el gesto de Antígona

Cuando Guillermo de Baskerville pidió el voto para Espacio Alternativo (Diálogo con Pablo Fernández de Revolta Global)

— Escrito por pablo @ 13:27

 [Artículo para Kaos en la red]

Videmus nunc per speculum et in aenigmate

Allá por los siglos XIII y XIV, la “extrema izquierda” de los franciscanos, los llamados espirituales o fraticelli, plantearon el debate de si Jesucristo había sido o no propietario de sus ropas. Muchos lectores de Kaos en la red juzgarán esta cuestión de las ropas de Cristo como escolástica (nunca mejor dicho) e inútil, pero tras ella estaba nada menos que la puesta en entredicho de las estructuras jurídicas de propiedad que garantizaban el poder de la Iglesia Católica en el mundo de la época. Casi nada.  inquisiciónNo es de extrañar que los espirituales fueran despojados de sus hábitos, desterrados, torturados y que muchos de ellos ardieran en las hogueras de la cristiandad oficial.

 

Quien eche una ojeada a buena parte de los comentarios que han suscitado tanto mi artículo que no tuvo a bien aceptar Mundo Obrero, como la inteligente reacción al mismo de Pablo Fernández (ambos en Kaos en la red), encontrará argumentos muy valiosos, pero también, ahora sí, elementos propios de discusiones escolásticas inútiles.  Entre ellas podrían citarse el debate sobre las expectativas electorales del PCPE o el problema de si el marxismo de Mandel es revolucionario o no (tiene narices). Hay alguna frase además que no me resisto a entrecomillar: “este es el camino, sólo el marxismo-leninismo nos da las verdaderas razones y guía para el combate y por qué combatir, lo demás son zarandajas socialdemócratas de toda laya y estirpe; que sólo buscan subir a la poltronica y olvidarse de los explotados”. Digno de todo un dominico.

 

Pero volvamos a nuestros fraticelli. En ese ambiente de luchas intestinas en la Iglesia del siglo XIV sitúa Umberto Eco su conocidísima novela “El nombre de la rosa”. El protagonista, el franciscano Guillermo de Baskerville (que fue encarnado después en el cine por el escocés Sean Connery), es una especie de Sherlok Holmes que, mediante racionalidad y empirismo flemático propios de un seguidor de Roger Bacon, trata de desentrañar una trama que encierra asesinatos, pasiones carnales entre monjes, secretos de archivística y complejos debates intelectuales, en una abadía benedictina del noroeste italiano.guillermo La astucia de Guillermo tiene una de sus máximas expresiones en su capacidad para provocar a los otros monjes usando sus conocimientos de teología para obtener informaciones que sirvan a su investigación.

En el artículo que Mundo Obrero no quiso publicarme traté, dentro de los estrechos límites de mis posibilidades intelectuales, de disfrazarme un poco de Baskerville lanzando una serie de provocaciones. Una de ellas, cuyo alcance no medí, me valió la censura de Ginés Fernández que garantizó, sin embargo, un impacto a mi artículo que, de otro modo, no habría tenido. Otra, quizá la mas importante y más meditada, iba dirigida a los militantes de Espacio Alternativo. El artículo en el que Pablo Fernández me entra al trapo es la mejor prueba del éxito de esta técnica de provocación baskervilliana. (Para la polémica pendiente sobre la cuestión nacional con mi amigo Raimundo, viejo en el apellido y en el manejo de las artes de la retórica, la dialéctica y la sofística, todavía tengo que terminar de urdir mi plan).

 

Hace unas semanas, a propósito de algo que escribí sobre el baloncesto y Lenin, mi amigo y compañero de la Universidad Nómada Raúl Sánchez me escribía con ironía: lamento no compartir tu retórica de "hombre de izquierda", me da la impresión de que te haces mayor... Como dice nuestro común compañero Luca: "marxisti, non di sinistra", o Virno con anterioridad: "comunisti, quindi non di sinistra". No se trata se abandonar el operador izquierda/derecha, sino, pienso yo, de abandonar la retórica hispánica del "hombre de izquierdas" para recobrar los asideros subjetivos e institucionales nuevos del operador. En el siglo XIV, el bueno de Raúl habría ardido en las hogueras de la Inquisición, precisamente por abandonar del todo los códigos discursivos del resto del clero (algo que a Luca, por cierto, nunca le hubiera pasado). La “retórica hispánica” de nuestra izquierda radical es, a fin de cuentas la que es y si uno quiere discutir de cosas serias con la gente del Espacio Alternativo nada mejor que mentarles la madre y la hermana (o sea la LCR y Sinistra Critica) en vez de entrar en disquisiciones sobre si preferimos el modelo de los ciclos económicos de Mandel o el de Arrighi, por ejemplo.

El guante que ha recogido Pablo Fernández ha dejado el debate planteado en los términos que yo quería. Este autor lo ha organizado en cuatro puntos que voy a seguir.

 

La primera cuestión a dilucidar, razona Fernández, es si los debates internos en IU y el PCE son un factor determinante de cara a la renovación de la izquierda en el Estado español. Como bien señala el autor, parece que estamos de acuerdo en que, de alguna forma es así. Sin embargo, parece que yo tiendo a pensar que es importante que una parte considerable de la militancia (y los cuadros) de IU y el PCE forme parte del nuevo proceso de reconstitución de la izquierda radical estatal (en caso de que éste se llegue a producir) mientras que Fernández se lamenta de que no hay una oposición interna medianamente potente y organizada que ponga la movilización desde abajo por encima de cualquier otra contingencia y señala que el proyecto de IU no está basado en una base ilusionada y organizada en torno a proyectos transformadores. Sin duda el compañero de Revolta Global conocerá mejor que yo la situación interna de Izquierda Unida y a su militancia, puesto que su organización estuvo integrada allí hasta hace bien poco y algunos de sus militantes siguen afiliados a la coalición. Pero entonces, si admitimos que en IU y el PCE los cuadros y militantes válidos son escasísimos, habrá de reconocerse que la estrategia mantenida durante los últimos años por Espacio Alternativo, que trataba de contribuir a generar un bloque de izquierdas en el interior de IU, o bien era errónea (como creo que piensan muchos nuevos militantes de Espacio) o bien fue un fracaso. Admitir tanto lo uno como lo otro dejaría el prestigio de Espacio Alternativo (a mi juicio de los menos cuestionables entre los grupos de izquierda radical en el Estado español) en una situación muy precaria. Daría la impresión de que tras años de una estrategia errónea y fracasada, el proceso de putrefacción de IU habría aupado a los jóvenes castores al control de EA, encaminándoles hacia un entusiasta proyecto extraparlamentario. Pero cuidado, la política, a diferencia del entusiasmo, genera procesos de larga duración que conviene enfrentar con calma.

 

Por el contrario, considero que la estrategia histórica de Espacio Alternativo, trabajando dentro de IU, fue correcta, del mismo modo que lo ha sido su paulatino alejamiento de las estructuras de la misma. Pero este último solo tendrá sentido en la medida en que sirva para aglutinar a sectores amplios. La experiencia de Corriente Roja, en la que no me cabe duda que participaban muchos activistas honestos con las mejores intenciones, debe ser una llamada de atención para los cuadros de Espacio.

