el gesto de Antígona

Cuando Guillermo de Baskerville pidió el voto para Espacio Alternativo (Diálogo con Pablo Fernández de Revolta Global)

— Escrito por pablo @ 13:27

 [Artículo para Kaos en la red]

Videmus nunc per speculum et in aenigmate

Allá por los siglos XIII y XIV, la “extrema izquierda” de los franciscanos, los llamados espirituales o fraticelli, plantearon el debate de si Jesucristo había sido o no propietario de sus ropas. Muchos lectores de Kaos en la red juzgarán esta cuestión de las ropas de Cristo como escolástica (nunca mejor dicho) e inútil, pero tras ella estaba nada menos que la puesta en entredicho de las estructuras jurídicas de propiedad que garantizaban el poder de la Iglesia Católica en el mundo de la época. Casi nada.  inquisiciónNo es de extrañar que los espirituales fueran despojados de sus hábitos, desterrados, torturados y que muchos de ellos ardieran en las hogueras de la cristiandad oficial.

 

Quien eche una ojeada a buena parte de los comentarios que han suscitado tanto mi artículo que no tuvo a bien aceptar Mundo Obrero, como la inteligente reacción al mismo de Pablo Fernández (ambos en Kaos en la red), encontrará argumentos muy valiosos, pero también, ahora sí, elementos propios de discusiones escolásticas inútiles.  Entre ellas podrían citarse el debate sobre las expectativas electorales del PCPE o el problema de si el marxismo de Mandel es revolucionario o no (tiene narices). Hay alguna frase además que no me resisto a entrecomillar: “este es el camino, sólo el marxismo-leninismo nos da las verdaderas razones y guía para el combate y por qué combatir, lo demás son zarandajas socialdemócratas de toda laya y estirpe; que sólo buscan subir a la poltronica y olvidarse de los explotados”. Digno de todo un dominico.

 

Pero volvamos a nuestros fraticelli. En ese ambiente de luchas intestinas en la Iglesia del siglo XIV sitúa Umberto Eco su conocidísima novela “El nombre de la rosa”. El protagonista, el franciscano Guillermo de Baskerville (que fue encarnado después en el cine por el escocés Sean Connery), es una especie de Sherlok Holmes que, mediante racionalidad y empirismo flemático propios de un seguidor de Roger Bacon, trata de desentrañar una trama que encierra asesinatos, pasiones carnales entre monjes, secretos de archivística y complejos debates intelectuales, en una abadía benedictina del noroeste italiano.guillermo La astucia de Guillermo tiene una de sus máximas expresiones en su capacidad para provocar a los otros monjes usando sus conocimientos de teología para obtener informaciones que sirvan a su investigación.

En el artículo que Mundo Obrero no quiso publicarme traté, dentro de los estrechos límites de mis posibilidades intelectuales, de disfrazarme un poco de Baskerville lanzando una serie de provocaciones. Una de ellas, cuyo alcance no medí, me valió la censura de Ginés Fernández que garantizó, sin embargo, un impacto a mi artículo que, de otro modo, no habría tenido. Otra, quizá la mas importante y más meditada, iba dirigida a los militantes de Espacio Alternativo. El artículo en el que Pablo Fernández me entra al trapo es la mejor prueba del éxito de esta técnica de provocación baskervilliana. (Para la polémica pendiente sobre la cuestión nacional con mi amigo Raimundo, viejo en el apellido y en el manejo de las artes de la retórica, la dialéctica y la sofística, todavía tengo que terminar de urdir mi plan).

 

Hace unas semanas, a propósito de algo que escribí sobre el baloncesto y Lenin, mi amigo y compañero de la Universidad Nómada Raúl Sánchez me escribía con ironía: lamento no compartir tu retórica de "hombre de izquierda", me da la impresión de que te haces mayor... Como dice nuestro común compañero Luca: "marxisti, non di sinistra", o Virno con anterioridad: "comunisti, quindi non di sinistra". No se trata se abandonar el operador izquierda/derecha, sino, pienso yo, de abandonar la retórica hispánica del "hombre de izquierdas" para recobrar los asideros subjetivos e institucionales nuevos del operador. En el siglo XIV, el bueno de Raúl habría ardido en las hogueras de la Inquisición, precisamente por abandonar del todo los códigos discursivos del resto del clero (algo que a Luca, por cierto, nunca le hubiera pasado). La “retórica hispánica” de nuestra izquierda radical es, a fin de cuentas la que es y si uno quiere discutir de cosas serias con la gente del Espacio Alternativo nada mejor que mentarles la madre y la hermana (o sea la LCR y Sinistra Critica) en vez de entrar en disquisiciones sobre si preferimos el modelo de los ciclos económicos de Mandel o el de Arrighi, por ejemplo.

