El otro día, cuando me enteré del fallecimiento de Ángel conález, lo primero que se me vino a la cabeza fue este soneto:
(Más)
Las motivaciones para reunirnos alrededor de las computadoras (o de
alguna otra tecnología) son conocidas. No obstante vivimos un tiempo
singular y sorprendente, justo ahora cuando muchas de nuestras
ensoñaciones mas cibernéticas están al alcance de la mano, justo ahora
la Red se nos muestra como un abismo y las redes (algunas de ellas
creadas en la era del módem a 14.400 bps) ya no conectan realidades. Por
eso y para poder revertir nuestra memoria mas inmediata -qué volátil
resultan ciertos experimentos, parecen albergados en la RAM- y construir
a partir de ahí un análisis necesario que nos sitúe en un nuevo punto de
partida, vamos a crear este espacio de pensamiento [crítico]
tecnológico; si es que no es ser muy pedantes.
No vamos a dejar de disfrutar de nuestra cooperación destripando y
montando todo tipo de dispositivos, además, nos proponemos volver a
pensar en el sentido último de hacerlo.