 

La segunda cuestión planteada por Pablo Fernández es si tiene sentido que IU siga siendo “partido bisagra” del PSOE o sería mejor seguir el camino de “Nueva Izquierda” y entrar en el Partido Socialista?. En mi primer artículo no planteé una disyuntiva entre esos dos elementos (partido bisagra o integración) sino que simplemente señalé que la entrada en el PSOE me parecería una solución muy coherente para buena parte de los dirigentes de Izquierda Unida. Hablaba solo de coherencia ideológica (siempre respetable). En cualquier caso, estará de acuerdo Fernández en que, aunque no nos reconozcamos en lo que el PSOE o el tripartito de Cataluña llaman “políticas sociales”, las consecuencias de las mismas sobre la vida de la gente (y también sobre las posibilidades de  nuestra propia actividad política) no son las mismas según quien gobierne. A pesar de las fechorías del tripartito catalán, reconocerá el compañero ciertas diferencias respecto, por ejemplo, al Gobierno de Aguirre en Madrid. Debería sobrar decir que esta constatación de la realidad no implica simpatía alguna por los llamados “pactos de progreso”.

 

Pablo Fernández se refería también a mis alusiones positivas a loscuadros de IU preparados en tareas de gestión regional. Y añadía: supongo no se referirá a la escuela de aprendizaje de los cuadros dirigentes de ICV-EUiA, que respaldaron el “secuestro” de manifestantes protagonizado por los Mossos de Esquadra en recientes movilizaciones en Barcelona. Ir a una manifestación rodeado por los cuatro costados de policías antidisturbios que no te dejan abandonar el cortejo hasta que ellos lo decidan no parece un buen aval para la gestión regional de izquierdas. Le aseguro a mi querido Pablo que de abusos policiales sabemos en Madrid tanto o más que en Barcelona (las razones por las que la militancia en Madrid es más vulnerable a la represión que en oros lugares son de sobra conocidas) y, de hecho, algunos de nosotros hemos dedicado años de militancia a idear y practicar formas de enfrentar ese tipo de dispositivos represivos con no pocos riesgos para nuestro pellejo. invisibles Que en Cataluña el jefe de los represores sea un dirigente de ICV es sin duda una prueba de hasta que punto puede llegar la estupidez de lo que Fernández llama gestión regional de izquierdas. Sin embargo, ello no resta importancia al hecho de que aspirar a la representación en ámbitos locales y regionales debe llevar aparejada una voluntad de gestión en una dirección transformadora. Pero para ello, la capacitación y la experiencia son esenciales, como bien saben los militantes de Espacio Alternativo que han ejercido cargos públicos, como representantes de IU, en algunos ayuntamientos.

 

El tercer elemento señalado es la necesidad de crear un referente electoral de la izquierda radical en el Estado Español. Como bien señala mi interlocutor, aquí nuestro acuerdo es total. Fernández apunta además un elemento central que también yo traté de recalcar en mi artículo: Hay quien entiende por unidad la suma algebraica de las siglas de todos los pequeños grupos de extrema izquierda. La unidad así entendida sería un fiasco. Como señalaré a continuación, es en este punto donde Espacio Alternativo puede jugar, a mi juicio, un papel crucial, al ser quizá la única organización con capacidad para actuar de manera diferente a la del resto de letras de la sopa (eso que llamaba ser interfaz entre la izquierda política y la social). Espero no decepcionarme.

Pablo Fernández está de acuerdo con los llamamientos que hago a los militantes del PCE e IU y a los activistas de la izquierda social. Los problemas vienen con mis alusiones o sonoro reparto de mandobles a Espacio Alternativo.

Para Fernández esta muy mal no referirme explícitamente a Espacio Alternativo: Qué menos que algo de proyección pública cuando te condenan a elegir entre ser “interfaz entre izquierda política y social” o “casa de muñecas con unos cuantos cientos (o unos pocos miles) de votos”. Respecto a esta cuestión, he de decir que no mencionar explícitamente a Espacio Alternativo era del todo intencionado. Pretendía con ello limitar el número de invitados al debate, tratando así de circunscribirlo a los militantes de Espacio que no necesitaban de mayores especificaciones para sentirse aludidos (como, de hecho, hemos visto). Si se observan los comentarios al artículo, vemos que la técnica surtió efecto; las únicas referencias a Espacio son las de los propios activistas de este grupo, mientras que, el resto de comentaristas pasan por encima de esta cuestión.

 

En todo caso, para que no se me acuse de tener un mal detalle y en pro de la merecida proyección pública que exige Fernández, he incluido el nombre de Espacio Alternativo en el título de este nuevo artículo (nada menos que junto al de Guillermo de Baskerville) así como la militancia de mi interlocutor en Revolta Global, en el subtítulo. Enviaré también un anagrama de Espacio Alternativo a Kaos en la red, para que se incluya como imagen asociada al título.

 

Tras esta exigencia de proyección pública (que esperamos haber satisfecho) Fernández narra las virtudes y la trayectoria heroica de la LCR francesa y se refiere al lanzamiento del llamado Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en el que habrán de disolverse los neo-trotskistas franceses. A pesar del tono ligeramente grandilocuente de Fernández - una organización nacida al calor de las movilizaciones en Mayo del 68, que ha sobrevivido a períodos terribles para la izquierda, comprometida con la construcción de los movimientos sociales, que sigue enarbolando la bandera del marxismo revolucionario, del internacionalismo, de la pluralidad interna- damos la descripción por buena. Es al fin y al cabo normal que los militantes de partidos se enorgullezcan y se recreen en sus tradiciones y su historia. Lo hemos visto en el PCE y quizá se justifique con más razón en la LCR y en las organizaciones de tradición trotskista (no seré yo quien desarrolle el tema de si las diferentes familias comunistas de la izquierda histórica comparten o no alguna que otra patología freudiana a la hora de hablar de si mismos). Por otra parte, la propuesta del NPA parece muy interesante y, desde luego, muy relevante para nuestro debate sobre la necesidad de un referente político radical en el Estado Español.

 

No voy a entrar tampoco en la cuestión de si en Francia (o ¿Estado Francés?) los militantes de la LCR representarán un tercio o una décima parte de ese nuevo partido, pero de lo que no me cabe la menor duda es de que, en caso de que se produzca un proceso semejante en el Estado Español, el papel que pueda jugar Espacio Alternativo, aún cuando lo considero central, no podrá ser equivalente al de la LCR francesa. En primer lugar porque la realidad y la historia política de la izquierda radical en nuestro Estado son muy distintas de las francesas y, en segundo lugar, porque la fuerza de Espacio Alternativo esta a años luz de compararse con la de la LCR, por mucho que compartan militancia en la IV Internacional.

Comportarse como una franquicia (espero que se me disculpe la “puerilidad” de la expresión, dado que yo he disculpado la, quizá no demasiado madura, grandilocuente prosa de mi interlocutor al hablar de la LCR) es precisamente pretender trasponer el proceso francés al Estado Español y tratar de convertirse en el referente estatal de una suerte de partido europeo hegemonizado por la LCR francesa. Estoy convencido de que los cuadros de Espacio serán lo suficientemente inteligentes para no cometer este error pero, por si acaso, no quiero privarme de sugerírselo. Hablar, como hace Fernández, de esa dinámica de creación de un referente europeo como un proceso dialéctico, interrelacionado e internacional por definición, es aclarar poco las cosas.