El guante que ha recogido Pablo Fernández ha dejado el debate planteado en los términos que yo quería. Este autor lo ha organizado en cuatro puntos que voy a seguir.

 

La primera cuestión a dilucidar, razona Fernández, es si los debates internos en IU y el PCE son un factor determinante de cara a la renovación de la izquierda en el Estado español. Como bien señala el autor, parece que estamos de acuerdo en que, de alguna forma es así. Sin embargo, parece que yo tiendo a pensar que es importante que una parte considerable de la militancia (y los cuadros) de IU y el PCE forme parte del nuevo proceso de reconstitución de la izquierda radical estatal (en caso de que éste se llegue a producir) mientras que Fernández se lamenta de que no hay una oposición interna medianamente potente y organizada que ponga la movilización desde abajo por encima de cualquier otra contingencia y señala que el proyecto de IU no está basado en una base ilusionada y organizada en torno a proyectos transformadores. Sin duda el compañero de Revolta Global conocerá mejor que yo la situación interna de Izquierda Unida y a su militancia, puesto que su organización estuvo integrada allí hasta hace bien poco y algunos de sus militantes siguen afiliados a la coalición. Pero entonces, si admitimos que en IU y el PCE los cuadros y militantes válidos son escasísimos, habrá de reconocerse que la estrategia mantenida durante los últimos años por Espacio Alternativo, que trataba de contribuir a generar un bloque de izquierdas en el interior de IU, o bien era errónea (como creo que piensan muchos nuevos militantes de Espacio) o bien fue un fracaso. Admitir tanto lo uno como lo otro dejaría el prestigio de Espacio Alternativo (a mi juicio de los menos cuestionables entre los grupos de izquierda radical en el Estado español) en una situación muy precaria. Daría la impresión de que tras años de una estrategia errónea y fracasada, el proceso de putrefacción de IU habría aupado a los jóvenes castores al control de EA, encaminándoles hacia un entusiasta proyecto extraparlamentario. Pero cuidado, la política, a diferencia del entusiasmo, genera procesos de larga duración que conviene enfrentar con calma.

 

Por el contrario, considero que la estrategia histórica de Espacio Alternativo, trabajando dentro de IU, fue correcta, del mismo modo que lo ha sido su paulatino alejamiento de las estructuras de la misma. Pero este último solo tendrá sentido en la medida en que sirva para aglutinar a sectores amplios. La experiencia de Corriente Roja, en la que no me cabe duda que participaban muchos activistas honestos con las mejores intenciones, debe ser una llamada de atención para los cuadros de Espacio.

 

La segunda cuestión planteada por Pablo Fernández es si tiene sentido que IU siga siendo “partido bisagra” del PSOE o sería mejor seguir el camino de “Nueva Izquierda” y entrar en el Partido Socialista?. En mi primer artículo no planteé una disyuntiva entre esos dos elementos (partido bisagra o integración) sino que simplemente señalé que la entrada en el PSOE me parecería una solución muy coherente para buena parte de los dirigentes de Izquierda Unida. Hablaba solo de coherencia ideológica (siempre respetable). En cualquier caso, estará de acuerdo Fernández en que, aunque no nos reconozcamos en lo que el PSOE o el tripartito de Cataluña llaman “políticas sociales”, las consecuencias de las mismas sobre la vida de la gente (y también sobre las posibilidades de  nuestra propia actividad política) no son las mismas según quien gobierne. A pesar de las fechorías del tripartito catalán, reconocerá el compañero ciertas diferencias respecto, por ejemplo, al Gobierno de Aguirre en Madrid. Debería sobrar decir que esta constatación de la realidad no implica simpatía alguna por los llamados “pactos de progreso”.

