el gesto de Antígona

Lo que consiguió el acto de Evo Morales en la Universidad

— Escrito por pablo @ 13:56

Iñigo Errejón Galván y Pablo Iglesias Turrión

 

Rebelión 18 de Septiembre de 2009


El Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, pronunció una conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid el pasado lunes 14 de septiembre de 2009. La relevancia del acto y algunos elementos del mismo hacen recomendable, creemos, una revisión y explicación de lo que se pretendía y lo que se hizo, como modelo a criticar, imitar en lo deseable y superar en lo demás.

El acto había sido diseñado y organizado por la Fundación CEPS, la red de profesores “la Promotora” y la Asociación Universitaria Contrapoder. El objetivo inicial, además de conseguir la presencia de Evo Morales, era que el acto fuese inequívocamente político: un recibimiento caluroso para un ejemplo vivo de que es posible hacer política de otra forma, “mandar obedeciendo al pueblo” en palabras del propio Presidente el día de su proclamación en Enero de 2006.

Se presentaba un presidente cuyo bagaje es la lucha sindical y la militancia en los movimientos sociales, líder de una ruptura democrática con la gobernabilidad neoliberal y la institucionalidad excluyente y oligárquica en Bolivia. No venía a la facultad un “político”, sino un compañero. Sus códigos, sus maneras, sus antecedentes y horizontes, nos sitúan, a los movimientos sociales y organizaciones políticas de izquierdas, como sus más lógicos interlocutores. Así quedó, nos parece, confirmado por el propio Presidente en sus palabras y en sus gestos. Esto es algo de lo que nos enorgullecemos, y un camino que pretendemos profundizar.

El acto comenzó con un mural en homenaje a Tupac Katari, líder indígena del mayor levantamiento contra la corona española, acompañado por una placa explicativa y otra conmemorativa, firmada por las tres organizaciones que convocaban el acto y por una estrella roja de cinco puntas. Se eligió a Katari por la importancia central, demasiado a menudo minusvalorada por gran parte de la izquierda, del impacto de las luchas anticoloniales en el sistema mundo moderno capitalista, que tiene en la colonialidad uno de sus pilares constitutivos. También se eligió por la propia importancia como antecedente explícitamente reivindicado desde el proyecto emancipador encabezado actualmente en Bolivia por el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS).

La inauguración del mural por parte de Evo Morales que sólo a última hora fue asumida por el Decanato de la Facultad, fue el producto de la determinación de los militantes de izquierdas que estuvieron detrás de la convocatoria del acto. El decanato de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología trató de evitar, hasta un día antes de la llegada de Evo Morales, la realización del mural y la fijación de las placas. Los organizadores decidieron poner en conocimiento de las autoridades académicas todos los detalles del acto y, por supuesto, invitar a las máximas autoridades de la Facultad y la Universidad a participar en el mismo pero en ningún caso aceptaron que se fiscalizaran las decisiones sobre el uso democrático del espacio público.

Ante lo inevitable, el mismo lunes se produjo una reunión entre los organizadores y todo el equipo decanal en la que el decano aceptó la fijación de las placas lamentando que no se incluyera en las mismas ninguna referencia a las autoridades académicas (es difícil aparecer en una placa que se ha rechazado hasta el último momento). En la inauguración del mural tuvo su ironía ver a algunas autoridades de la facultad esforzar su mejor sonrisa de circunstancias mientras el Presidente de Bolivia posaba con el puño en alto junto a varios estudiantes de la organización.

Éste es un ejemplo de que la intervención política de izquierdas debe asumir riesgos y de que, combinando con inteligencia la búsqueda de legitimidad y el desafío, puede conquistar terrenos o momentos a priori poco accesibles. El mural de Katari quedará como testigo de que se puede ocupar el centro del espacio público saliendo de la marginalidad sin renunciar ni un ápice a la radicalidad.

Después el Presidente Morales continuó, tal y como había entrado, rodeado por un cordón de seguridad de estudiantes identificados con brazaletes rojos. El servicio de orden desempeñó bien sus funciones de acelerar los tiempos y facilitar el desarrollo del acto. Pero tenía una misión mucho más importante: Demostrar la capacidad de gestión y control del espacio de la facultad por parte de los estudiantes de izquierdas organizados. Se trataba de hacer una demostración práctica de contrapoder.

El hecho de que tanto los servicios de protección del presidente como los agentes españoles encargados de la seguridad del acto se pusieran en contacto con el servicio de orden de los estudiantes para coordinar la seguridad del evento demuestra unos niveles de autoorganización en la facultad de los que solo podemos sentirnos orgullosos. Sin duda no fue cómodo para los responsables del servicio de orden el trato con la policía pero pensamos que el hecho de que ésta se dirigiera a los estudiantes y no a los servicios de seguridad de la Universidad Complutense, demuestra la seriedad del movimiento estudiantil en nuestra facultad. Decían los revolucionarios del siglo XIX que lo que más temía de ellos la burguesía no era su capacidad de generar desorden sino, por el contrario, la de mantenerlo. Los organizadores también lo consideraron así, y desplegaron una demostración de orden alternativo.