Vamos ahora con Sinistra Critica, cuyos resultados electorales valoré como ridículos. Fernández se empeña en dar a entender que aplico el calificativo “ridículo” a los militantes de esta antigua corriente de Rifondazione Comunista. Termina con un reproche moral terrible, refriéndose a los jóvenes militantes de Sinistra Crítica que participaron en el campamento internacional de Besaú: Fue inspirador ver tanta gente joven, tantas mujeres jóvenes, con ese entusiasmo y convencimiento en el trabajo que están realizando. Cualquier cosa menos “ridículo”. No pongo en duda ni el entusiasmo ni el convencimiento de la gente joven y de las tantas mujeres jóvenes de SC (me pregunto a qué responderá esta precisión de género). Es más, seguro que los compañeros de SC, además de ejemplares militantes, son una gente estupenda y han leído a Umberto Eco. Seguro que además fueron un ejemplo de arrojo para el, tradicionalmente algo puritano, trotskismo mundial, al participar, de nuevo con entusiasmo y convencimiento, en los juegos experimentales nocturnos oficiados por el abad MU en Besaú... Pero no estamos hablando de eso (ya me hubiera gustado a mi gozar de esas veladas de internacionalismo proletario cuya leyenda ha atravesado todos los rincones de Lavapies) sino de los resultados electorales de Sinistra Crítica. Sobre estos Fernández solo dice que conseguir 170.000 votos en esas circunstancias sólo puede ser fruto de la convicción y determinación con que trabajaron las militantes de Sinistra Critica. Con todo, pido disculpas y rectifico el provocador epíteto de “ridículos”. Me limitaré a calificar los resultados de poco satisfactorios (¿así esta mejor?) a pesar la convicción y la determinación de los militantes de SC.

Pero aquí los cuadros de EA debieran estar atentos. Aunque no les guste, la realidad de la izquierda italiana se asemeja más a la nuestra que la francesa y más en el caso de SC que durante años, al igual que EA, trató de hacer política dentro de RC. Su salida de Rifondazione, su fracasado intento de formar un frente de izquierdas (como la Costituente Anticapitalista en la que participó mi compañero Luca al que aludíamos antes y en la que sugirió a los organizadores un nombre algo más erótico) y el resultado electoral, deberían llevar a la reflexión a los militantes de Espacio y hacerles aspirar a algo más que a recibir elogios por su convicción y determinación. Lo diré más claro, si tras años de lucha dentro de IU, una aventura electoral en solitario dejara a EA con unos pocos miles de votos, se estarían haciendo muy mal las cosas.

Llegamos ya al Estado Español. Para Fernández, debido a mi desconocimiento o a mi temor a que se abran experiencias tal vez exitosas, sobre las que tengo poco ascendente, sentencio a Espacio a convertirse en una casa de muñecas con unos cientos (o unos pocos miles) de votos en el caso que decida presentarse a las próximas europeas. Decir que temo al éxito de Espacio Alternativo por mi falta de ascendente hace suponer que lo tengo sobre alguna otra organización. Sin embargo, los únicos grupos en los que he participado, desde la disolución de Arde Madrid en 2005, son el Colectivo Universitario Contrapoder, la Universidad Nómada y la Fundación CEPS, todos ellos muy heterogéneos ideológicamente y sin aspiraciones electorales (aunque sí construyen organización, querido Pablo). Paradójicamente, el grupo con ese otro tipo de aspiraciones con el que más me identifico (como saben muchos de sus miembros de Madrid) es Espacio Alternativo y, precisamente por ello, gasto mi tiempo redactando artículos en los que trato de lanzarles el guante de la discusión sobre el futuro de la izquierda. Ver como detractor a un partidario exterior define bien lo que llamaba en mi artículo miopía política (incapacidad para ver lo que esta más allá de nuestras narices). Eso sí, que nadie espere que de mi simpatía se derive que vaya a escribirle un poema Olivier Besancenot cenas comunistas(aunque los guisos y los vinos de uno de sus equivalentes estatales bien merecerían unos versos de amor) o que vea nuestra Guerra Civil a través de los ojos de Julián Gorkin, de George Orwell o de Ken Loach.

Por desgracia, Pablo Fernández no se queda ahí y añade que cuando se intensifica un debate político de estas características renacen determinados “freelance” de la política que golpean desde su atalaya “de izquierdas”. Ya sea desde la columna de un periódico, las ondas de una emisora de radio o como ilustre prócer de algún departamento universitario, en ocasiones arremeten de manera excesivamente agresiva contra quienes, al revés que ellos, sí que están construyendo organización. Desconozco la trayectoria de militancia de Fernández (como veo que le ocurre a él con la mía) pero estoy seguro de que merece todo mi respeto y admiración. Pero ese párrafo que cito atraviesa los límites de la camaradería a la que al final alude su autor y por ello no voy a atenderlo con palabras escritas. Estoy seguro de que en el cara a cara que más tarde o más temprano se dará entre nosotros, sabremos disculparnos si hemos cometido una ofensa injustificada. Ya nos veremos.

Por último, señala Fernández con gran acierto que para ir a las europeas hará falta saber previamente si una parte significativa de la izquierda social con la que trabajamos está dispuesta a dar pasos para convertirse también en izquierda política. No puede ser un proceso a espaldas de las luchas que se vienen dando en los últimos años. Toda la razón. Me temo, sin embargo (y tengo buenas razones para hacerlo), que no todos los cuadros de Espacio tienen esto tan claro y sospecho que algunos de ellos no verían con malos ojos una candidatura propia a la que se le añadieran algunos amigos a modo de comparsa que, aún cuando no sirviera para lograr una representación (que yo juzgo fundamental y posible) sí podría contribuir a la consolidación orgánica de Espacio Alternativo, aunque solo se saquen unos miles de votos. Como se podrán imaginar los lectores, este tipo de argumento no es fruto de mi imaginación sino que lo he escuchado en alguna discusión con compañeros de EA.

Precisamente porque estoy completamente de acuerdo con la última reflexión de Fernández, estaré encantado de seguir participando en un debate que me parece crucial para el futuro de la izquierda radical en el Estado Español…Aunque tenga que imitar las astutas artes provocativas de un detective franciscano y jugar con espejos y enigmas.

Omnia sunt communia!