 

Pablo Fernández se refería también a mis alusiones positivas a loscuadros de IU preparados en tareas de gestión regional. Y añadía: supongo no se referirá a la escuela de aprendizaje de los cuadros dirigentes de ICV-EUiA, que respaldaron el “secuestro” de manifestantes protagonizado por los Mossos de Esquadra en recientes movilizaciones en Barcelona. Ir a una manifestación rodeado por los cuatro costados de policías antidisturbios que no te dejan abandonar el cortejo hasta que ellos lo decidan no parece un buen aval para la gestión regional de izquierdas. Le aseguro a mi querido Pablo que de abusos policiales sabemos en Madrid tanto o más que en Barcelona (las razones por las que la militancia en Madrid es más vulnerable a la represión que en oros lugares son de sobra conocidas) y, de hecho, algunos de nosotros hemos dedicado años de militancia a idear y practicar formas de enfrentar ese tipo de dispositivos represivos con no pocos riesgos para nuestro pellejo. invisibles Que en Cataluña el jefe de los represores sea un dirigente de ICV es sin duda una prueba de hasta que punto puede llegar la estupidez de lo que Fernández llama gestión regional de izquierdas. Sin embargo, ello no resta importancia al hecho de que aspirar a la representación en ámbitos locales y regionales debe llevar aparejada una voluntad de gestión en una dirección transformadora. Pero para ello, la capacitación y la experiencia son esenciales, como bien saben los militantes de Espacio Alternativo que han ejercido cargos públicos, como representantes de IU, en algunos ayuntamientos.

 

El tercer elemento señalado es la necesidad de crear un referente electoral de la izquierda radical en el Estado Español. Como bien señala mi interlocutor, aquí nuestro acuerdo es total. Fernández apunta además un elemento central que también yo traté de recalcar en mi artículo: Hay quien entiende por unidad la suma algebraica de las siglas de todos los pequeños grupos de extrema izquierda. La unidad así entendida sería un fiasco. Como señalaré a continuación, es en este punto donde Espacio Alternativo puede jugar, a mi juicio, un papel crucial, al ser quizá la única organización con capacidad para actuar de manera diferente a la del resto de letras de la sopa (eso que llamaba ser interfaz entre la izquierda política y la social). Espero no decepcionarme.

Pablo Fernández está de acuerdo con los llamamientos que hago a los militantes del PCE e IU y a los activistas de la izquierda social. Los problemas vienen con mis alusiones o sonoro reparto de mandobles a Espacio Alternativo.

Para Fernández esta muy mal no referirme explícitamente a Espacio Alternativo: Qué menos que algo de proyección pública cuando te condenan a elegir entre ser “interfaz entre izquierda política y social” o “casa de muñecas con unos cuantos cientos (o unos pocos miles) de votos”. Respecto a esta cuestión, he de decir que no mencionar explícitamente a Espacio Alternativo era del todo intencionado. Pretendía con ello limitar el número de invitados al debate, tratando así de circunscribirlo a los militantes de Espacio que no necesitaban de mayores especificaciones para sentirse aludidos (como, de hecho, hemos visto). Si se observan los comentarios al artículo, vemos que la técnica surtió efecto; las únicas referencias a Espacio son las de los propios activistas de este grupo, mientras que, el resto de comentaristas pasan por encima de esta cuestión.

 

En todo caso, para que no se me acuse de tener un mal detalle y en pro de la merecida proyección pública que exige Fernández, he incluido el nombre de Espacio Alternativo en el título de este nuevo artículo (nada menos que junto al de Guillermo de Baskerville) así como la militancia de mi interlocutor en Revolta Global, en el subtítulo. Enviaré también un anagrama de Espacio Alternativo a Kaos en la red, para que se incluya como imagen asociada al título.

