el gesto de Antígona

Polanco, Berlusconi, RCTV… y la lucha de clases [artículo para Tercera Información]

— Escrito por pablo @ 14:32

…De acuerdo, yo, el periódico, provocamos, no contamos la realidad objetivamente…Usted ve al periodista como un observador imparcial…pero yo le digo que estos observadores imparciales me dan pena; es necesario ser protagonistas, no observadores. Estamos en guerra, la lucha de clases la hacemos nosotros también, no la inventaron Marx y Lenin…

El párrafo lo hemos sacado de un diálogo de la película de Marco Bellocchio “Sbatti il mostro in prima pagina”. E-mule nos permitió hace unos días visionar esta obra maestra de un tipo de cine militante poco conocido en el Estado español.

El personaje que hablaba es Bizanti, redactor-jefe de “Il Giornale”, que en el filme identifica al “Corriere della sera”, diario de referencia para la vieja Democracia Cristiana italiana.

Rodada y ambientada a principios de los años 70, en pleno periodo de crisis política, con el PCI cada vez más cerca de una mayoría electoral y los grupos de la izquierda extra-parlamentaria cada día más fuertes en las fábricas y en las universidades, la película recrea la manipulación política de una noticia de crónica por parte de “Il Giornale”. Tras la violación y el asesinato de una adolescente, el periódico democristiano construye una farsa para acusar del crimen a un joven militante de la extrema izquierda. Se trata de un periodo pre-electoral en el que la “agitación del monstruo comunista” –esta vez violador y asesino- en los titulares, contribuirá a asegurar una nueva victoria del partido del orden.

La reflexión del redactor-jefe Bizanti (interpretado magníficamente por Gian Maria Volonté) nos ha parecido buena para estos días en los que resuenan todavía los ecos del fin de las emisiones a través de frecuencias públicas de la venezolana RCTV y de las exequias tras la desaparición del multimillonario magnate mediático Jesús de Polanco.

En la película, Bizanti actúa al servicio de un gran industrial que financia el periódico, Montelli, que representa de alguna forma a Agnelli, patriarca de la FIAT y uno de los grandes apellidos del capitalismo italiano.

Como en el filme, los grandes medios de comunicación y sus “redactores jefes” (de Cebrián a Pedro J.) no han dejado de ser una propiedad privada sujeta a los intereses particulares que de ello se derivan.

Hoy, uno de los grandes periódicos de la familia Berlusconi se llama precisamente “Il Giornale” –como olvidar su titular tras el asesinato de Carlo Giuliani en Génova: “Los antiglobalización han encontrado a su mártir”- y “El País” es la confirmación del gatopardiano mundo del poder –todo debe cambiar para que nada cambie- que vimos desfilar por la capilla ardiente del gran magnate Polanco (desde Zapatero, Felipe González, Solana y otras figuras socialistas, pasando por Zaplana, Rajoy y Gallardón por parte de la derecha, el hijo de Adolfo Suárez, el empresario Florentino Pérez, el secretario general de la UGT Cándido Méndez, el nuncio del papa Manuel Monteiro o el banquero Emilio Botín).

Tal “pluralidad” de presencias en la capilla ardiente nos ha recordado que, de alguna forma, la diferencia entre hablar de democracia o de postfranquismo responde más a la valoración que se dé a una serie de mecanismos procedimentales (eso que se suele llamar democracia) que a su resultado efectivo a la hora de determinar quien manda de verdad.

Como han escrito Luis Alegre y Carlos Fernández Liria a propósito de Venezuela, si el “mecanismo procedimental” alterase la escatológica armonía del entierro, el “mecanismo” dejaría de ser valorado como democrático por parte de los medios, sean de los Polanco o de los obispos (como ha ocurrido con Venezuela). Italia es el ejemplo inverso de lo mismo: ¿Alguno de los enlutados asistentes a las exequias de Polanco ha puesto en tela de juicio alguna vez a las “impolutas” instituciones democráticas italianas a pesar del terrorismo de Estado en los 70, la represión contra la izquierda radical en los 80 -que asumió, junto al atlantismo eurocomunista, el propio PCI- o pese a la presencia de un delincuente-multimillonario en la jefatura del gobierno de los 90 hasta hoy?.

Al final resulta que las reflexiones del personaje Bizanti enseñan más sobre la Ciencia política y la información que buena parte de los manuales con los que se pretende instruir a los estudiantes de estas licenciaturas. Por eso nos han parecido buenas para iniciar nuestra colaboración con una publicación alternativa como Tercera Información, que aunque nombre algunas de sus secciones con términos que cada vez dicen menos de nuestro tiempo –como nacional e internacional-, tendrá tan claro como RCTV, “Il Giornale” o El País, que la lucha de clases no la inventaron Marx ni Lenin.

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