 


Renovación de la izquierda: ¿De qué estamos hablando? [Artículo rechazado por Mundo Obrero]

— Escrito por pablo @ 12:08

 [El presente artículo le fue solicitado al autor por Juan Iglesia, secretario general de la UJCE, para el número de Septiembre del periódico Mundo Obrero. La tarde del 3 de Septiembre, Juan Iglesia se puso en contacto con el autor para informarle de que la redacción de este periódico, a través de su director Ginés Fernández, había rechazado el artículo por considerarlo escasamente propositito y por contener referencias no justificadas a Felipe Alcaraz] 

Mi viejo amigo y compañero Juan Iglesia, secretario general de la UJCE, me pidió hace unas semanas que escribiera un artículo para MO a propósito del debate que se está manteniendo en este periódico sobre “la renovación de la izquierda”. Juan me sugirió que leyera algunos de los artículos y documentos ya publicados por MO, cosa que disciplinadamente hice, para darme cuenta enseguida de que todos se referían a IU, al PCE y a la situación interna de ambas formaciones.

fiestaConsidero, sin embargo, que una discusión sobre la renovación de la izquierda dista mucho de ser un debate sobre el PCE, IU y sus respectivas vidas internas. Por otro lado, titular así el tema que nos ocupa, lleva necesariamente a cuestiones globales, históricas y teóricas distintas a las que aparecen en los artículos, entrevistas y documentos de Julio Anguita, Enrique Santiago, Felipe Alcaraz o de mis amigos Jaime Pastor y Manolo Monerero, que Juan me sugirió leer. A quien le interese realmente el tema de la renovación de la izquierda, le aconsejo la lectura del último artículo de Lucio Magri en la New Left Review “Flying Lessons for the Left”, pero verán que allí se habla de otras cosas. Nuestra discusión, en cambio, debe plantearse en términos más sencillos, a saber, la necesidad de un referente electoral de izquierda radical en el Estado español.

El primer elemento a dilucidar es, por tanto, si entendemos viable y necesaria una formación política sin aspiraciones a gobernar en coalición con formaciones de perfil moderado, en especial el Partido Socialista, al menos en el nivel estatal. Que nadie se confunda en este punto. A pesar del fracaso de Bertinotti en Italia y del proyecto de Llamazares en España, resulta perfectamente razonable, a la vista de cómo terminó el siglo XX, que muchos sectores asuman que el único papel de una formación “a la izquierda del centro izquierda” sea actuar como partido bisagra de los gobiernos socialistas, para cerrar el camino a la derecha y para favorecer políticas sociales. El planteamiento es más que legítimo y respetable y, por mi parte, siempre preferiré a los pragmáticos honestos antes que a los maniobreros y transformistas, capaces de pasar de la más gris realpolitik a los más incendiarios discursos.

pcePero en lo que respecta al Estado español, entiendo que, tras los últimos resultados electorales de IU, los pragmáticos (honestos o no tanto) debieran seguir el camino de Nueva Izquierda e integrarse en el PSOE. Al fin y al cabo, siempre será preferible un Partido Socialista con López Garrido, Rosa Aguilar, Gaspar Llamazares e incluso con, el últimamente tan rojo, Felipe Alcaraz. No parece que el PSOE hubiera de tener dificultades para integrar las aportaciones ideológicas y programáticas del hasta ahora sector hegemónico de IU y el PCE, como hemos visto en la última legislatura.

Sin embargo, para los que consideramos que una formación política de corte anticapitalista (con líneas de intervención menos centradas en la coyuntura estatal y más en los problemas locales-globales) puede ser un instrumento útil y con viabilidad electoral en el Estado, los problemas a resolver son otros.

En primer lugar, es necesario asumir que la izquierda radical en el Estado Español es, por suerte, mucho más que IU y el PCE, aún cuando solo IU sea un referente electoral estatal. La notable diferencia que, a finales de los 70 y principios de 80, existía en términos organizativos, en el número de militantes y en el nivel de los cuadros, entre el PCE y la extrema izquierda, es algo que se fue diluyendo a los largo de los años. Lo único que hoy tiene IU y de lo que carecen todos los sectores a su izquierda es la representación institucional, así como ciertos cuadros preparados en tareas de gestión local y regional (elemento este de más valor que el primero, a medio plazo).

Por lo tanto, renovar debe significar hacer confluir a diferentes grupos del conjunto de la izquierda radical en un experimento electoral nuevo. Algunos de ellos procederán, sin duda, de la propia IU pero otros muchos, muchísimos, no. La clave para ello no es tanto sumar siglas de pequeñas casas de muñecas con aspiraciones de partido-vanguardiavarios, como cartografiar los procesos de lucha social que se han dado en los últimos años para atraer así, en un nuevo proyecto, a todo un capital disperso de militantes, colectivos, media-activistas, intelectuales, gentes de la cultura, etc. que, unidos en torno a un objetivo específico, seguramente podrían dar muchas sorpresas en la arena política mediático-estatal.

Las próximas elecciones europeas, por diferentes motivos que van desde el sistema electoral a la posible centralidad de un discurso sobre los derechos de los migrantes en la Unión (que serán la clave de la fuerza de trabajo colectiva europea para la acción político-sindical en el futuro), abre muchas posibilidades de experimentación.

Pero un proceso de confluencia como este requería de mucha generosidad. Por una parte, aquellos que han luchado y luchan por un giro a la izquierda del PCE e IU, quizá debieran entender que la organización y las siglas son instrumentos de los que, ante determinadas circunstancias, conviene desprenderse. Por otra, los que, desde la más torpe miopía política, pudieran sentirse atraídos por aventuras de auto-reforzamiento orgánico aprovechando la coyuntura de debilidad de IU, no debieran olvidar que el resultado de SC en Italia fue ridículo (por mucho que se quiera relativizar), que en el Estado español no hay espacio para una franquicia de la LCR y asumir el papel de interfaz entre izquierda política y social que les corresponde, antes que convertirse en una casa de muñecas más con unos cuantos cientos (o unos pocos miles) de votos.

Pero sobretodo, los activistas sociales y sus colectivos, que desde diferentes ámbitos de la izquierda social llevan haciendo la guerra durante años y formando a los mejores cuadros con los que hoy contamos, deberían asumir su mayoría de edad y la importancia de construir un referente electoral.

La renovación, sin duda, pasará por muchos militantes del PCE e IU, pero la gran mayoría de sus protagonistas vendrán de otros ámbitos; basta pensar en las movilizaciones de los últimos ocho años para darse cuenta de ello.

 


Lenin MVP Reloaded

— Escrito por pablo @ 22:56
 

Jamás pensé que mi artículo “Lenin MVP. La selección de baloncesto y la lucha de clases”, pudiera tener tanto impacto.

 

Para empezar, desató una brillantísima reacción del profesor de Ciencia Política de la Universidad Pompeu Fabra, Raimundo Viejo Viñas, a propósito de la cuestión nacional.

 

Para Raimundo, con mis alusiones al problema de los símbolos nacionales para los patriotas periféricos y para los españoles de izquierdas, estaba “abordando la cuestión nacional desde una perspectiva estatocéntrica y céntricoestatal”. Raimundo, de hecho, ha prometido en su blog una gran respuesta a la que yo improvisé sobre sus comentarios. Estoy expectante y alerta ante tamaño honor.