 

Tras esta exigencia de proyección pública (que esperamos haber satisfecho) Fernández narra las virtudes y la trayectoria heroica de la LCR francesa y se refiere al lanzamiento del llamado Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en el que habrán de disolverse los neo-trotskistas franceses. A pesar del tono ligeramente grandilocuente de Fernández - una organización nacida al calor de las movilizaciones en Mayo del 68, que ha sobrevivido a períodos terribles para la izquierda, comprometida con la construcción de los movimientos sociales, que sigue enarbolando la bandera del marxismo revolucionario, del internacionalismo, de la pluralidad interna- damos la descripción por buena. Es al fin y al cabo normal que los militantes de partidos se enorgullezcan y se recreen en sus tradiciones y su historia. Lo hemos visto en el PCE y quizá se justifique con más razón en la LCR y en las organizaciones de tradición trotskista (no seré yo quien desarrolle el tema de si las diferentes familias comunistas de la izquierda histórica comparten o no alguna que otra patología freudiana a la hora de hablar de si mismos). Por otra parte, la propuesta del NPA parece muy interesante y, desde luego, muy relevante para nuestro debate sobre la necesidad de un referente político radical en el Estado Español.

 

No voy a entrar tampoco en la cuestión de si en Francia (o ¿Estado Francés?) los militantes de la LCR representarán un tercio o una décima parte de ese nuevo partido, pero de lo que no me cabe la menor duda es de que, en caso de que se produzca un proceso semejante en el Estado Español, el papel que pueda jugar Espacio Alternativo, aún cuando lo considero central, no podrá ser equivalente al de la LCR francesa. En primer lugar porque la realidad y la historia política de la izquierda radical en nuestro Estado son muy distintas de las francesas y, en segundo lugar, porque la fuerza de Espacio Alternativo esta a años luz de compararse con la de la LCR, por mucho que compartan militancia en la IV Internacional.

Comportarse como una franquicia (espero que se me disculpe la “puerilidad” de la expresión, dado que yo he disculpado la, quizá no demasiado madura, grandilocuente prosa de mi interlocutor al hablar de la LCR) es precisamente pretender trasponer el proceso francés al Estado Español y tratar de convertirse en el referente estatal de una suerte de partido europeo hegemonizado por la LCR francesa. Estoy convencido de que los cuadros de Espacio serán lo suficientemente inteligentes para no cometer este error pero, por si acaso, no quiero privarme de sugerírselo. Hablar, como hace Fernández, de esa dinámica de creación de un referente europeo como un proceso dialéctico, interrelacionado e internacional por definición, es aclarar poco las cosas.

Vamos ahora con Sinistra Critica, cuyos resultados electorales valoré como ridículos. Fernández se empeña en dar a entender que aplico el calificativo “ridículo” a los militantes de esta antigua corriente de Rifondazione Comunista. Termina con un reproche moral terrible, refriéndose a los jóvenes militantes de Sinistra Crítica que participaron en el campamento internacional de Besaú: Fue inspirador ver tanta gente joven, tantas mujeres jóvenes, con ese entusiasmo y convencimiento en el trabajo que están realizando. Cualquier cosa menos “ridículo”. No pongo en duda ni el entusiasmo ni el convencimiento de la gente joven y de las tantas mujeres jóvenes de SC (me pregunto a qué responderá esta precisión de género). Es más, seguro que los compañeros de SC, además de ejemplares militantes, son una gente estupenda y han leído a Umberto Eco. Seguro que además fueron un ejemplo de arrojo para el, tradicionalmente algo puritano, trotskismo mundial, al participar, de nuevo con entusiasmo y convencimiento, en los juegos experimentales nocturnos oficiados por el abad MU en Besaú... Pero no estamos hablando de eso (ya me hubiera gustado a mi gozar de esas veladas de internacionalismo proletario cuya leyenda ha atravesado todos los rincones de Lavapies) sino de los resultados electorales de Sinistra Crítica. Sobre estos Fernández solo dice que conseguir 170.000 votos en esas circunstancias sólo puede ser fruto de la convicción y determinación con que trabajaron las militantes de Sinistra Critica. Con todo, pido disculpas y rectifico el provocador epíteto de “ridículos”. Me limitaré a calificar los resultados de poco satisfactorios (¿así esta mejor?) a pesar la convicción y la determinación de los militantes de SC.

