claro de qué modo-de-hacer (o cultura) son símbolo los museos, y hasta conseguir transformar desde el modelo de contratación hasta lo que haga falta.

    VIII

    R. CASAS, Sífilis

    Niña vieja, niña sola,
    desnuda bajo la ropa,
    una grie
    ta grita muda
    a las miradas oculta.

    Niña vieja, niña sola,
    la vida rota golpea
    sobre la grieta de otra,
    tú que no supiste amar
    a quien tampoco sabía.

    Niña vieja, niña sola,
    enséñame las rodillas
    en esta calle dormida
    cuando nues
    tra tarde llora.

    Niña vieja, niña sola,
    de la carne de tu boca
    no me ocultas el secreto,
    camino sobre tus ojos
    y orino sobre tus besos.

    IX

    Paséame en el museo
    tus piernas no agotan mi cuenta corriente.
    Hoy el marco de los cuadros
    traduce mi deseo o mis zapatos.
    Los mocasines del arte.
    El disfraz de tu sonrisa.
    Es el saber de la calle,
    vacía el bolsillo de mi admiración.

    X

    Ese animal de negro* no sabe
    si guarda un Casas o un Velázquez,
    si Cristo sale corriendo
    con el ladrón de la mano,
    o si la Virgen apartando el manto
    azul, con cuidado,va a hundirse para masturbarse
    cuatro bolas de un rosario.

    Una turista se lleva
    la audioguía con forma de teléfono
    a la boca como un helado de fresa,
    las manos chorreando saliva.
    El éxtasis del dinero por el arte
    alcanza también a un grupito de monjas,
    cada una lleva en la mano
    la saliva de la otra,
    la audioguía penetrando
    el ano de la de al lado,
    penetrado por la lengua
    y los dedos de los santos.