 

Recibí después los elogiosos comentarios de Pedro Honrubia que interpretaba el artículo como  “una magnífica y extensa metáfora de las inmensas posibilidades que se abren ante las clases explotadas”. Sin embargo, he sido objeto también de severos juicios en foros donde el artículo fue extensamente comentado, como el del Estudiantes y el RiFF Fanzine, donde algunos participantes, no sin parte de razón, calificaban el artículo de “chorrada” o de “paja mental”. Ha habido quienes, también con buenas razones, me han juzgado de machista e insensible a los temas étno-clasistas, por no haber referido que el soccer es un deporte líder entre las mujeres y los migrantes en EEUU, e incluso hay quien me ha hecho co-responsable “de la desaparición de la izquierda” al estar más preocupado por “la estética que por la ética marxista”. 

En lo estrictamente baloncestístico, hubo un forero que posteó una foto de la momia de Lenin, comentando que le había visto “muy estático en el partido”. Ante todas estas reacciones, persuadido entusiásticamente por mi padre y por algunos amigos, me permití enviarle el artículo al propio Aíto García Reneses que, con unos modales de gentleman, me escribió:Muy original. Gracias por enviármelo”. 

El colofón a este mi primer gran éxito como articulista político-deportivo, ha venido de la mano de un periodista profesional especializado en baloncesto, Matías Castañón, con quien coincidí en la Facultad de Políticas, que me ha dedicado un artículo titulado “Pasar por el aro: análisis de "Lenin MVP", de Pablo Iglesias Turrión”. 

Sólo puedo decir que estoy abrumado, a la vez que muerto de risa, sobretodo de mi mismo. Durante los últimos cinco años me he dedicado profesionalmente a la investigación politológica. Como podrá entenderse, los frutos de ese trabajo son, en general y aparte de maravillosos momentos de efémera docencia como profesor-colaborador, artículos académicos, capítulos de libros, la coordinación de alguna monografía, informes, ponencias para congresos, algún articulillo periodístico y, finalmente, una piedra de tesis doctoral de más de 500 páginas. Les aseguro que ninguno de mis textos, algunos de los cuales es producto de meses e incluso años de trabajo, había tenido jamás la acogida de mi “Lenin MVP”. Tiene narices la cosa. 

He aprendido la lección, a partir de ahora reduciré al mínimo la escritura “alimenticia”, necesaria para sobrevivir en la Academia y dejaré que el don de la ebriedad tome los mandos de mi teclado. Por fin he comprendido a Groucho Marx cuando decía que jamás pertenecería a un club que le admitiera como socio y también por qué ciertos líderes políticos históricos de la izquierda pierden todo sentido del pudor cuando se trata del deporte.

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Pero permítanme hacer algunas aclaraciones a propósito de “Lenin MVP”. Fue concebido en el marco de una coña marinera, cenando con un colega en la Taberna Maceira de Huertas, la noche del 23 de agosto. Teníamos a nuestra vera mi amigo y yo a tres turistas croatas, con las que decidimos entablar conversación (no crean que  Pau Gasol es el único que sabe romper la zona croata). Tras tratar de hacer valer mis magros conocimientos geopolíticos sobre la desintegración de Yugoslavia hablando de Franco Tudjman y de las herencias ustachas (tuve que pronunciar ustaša unas doce veces para que me entendieran) optamos por hablar de Drazen Petrovic…El resto fue una compleja sucesión de asociaciones mentales entre mis lecturas del momento, la conversación absurda con las croatas sobre baloncesto y el partido del día siguiente.

 

Durante las semanas anteriores, había estado yo dedicándome a estudiar a autores como David Harvey, Beverly Silver, Giovanni Arrighi, Immanuel Wallerstein, Antonio Negri, Saskia Sassen o Yann Moulier-Boutang, entre otros (tiene razón Matías Castañón cuando dice que tengo pinta de vivir para leer libros y manuales), con la intención de preparar un programa de lecturas de geografía política. Uno de los temas que atraviesa los escritos de estos autores, es el problema de la agencia, a saber, el papel de la organización política en los procesos de transformación social; cuestión esta muy relacionada con Lenin, quien pasó a la historia, entre otras cosas, por haber concebido y llevado a la práctica un modelo específico de organización política, el partido de vanguardia, que tanto habría de influir en el movimiento comunista, durante el siglo XX.

 

La emoción que experimenté durante el partido, la mañana del 24, terminó de preparar el cóctel explosivo del que surgió un texto, sin más intención que relajarme un rato. En él, la final entre España y Estados Unidos y el baloncesto son, básicamente, el hilo conductor de una serie de reflexiones teóricas de medio alcance sobre el problema de la agencia en los procesos de transformación y sobre ciertos elementos que aluden a las representaciones simbólicas de las identidades nacionales. Todo ello, por supuesto, en clave irónica aún cuando traté de no perder cierta rigurosidad, tanto respecto al partido de baloncesto como respecto a las cuestiones políticas señaladas.

 

Pero lo dicho, está visto que escribir de esta forma resulta mucho más útil (o, al menos más entretenido) que respetar ciertos convencionalismos. En fin, como diría Marko Milic, “nosotros aquí trabajando y luchando…”

 

Postdata para Matías: Tienes razón, fue Alexander y no Sergei Belov el autor de la canasta. Respecto al autor del pase, la wikipedia dice que fue Ivan Edeshko y esa impresión me da tras ver los vídeos. 

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Fidel basket


Lenin MVP. La selección de baloncesto y la lucha de clases

— Escrito por pablo @ 13:22

 

Los catalanes, los vascos y todos aquellos que sufren de emociones nacionales no representadas en forma de Estado, deberían tener derecho a disfrutar, al menos, de sus colores, himnos y demás parafernalia patria en las competiciones deportivas. Vaya eso por delante.

 

El tema tiene, sin duda, mucha importancia política, como ha quedado demostrado después de lo mal que ha sentado a los nacionalistas catalanes el anuncio de su compatriota Pau Gasol para Nike. “Está bien conseguir que tu país te admire, pero es mucho mejor que el mundo admire a tu país”, dice Gasol refriéndose a España. Sospecho que a los catalanistas moderados les consolará pensar que, por lo menos, Gasol no dice “Arriba España” como el futbolista Villa y que además ha cobrado por el anuncio (la pela es la pela, como decía Joan Puig). 

ser español

 

Sobre lo que nadie ha llamado la atención, sin embargo, es sobre el hecho de que el pívot de los Lakers y embajador de UNICEF, haga un anuncio para una multinacional que mantiene a los trabajadores de sus fábricas de Asia en condiciones espantosas y que ha sido continuamente acusada de utilizar mano de obra infantil.

 

fábricas de Nike

 

Pero en fin, estábamos con lo de la representación de las naciones en las competiciones deportivas. Es aquí donde entiendo que, por lo mismo que debemos solidarizarnos con los patriotas que no tienen equipo propio, los que somos de izquierdas y sufrimos un irredentismo particular soportando día tras día el nacionalismo español (por definición de derechas) y su bandera monárquica y postfranquista, deberíamos también ser objeto de una solidaridad similar, o al menos de una cierta compasión. Ya me gustaría a mí ver a los jugadores de la selección de basket con uniforme tricolor y escuchar un himno como La Marsellesa y no la cutre pachanga fachosa, antes de los partidos o cuando se gana algo.

