Después de saltar a todos los medios de comunicación la noticia sobre la situación jurídica del presunto autor de la muerte de Mari Luz Cortés, el portavoz del Consejo General del Poder Judicial, Enrique López, ha "considerado" necesario abrir un debate en España sobre la posibilidad de imponer la cadena perpetua a los condenados que presenten una alta «peligrosidad social» para evitar así «reincidencias».

El hecho de que el acusado del crimen de Mari Luz Cortés en Huelva pesen dos condenas ha sido suficiente para que este portavoz o para que el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Canalda, consideren oportuno este debate sobre la cadena perpetua. El Defensor del Menor cree que que apostar por la cadena perpetua «no es descabellado» en cuestiones como la pederastia o el terrorismo, áreas en las que se produce, a su juicio, una reiteración sistemática en el delito. Por supuesto que no nos han dicho cuantas personas más hay en esa situación, o la tasa de reincidencia o cualquier otro dato con el que se pueda abrir algún debate (no este...).

Para cerrar el circulo el editorial del ABC nos dice directamente que este "es el momento de abordar en serio un cambio de la justicia penal, que debe empezar por arrinconar todos los prejuicios pseudo progresistas que saltan como alarmas en cuanto alguien se atreve a negar el valor absoluto de la rehabilitación como fin de la pena, o a hablar de la peligrosidad de determinados delincuentes, que se prolonga más allá de la condena una vez cumplida".

Los prejuicios "pseudo progresistas" a los que hace referencia el ABC o el propio portavoz del CGPJ son entre otros el artículo 25.2 de la constitución que dice que "Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social", obstáculo/prejuicio que Enrique López salva diciendo que es "perfectamente constitucional siempre que se establezca un juicio de revisión".

Esto si que es una pirueta, pero solo en el googlenews hay 250 noticias sobre la petición de apertura de este "debate", una pirueta muy peligrosa que puede apuntalar aún más el populismo puntivo comunicativo con su sed interminable de vengaza e inmediatismo.