Pero aquí los cuadros de EA debieran estar atentos. Aunque no les guste, la realidad de la izquierda italiana se asemeja más a la nuestra que la francesa y más en el caso de SC que durante años, al igual que EA, trató de hacer política dentro de RC. Su salida de Rifondazione, su fracasado intento de formar un frente de izquierdas (como la Costituente Anticapitalista en la que participó mi compañero Luca al que aludíamos antes y en la que sugirió a los organizadores un nombre algo más erótico) y el resultado electoral, deberían llevar a la reflexión a los militantes de Espacio y hacerles aspirar a algo más que a recibir elogios por su convicción y determinación. Lo diré más claro, si tras años de lucha dentro de IU, una aventura electoral en solitario dejara a EA con unos pocos miles de votos, se estarían haciendo muy mal las cosas.

Llegamos ya al Estado Español. Para Fernández, debido a mi desconocimiento o a mi temor a que se abran experiencias tal vez exitosas, sobre las que tengo poco ascendente, sentencio a Espacio a convertirse en una casa de muñecas con unos cientos (o unos pocos miles) de votos en el caso que decida presentarse a las próximas europeas. Decir que temo al éxito de Espacio Alternativo por mi falta de ascendente hace suponer que lo tengo sobre alguna otra organización. Sin embargo, los únicos grupos en los que he participado, desde la disolución de Arde Madrid en 2005, son el Colectivo Universitario Contrapoder, la Universidad Nómada y la Fundación CEPS, todos ellos muy heterogéneos ideológicamente y sin aspiraciones electorales (aunque sí construyen organización, querido Pablo). Paradójicamente, el grupo con ese otro tipo de aspiraciones con el que más me identifico (como saben muchos de sus miembros de Madrid) es Espacio Alternativo y, precisamente por ello, gasto mi tiempo redactando artículos en los que trato de lanzarles el guante de la discusión sobre el futuro de la izquierda. Ver como detractor a un partidario exterior define bien lo que llamaba en mi artículo miopía política (incapacidad para ver lo que esta más allá de nuestras narices). Eso sí, que nadie espere que de mi simpatía se derive que vaya a escribirle un poema Olivier Besancenot cenas comunistas(aunque los guisos y los vinos de uno de sus equivalentes estatales bien merecerían unos versos de amor) o que vea nuestra Guerra Civil a través de los ojos de Julián Gorkin, de George Orwell o de Ken Loach.

Por desgracia, Pablo Fernández no se queda ahí y añade que cuando se intensifica un debate político de estas características renacen determinados “freelance” de la política que golpean desde su atalaya “de izquierdas”. Ya sea desde la columna de un periódico, las ondas de una emisora de radio o como ilustre prócer de algún departamento universitario, en ocasiones arremeten de manera excesivamente agresiva contra quienes, al revés que ellos, sí que están construyendo organización. Desconozco la trayectoria de militancia de Fernández (como veo que le ocurre a él con la mía) pero estoy seguro de que merece todo mi respeto y admiración. Pero ese párrafo que cito atraviesa los límites de la camaradería a la que al final alude su autor y por ello no voy a atenderlo con palabras escritas. Estoy seguro de que en el cara a cara que más tarde o más temprano se dará entre nosotros, sabremos disculparnos si hemos cometido una ofensa injustificada. Ya nos veremos.

Por último, señala Fernández con gran acierto que para ir a las europeas hará falta saber previamente si una parte significativa de la izquierda social con la que trabajamos está dispuesta a dar pasos para convertirse también en izquierda política. No puede ser un proceso a espaldas de las luchas que se vienen dando en los últimos años. Toda la razón. Me temo, sin embargo (y tengo buenas razones para hacerlo), que no todos los cuadros de Espacio tienen esto tan claro y sospecho que algunos de ellos no verían con malos ojos una candidatura propia a la que se le añadieran algunos amigos a modo de comparsa que, aún cuando no sirviera para lograr una representación (que yo juzgo fundamental y posible) sí podría contribuir a la consolidación orgánica de Espacio Alternativo, aunque solo se saquen unos miles de votos. Como se podrán imaginar los lectores, este tipo de argumento no es fruto de mi imaginación sino que lo he escuchado en alguna discusión con compañeros de EA.

Precisamente porque estoy completamente de acuerdo con la última reflexión de Fernández, estaré encantado de seguir participando en un debate que me parece crucial para el futuro de la izquierda radical en el Estado Español…Aunque tenga que imitar las astutas artes provocativas de un detective franciscano y jugar con espejos y enigmas.

Omnia sunt communia!

 


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