 

Pero esto es lo que hay, y si te gusta el baloncesto y quieres emocionarte con un equipo que conoces (yo hasta que el baloncesto boliviano no llegue las olimpiadas paso de cambiar de equipo) te tienes que tragar la infame pompa nacional y pasar por alto que los chicos de oro son, en gran medida, un grupo de millonarios dispuestos a vender su imagen a cualquier banco, empresa multinacional o sindicato del crimen que pague por la publicidad (aunque haya algunos, como Calderón, que en un gesto poco habitual, visitó a los presos de la cárcel de Sevilla y se echó unas canastas con ellos).

 

El caso es que a mí, a pesar de que me revienta el nacionalismo español (mucho más que el vasco o el catalán, que le voy a hacer), el basket me vuelve loco desde chico y esta mañana, desde las ocho y pagando con un cruel dolor de cabeza los excesos nocturnos y la falta de sueño, he disfrutado de la final olímpica como nadie. Mate de Rudy frente a HowardHe gritado a rabiar con el triple de Rudy que ha ajustado el marcador a dos puntos, a solo ocho minutos del final (provocando el exilio definitivo del gato de mi compañero de piso) y he levantado el puño como la Pasionaria con el mate que ha hecho este mismo jugador (¿catalán? ¿Mallorquín?...a ver si la vamos a tener) poco después, en las barbas de Dwight Howard, santo venerado por todos los porteros de discoteca del mundo.

 

Sin embargo, creo que el partido de hoy no es solo el mejor de la historia de la selección o la culminación de los éxitos de una impresionante generación de jugadores, que llenará páginas de periódicos durante días y que será recordado tanto o más que la final de Los Angeles, sino que representa también una magnífica metáfora explicativa de la lucha de clases, como dinámica antisistémica de enfrentamiento desigual. Créanme, lo que hemos visto hoy en Pekín ha sido una lección de leninismo de las que le gustan a Slavoj Zizek[1] (y por supuesto, de las que le gustaban a Mao Zedong).

 

Antonio Negri, que de fútbol sabe algo pero de baloncesto poco, describió hace tiempo el catenaccio italiano como la mejor expresión del enfrentamiento de los débiles frente a los poderosos. Para el alma máter de la autonomía obrera, ese sistema táctico nacido del Véneto migrante de mediados del siglo XX, representa una manifestación de la ferocidad del débil en la lucha, resistiéndose a ceder ante el poderoso[2] (ello explicaría el mito de que los equipos de fútbol italianos tienden a ganar aunque jueguen peor que sus rivales).

 

Pero Don Antonio se equivoca de juego. El fútbol es un deporte poco representativo de la sociedad conformada por el Capitalismo histórico, precisamente porque en él casi todo es posible y las “sorpresas revolucionarias” no solo ocurren de vez en cuando, sino que son frecuentes. En el fútbol los equipos débiles pueden derrotar a los fuertes, como nos hemos cansado de ver, por ejemplo, en la Copa del Rey (heredera de la copa del Jefe del Estado anterior, mentor del actual). Solo en un deporte como el fútbol pueden surgir superhéroes, como Maradona en el Nápoles, capaces de cambiar por si solos el curso de la Historia. Solo en el fútbol es frecuente que pierda el equipo que ha jugado mejor.

 

Precisamente este carácter de deporte con tantos elementos imprevisibles es la clave de su incomparable éxito mundial. En el fútbol se puede soñar y pueden pasar cosas sin equivalente en la realidad (como el partido de Malta, la final de la Copa de Europa de 1999 que ganó el Manchester United o la remontada del Liverpool en esta misma competición en 2005, entre otros millares de ejemplos). Quizá no sea casualidad que en el país que lleva dominando la economía-mundo capitalista desde el periodo de entreguerras, el soccer sea un deporte de segundo nivel y se prefieran otros mucho menos abiertos a la sorpresa como el fútbol americano, el baseball o el propio baloncesto. Tal vez por eso también, los que nos reclamamos del marxismo, puestos a perder el tiempo con los deportes (como decía Javier Krahe, no todo va a ser follar), deberíamos asumir la obligación revolucionaria (y epistemológica) de entender mejor los deportes que gustan en los USA, como es el caso del baloncesto.

 

A diferencia del fútbol, en el basket las relaciones de fuerza son, por lo menos, tan importantes como en la realidad material del Capitalismo. Así, las cualidades físicas de los jugadores –del mismo modo que la capacidad industrial, financiera y militar de las regiones geopolíticas- son determinantes. Para empezar, es difícil jugar de algo distinto que de base o de escolta si se mide menos de dos metros. En lo que respecta a las cualidades técnicas del equipo -I+D y general intellect en sentido amplio, para el caso de las áreas económicas- éstas permiten afinar muchísimo en los pronósticos y en las proyecciones a largo plazo de los resultados y además son perfectamente cuantificables en casi todos sus aspectos, gracias a las estadísticas. Una genialidad que termina en canasta, nunca será equivalente a la genialidad que termina en gol. Si pensamos en la competición profesional de los estadounidenses, la NBA, vemos que se trata de un sistema diseñado para que sea prácticamente imposible que no gane el mejor. La fase regular garantiza que sólo los mejores puedan estar en los play off y el sistema al mejor de siete partidos asegura, asimismo, la victoria final del equipo superior, como experimentaron en sus carnes los Lakers de Gasol y Bryant en su enfrentamiento con los Celtics este año. Pero es que incluso en el sistema a uno o tres partidos de las competiciones de la ACB (la liga y la copa), al final tenemos arriba a los de siempre, sin demasiadas sorpresas (a diferencia de lo que ocurre en el fútbol con los sistemas de eliminatorias que, en muchas ocasiones, llevan a un modesto a la final, como viene ocurriendo en los últimos años en la Copa del Rey de fútbol).

 

En este sentido, la situación en la que se veía la selección de baloncesto, ante la final de esta mañana contra los Estados Unidos, era extremadamente difícil. Sin embargo, como ocurre con la lucha de clases en ciertos momentos muy precisos de la Historia, la victoria frente a los poderosos no siempre es imposible. En este caso, se trataba de una final a un solo partido, lo cual minimizaba la tendencia indiscutible a la superioridad de los norteamericanos en una hipotética serie de encuentros. A pesar de la superioridad general del mal llamado dream team (que nadie se engañe, en el baloncesto no se sueña, se conspira), la defensa de nuestra selección estatal (¿así suena bien?) se había demostrado la mejor del campeonato. Además, en algunos aspectos tácticos derivados en parte de las normas del baloncesto FIBA, podía esperarse una cierta ventaja para España. Por último, el altísimo nivel de los jugadores de la roja (esto si que me gusta como suena) hacía pensar que, si se daban ciertas circunstancias y se llevaba a cabo un diseño estratégico virtuoso, se podía ganar el partido.

 

Como en las situaciones pre-revolucionarias, la posibilidad de victoria es una pequeña ventana abierta en un muro que pasa velozmente ante nosotros, por la que es necesario colarse. Y es aquí donde entra en juego la agencia, el “partido” como conspirador intelectual y organizador político. Dijo Andrés Montes en uno de los partidos de preparación retransmitidos por La Sexta que Don Alejandro –refiriéndose a Aíto García Reneses- es maquiavélico. Desconozco si los orígenes cubanos de este particular comentarista están detrás de un comentario tan gramsciano, ya que definir a un entrenador de baloncesto como maquiavélico en sus diseños tácticos es acercarse mucho a la lectura que aquel sardo astuto y brillante hiciera del consejero florentino, para ponerle al servicio del proletariado (tesis que después desarrollaría Althusser en una de sus últimas y más discutidas obras[3]).

