El policía cercano ya no es el de barrio, es el de escuela. Un agente municipal de paisano que hable de tú a tú con los profesores, al que los padres saluden por la calle y que conozca a los chicos por su nombre. Un guardián que vigile a las bandas callejeras, que controle el menudeo de droga y espante a los camellos que van a vender a la puerta de la escuela, que evite que los niños hagan pellas y que les separe en las peleas.
Estas son las tareas de estos polícias para las escuelas, que deben preveer ambos partidos. Esto sumado al control policial de las plazas y aledaños donde pasa el tiempo la juventud cerraría el circulo del control policial de la juventud.

Lento y sin hacer ruido la configuración electoral del miedo sale del debate para entrar en el campo del acuerdo. Cuando Gallardon -PP- pide 1500 polícias Sebastian -PSOE- pide 2000 y 120 comisarias de barrio. Acuerdos en lo básico, matices en la práctica.
La misma cara de una moneda. Una moneda dura para una juventud que solo es notica cuando se genera un problema, un altercado.




