Ayer la Ministra de Vivienda, Maria Antonia Trujillo en declaraciones a la SER volvió a hablar del asunto de los minpisos. Estos pisos suponen -según las declaraciones de intenciones, ya que todavía no hay proyecto sobre la mesa más allá de sus decalraciones de ayer y las que hizo el año pasado en una Feria de Inmobiliarias de Barcelona- viviendas públicas, de unos 30 metros cuadrados, sin opción a compra con servicios comunes como lavandaría o comedor.
En esta ocasión el anuncio del proyecto lo ha concretado más. Dice la Ministra que los primeros minipisos se harán en Madrid en la Universidad Carlos III de Madrid, donde se construirán 190 de estos pisos protegidos, que serán para una sola persona y por un plazo máximo de cinco años.
A falta de mayor información, la verdad es que parte de la filosofía de este acción es correcta. Vivienda pública, en régimen de alquiler, sin opción a compra y por un alquiler relativamente barato (aunque tampoco sea para tirar cohetes: 200 euros mensualles). Donde falla estrepitosamente es en la parte en que este proyecto no soluciona mucho, ya que no se enmarca -a pesar de que lo meta dentro del Plan Estatal de Vivienda 2005-2008- en una propuesta general de vivienda para jóvenes y para los no tan jóvenes, donde se contemple multitud de actuaciones; como pueden ser la vivienda vacía, la rehabilitación, la intervención en los precios, la generación de un parque de vivienda pública en alquiler -donde podría introudcirse esta modalidad de vivienda específica para estudiantes, junto con otras modalidades- ...
Más allá de estas críticas importantes, hay sectores que han criticado duramente esta propuesta por la "pequeñez" del espacio. El derecho de acceso a la vivienda, no tiene porque ser en viviendas necesariamente de 90 metros. Unos de los fallos de las políticas públicas de vivienda es entender que todas las viviendas promovidas deben ser iguales, sin tener en cuenta las diferentes etapas en el desarrollo personal de cada persona, pues no es lo mismo la solución habitacional para un estudiante de universidad que para un jóven que ha estudiado FP y que ya está inmerso en el mercado laboral. Los dos necesitan politicas públicas de vivienda pero no necesariamente han de ser las mismas. También lo mismo digo para otras personas, que por ejemplo ya tengan una "familia"...
La vivienda no tiene porque ser para toda la vida y la movilidad no es mala en si misma. El fallo evidente, es que los que accedan a estas viviendas -los 190 agraciados- después no tendrán nada más que un mercado de la vivienda que les expulsa y nulas políticas de vivienda. Pero en si misma una vivienda de 30 metros no es mala si se contempla como una solución parcial para una parte concreta del desarrolla de la persona como primer paso hacia la emancipación...