 

Y efectivamente, si pensamos en Don Alejandro, estamos pensando en el más leninista de los entrenadoresAíto arenga a las masas; todo un revolucionario de la teoría de la agencia aplicada al baloncesto (la introducción en España del sistema defensivo de dos contra uno en el poste bajo y de la defensa individual de presión a toda cancha o la renovación de la famosísima zona 1-3-1, son obra suya). No se nos debe escapar que, una vez nombrado seleccionador, reorganizó su “partido político” asegurándose una dirección de “intelectuales”; ello es lo que explica la sustitución de Carlos Cabezas y Sergio Rodríguez por Ricky Rubio y Raúl López, la inclusión de Garbajosa a pesar de que la inactividad había mermado su nivel, o el papel determinante (más aún que en el europeo del año pasado) de Carlos Jiménez en el equipo. Respecto a Raúl López (ahora veremos porque hoy ha jugado menos de lo que se podía prever ante la ausencia de Calderón) hay pocas dudas sobre que su cerebro es su característica fundamental (el mismo lo declaraba cuando se marchó a la NBA, de la que sólo volvió por la fragilidad de sus rodillas), algo que ha preferido Aíto a la explosividad demostrada de Sergio Rodríguez. Pero lo mismo cabe decir de Ricky Rubio, que aún con sus increíbles manos quizá no sea mejor defensor que Cabezas, pero que sí tiene una mejor visión de juego (sus celebrados ally-up no son más que un ejemplo de ello).

 

Las piezas claves del equipo de Aíto, y en especial para este partido, eran esencialmente “revolucionarios profesionales”. Es verdad que, en este caso, el físico no desmejoraba unas alineaciones de talento más que cultivado (ya les hubiera gustado al genial Rafa Vecina, a Romay o a Solozabal parecerse algo en el físico a estos jugadores) pero desde luego éste no era un factor determinante y menos contra los Estados Unidos. Si Gasol es uno de los mejores del mundo, no es por sus 2´15 (en la liga nacional americana los hay más grandes y más fuertes) sino por su manera de pensar cuando juega. Y lo mismo puede decirse del resto de “dirigentes políticos” del equipo (se diga lo que se diga, esta denominación dice más de lo que son que llamarles chorradas como “estrellas” o “ñba´s”).

 

En el partido de esta mañana, el general del ejército rojo (esto ya me encanta) Aíto García Reneses ha planteado un esquema táctico brillante para buscar una posibilidad revolucionaria que, sencillamente, no se ha presentado. En defensa hemos asistido a una combinación del sistema de presión individual con la zona 2-3 (de tan buen resultado para el Joventut la pasada temporada)esquema de la zona 2-3 que los norteamericanos solo conseguían superar con una efectividad increíble en el tiro (especialmente en los triples, durante el primer periodo). No debemos olvidar este aspecto; una de de las cosas más llamativas del partido ha sido el excelente ritmo anotador de Estados Unidos ante la defensa, casi impecable salvo al intentar parar los contraataques, de España. Que Raúl y Ricky se cargaran de faltas tan rápido no es más que un indicador de la intensidad defensiva puesta en práctica.

 

Pero a pesar de los sobresalientes porcentajes anotadores de EEUU, la agresividad ofensiva del equipo leninista de Aíto ha sido lo más impresionante de su juego. La selección ha acabado con un 47 por ciento de efectividad en triples (porcentaje inalcanzable incluso para los equipos especializados en esta faceta en un partido contra USA) anotando nada menos que 107 puntos. Para quitarse el sombrero si tenemos en cuenta el partidazo que han hecho los americanos.

 

En lo que respecta al funcionamiento colectivo del equipo español en el ataque (6 jugadores de España con 10 o más puntos al final del partido), basta darse cuenta de que la selección ha jugado sin base durante muchos minutos. Si hay algo que intimida de un equipo de baloncesto es verlo jugar y anotar sin base. Muy pocos equipos pueden permitirse jugar así; el modelo histórico de los Bulls con Jordan o, en menor medida, el de los Lakers con Kobe Bryant, responde a una táctica mucho más básica, a saber, hacer descansar la fuerza anotadora en un francotirador extraordinario. Pero con Rudy o Navarro subiendo el balón no dejaba de haber cinco anotadores posibles y efectivos. Por eso Aíto no ha necesitado de Raúl para dar descanso a Ricky.

 

Pensando en el resultado final, no solo hay que anotar el hecho de que si a Estados Unidos le hubieran pitados los pasos de salidaejemplo de pasos de salida y algunas faltas más se habría llegado a otro resultado (eso era algo con lo que, al fin y al cabo, había que contar); hubiera bastado con que los americanos dejaran de hacerlo todo perfecto (como no llegar al 70 por ciento de efectividad en tiros de dos, al 73 en tiros libres o al 46 en tiros de tres) para que España hubiera ganado.

 

Por eso el partido ha sido magnífico (la selección de la NBA enfrentándose a una inteligencia revolucionaria prodigiosa) y por eso representa una metáfora de la lucha política y social en condiciones objetivas de asimetría. Sin saberlo, los jugadores y el cuerpo técnico de la selección española de baloncesto han demostrado que la revolución es “tácticamente posible” y que el peso de la agencia (como dispositivo organizador de la acción) puede ser determinante incluso cuando el enemigo no flaquea. Jugando al nivel de hoy, puede afirmarse que sería solo cuestión de tiempo que España gane a los Estados Unidos.

 

El resultado final en el marcador en nada empaña estas enseñanzas revolucionarias. De hecho, nos ha librado de aguantar el himno, de las celebraciones de exaltación nacional, del orgullo de ser español (yo preferiría sentirme orgulloso de algo un poco más meritorio) y de la sucesión de infames actos protocolarios que acompañan los éxitos de los héroes de la patria. Ya tuvimos esta suerte en el pasado europeo de Madrid, con el extra añadido de escuchar los acordes del viejo himno soviético y poder recordar esa final mítica de Munich 72 en que la Unión Soviética, con canasta de Sergei Belov en el último segundo a pase de Ivan Edeshko, hizo morder el polvo a los estadounidenses, en plena Guerra Fría.

la canasta de la victoria soviética

Pero la Guerra Fría acabó y, con ella, el secuestro del pensamiento de Lenin, en las manos los burócratas soviéticos. Por eso hoy podemos decir que Lenin ha sido, con mucho, el MVP de la final.

Lenin mvp    

 



[1] Véase Zizek, Slavoj, Repetir Lenin. Madrid, Akal, 2004.
[2] Negri, Antonio, “Catenaccio y lucha de clases - Entrevista a Toni Negri”. En http://colaboratorio1.wordpress.com/2007/10/20/catenaccio-y-lucha-de-clases-entrevista-a-toni-negri/   (Consulta: 24/08/08).
[3] Althusser, Louis. Maquiavelo y nosotros.  Madrid, Akal, 2004.