En la misma facultad en la que Rosa Díez y su partido mediático o Josep Piqué y su pasado manchado de crímenes de guerra, sólo consiguieron una foto entre protestas y gritos, Evo Morales entró escoltado por un cordón estudiantil a un salón de actos abarrotado que le ovacionó. Creemos que ello es una prueba de hegemonía en la facultad como imaginario dominante de izquierdas que sabe desplegarse en el espacio definiendo lo posible y lo esperable.

Dentro de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM se instituye –en lo cotidiano pero con más intensidad en ocasiones concretas- un “sentido común de izquierdas”, justamente opuesto al consenso conservador generalizado que impera en Madrid. Esto no es nada intrínseco al centro sino un logro cultural e ideológico de la izquierda organizada, estudiantil y de profesores e investigadores de la facultad.

La conferencia del presidente Evo Morales fue presentada y precedida por intervenciones de los organizadores y del decano de la facultad y el rector de la universidad. El primero, seguramente incómodo, tuvo que reconocerse fuera de la conexión entre la mayoría de los estudiantes de su facultad y el Jefe de Estado que se sentaba a su lado. El segundo tuvo algo más de suerte a la hora de ubicarse en esa relación pero creemos que va siendo hora de que se dé cuenta de que deberá rectificar muchas cosas si pretende mantener el apoyo estudiantil que en su día recibió. Pero el protagonismo en el acto fue para la izquierda organizada, la que saludó a Evo Morales como “compañero presidente”, agradeciéndole haber encabezado una quiebra del imaginario colonial, habernos devuelto la confianza en la política, haber demostrado que siempre se puede ir más allá de lo que las certezas de época parecen aconsejar.

Morales, por su parte, agradeció emocionado el recibimiento de una “juventud revolucionaria” que no esperaba encontrar en el Estado español. Explicó los logros de su gobierno, indígena y popular, y pidió ayuda para profundizar y extender las transformaciones igualitaristas, la armonía con la madre tierra y la solidaridad antiimperialista de los pueblos. Su conferencia fue una demostración de cercanía, humildad y orgullo. El indio sindicalista que desafiaba al Neoliberalismo cortando rutas, hoy puede decir que es gobierno, mientras el modelo económico y político neoliberal ha sido globalmente derrotado y, en América Latina, comienza a ser revertido.

La puesta en escena que desplegaron los organizadores, antes y durante la conferencia, brindó al presidente Morales una excelente plataforma para suscitar simpatías y solidaridad entre muchos sectores políticos del país. Además le ofreció un altavoz internacional de legitimidad en el escenario político boliviano frente a la oposición que le acusa de estar aislado (gracias al prestigio de la Universidad Complutense) y en los medios de comunicación globales, en los que apareció con un apoyo público y específicamente estudiantil que muchos jefes de Estado querrían y casi ninguno puede suscitar ni aún con todos sus aparatos mediáticos y de imagen.

Somos plenamente conscientes tanto de la modestia del acto sobre el que escribimos como de las dificultades de exportar modelos y formas políticas de América Latina al Estado español. La construcción de una izquierda política que enfrente con éxito el discurso y los valores de la derecha ofreciéndose como vehículo de las desafecciones con el bloque dominante español es una tarea que sólo los militantes de izquierda pueden llevar a cabo. Sin embargo, creemos en la posibilidad de la interpenetración entre experiencias antisistémicas en diferentes lugares del globo como parte de un esfuerzo global para erigir una alternativa a la crisis de la modernidad capitalista, colonial y patriarcal.

Al mismo tiempo, nos parece que la consolidación de gobiernos de izquierdas en América Latina es una magnífica ventana de oportunidad para la izquierda en el Estado español. En primer lugar porque nos proporciona una visibilidad que no nos correspondería por nuestra capacidad política actual. En segundo lugar porque nos obliga, en tanto que sector social minoritario, a madurar y a pensar en términos políticos, elevando la ambición y las exigencias en un esfuerzo de gran alcance formativo en el que tenemos –precisamente por nuestra debilidad- muy poco que perder y mucho por ganar.

El acto del lunes en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid fue una pequeña pero valiosa prueba de que -aún con dispositivos políticos precarios- se puede liderar la conformación de las agendas políticas y obligar al resto de actores a tomar posición según parámetros que nosotros fijamos, demostrar fuerza organizativa y presentarse como actor político insoslayable en la discusión pública.


Iñigo Errejón es investigador y Pablo Iglesias profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense. Ambos son miembros de la Fundación CEPS

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