Democracia ¿dónde? terrorista ¿quién?: el gesto de Antígona

— Escrito por pablo @ 10:45
[artículo para Rebelión] 
-¿y, a pesar de ello, te atreviste a transgredir estos decretos?
Creonte


Hace más de cincuenta años Francisco Franco llamaba jaraneros y alborotadores a los estudiantes antifascistas de la Universidad Complutense. A los de mi facultad que el otro día recibieron con insultos a Rosa Díez se les ha llamado grupúsculos minoritarios y marginales, radicales, violentos y filo-terroristas. El profesor Antonio Elorza ha hablado de “internacional follonera” y de “fascismo rojo” para definirlos y Mikel Buesa llamaba la atención sobre la presencia de “personas sudamericanas” entre los estudiantes que reventaron el acto de la candidata de UPyD. Si esto último fuera cierto, se confirmaría que los tentáculos del vengativo comandante Chávez llegan al Campus de Somosaguas y todas las sospechas recaerían en el profesor Juan Carlos Monedero, conocido asesor del comandante, como cerebro gris del escrache a Rosa Díez (no puedo dejar de imaginarme a mi querido Juan Carlos leyendo a Boaventura de Sousa Santos en una celda de Soto del Real). Bromas aparte, parece que todo está permitido mediáticamente a la hora de criminalizar a los estudiantes de izquierdas. Sobre si son de una izquierda más o menos extrema, basta leer Destra e Sinistra de Norberto Bobbio para darse cuenta de que, desde la caída del muro de Berlín, la izquierda sólo puede ser extrema.



A calor de los incidentes de políticas, el profesor Ramón Cotarelo escribía en su blog que este tipo de “agresiones” vienen siendo una práctica muy utilizada en los últimos tiempos. Como recuerda Cotarelo, la propia Rosa Díez y María San Gil hicieron sentir la presión del insulto al otrora presidente del PNV Josu Jon Imaz y todos nos acordamos del ex ministro Bono huyendo precipitadamente de una manifestación de la AVT. Peor les fue a los policías que detuvieron a los militantes del PP que intentaron agredir al ex ministro (entre los “folloneros”, como reconocerá Elorza, también hay clases y privilegios según a qué “internacional” o a qué “fascismo” pertenezcan) y peor todavía le fue a José María Fidalgo, cuya estatura le jugó una mala pasada cuando tuvo que afrontar las iras de los trabajadores de SINTEL (cosas del sindicalismo “de altura” cuando se enfrenta al de base).

Rosa Díez, Maria San Gil y Gotzone Mora hacen sentir la presión del escrache al presidente del PNV

Pero ni esto ni las condenas contra los “ataques a la libertad de expresión” tienen gran importancia. Cuando los principales medios de comunicación están en manos de gobiernos o son directamente la propiedad de corporaciones privadas, reconocerán conmigo mis profesores que los escraches tienen una relevancia anecdótica en lo que a la libertad de expresión se refiere. En el caso de Rosa Díez, además, da la impresión de que, de no ser por el revuelo que su presencia despertó en el campus, no hubiera recibido mucha atención por parte de una prensa partidista que no tiene aún muy claro a quien va a restar votos la pintoresca candidatura de esta señora.

Lo verdaderamente importante de los acontecimientos de la facultad complutense es la lección de Ciencia Política que dieron los estudiantes de izquierdas. Al intervenir contra un acto como aquel, los estudiantes fueron capaces de representar, con una intensidad inigualable, el No de Antígona en el que se fundamenta la ética en política, como acto radical de libertad que desafía las leyes y se opone a la tiranía, sean cuales sean sus consecuencias.

Como rapeaban los Hechos Contra el Decoro (a través del mc de otro veterano de la facultad) cuando todo se puede decir, la forma de censura es el consenso. Este consenso que hemos vuelto a ver representado en las unánimes condenas contra los estudiantes es la forma de tiranía en la Tebas de nuestra postmodernidad demoliberal. Y eso es, precisamente, lo que han roto los estudiantes al corear “democracia ¿Dónde? terrorista ¿Quién?” frente a Díez, sus guardaespaldas y decenas de policías, asumiendo en un acto ético sin concesiones, una excomunión que ha sido refrendada por todos los creontes universitarios; desde nuestro decano Aldecoa (su sorprendente cercanía a la UDyP suponemos que debe responder, como nos reveló una fuente bien informada, a que nadie descuelga el teléfono en Ferraz cuando llama) hasta el marxista rector Berzosa, pasando por notables académicos, algunos de ellos muy cercanos a la generación de jaraneros y alborotadores del 56.

Los estudiantes de izquierdas de la facultad de políticas, como ya hicieron hace un año al reclamar la puesta en libertad de Iñaki de Juana ante el escándalo general de la derecha y del centro, han repetido otra vez el gesto de Antígona. No debería hacer falta recordar que ello no presupone simpatía alguna con la violencia política, del mismo modo que Antígona no desconocía los crímenes de Polinices y, a pesar de ello, estaba dispuesta a hacer respetar el oikos. La lección de los estudiantes no está tanto en el hecho de reventar el acto de Rosa Diez (como decíamos, reventar actos es una práctica muy difundida últimamente) sino en que, con su gesto, han rechazado la trampa de la elección forzosa, el consenso tiránico de Tebas que da a elegir entre Rajoy o ZP, Pizarro o Solbes, con los demócratas o con los violentos. Como dice Slavoj Žižek en su Enjoy Your Symptom!, a Antígona le llamarían hoy terrorista.

Fueron las clases de Ramón Cotarelo las que me hicieron ir al teatro a ver la obra de Sófocles y las que me permitieron comprender que sólo la libertad es tal si al gesto desobediente le sigue la expulsión de la comunidad política, como les ocurre siempre a los “extremistas”. Por eso John Rawls, Habermas y sus seguidores patrios de segundo nivel, desde ese centrismo del consenso que señala Perry Anderson en Spectrum, terminan estando siempre con Creonte, con las “intervenciones humanitarias” de la OTAN y con el consenso tiránico. Espero que estas palabras no provoquen que el bueno de Cotarelo tenga que volver a la cárcel —esta vez con Monedero como compañero de celda— por instigar indirectamente la violencia antisistema contra Rosa Diez, al recomendar la lectura de Sófocles en sus clases (aunque con los tiempos que corren, la posibilidad no es del todo descartable).

Escribo esto desde la comodidad que otorga al investigador visitante una de las universidades más prestigiosas del mundo y, sin embargo, jamás podrá soñar Cambridge con un espacio de producción de conocimiento tan rico como nuestra facultad de Madrid. A pesar de los creontes complutenses, el gesto desobediente de los estudiantes de izquierdas ante el acto de Rosa Díez da mucho más de sí que los popular events en facebook, las student societies o los soporíferos clubes de debate de las universidades de élite británicas. Pueden estar orgullosos el decano Aldecoa y el rector Berzosa, están al frente de una de las mejores facultades de política de Europa, pero no deben olvidar que ello se debe, en gran medida, a los jaraneros y alborotadores de ayer y de hoy.

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