Se ha levantado un escándalo más que interesante con la noticia de que un total de 269.405 sentencias penales están a la espera de ejecución en España o, lo que es lo mismo, más de un cuarto de millón de delitos (o faltas) permanecen sin castigo, a pesar de haber sido juzgados.
 
Según nos han informado esta cifrasalede un informe del propio Consejo General del Poder Judicial. La acumulación de casos penales sin ejecución se enmarca dentro de un contexto de notable atasco judicial en España. Al término de 2006, según el CGPJ, la carga de trabajo en las cinco órdenes jurisdiccionales –civil, penal, contencioso-administrativo, social y militar– rebasó los ocho millones de asuntos ingresados y superó los 2,3 millones de causas sin resolver.
 
Un verdadero embrollo de compleja solución. Los Jueces han salido al paso y han declarado que 'la expresión 'pendientes de ejecución' no quiere decir que la sentencia no se esté ejecutando, sino que la ejecución se encuentra en trámite, lo que implica en la mayoría de los casos que la pena se está cumpliendo', afirma Martínez Lázaro en un escrito dirigido a la Comisión Permanente del CGPJ, que mañana analizará el informe del Servicio de Inspección sobre los Juzgados Penales de Ejecutorias.
 
Sin lugar a dudas este informe es más que matizable sobretodo con las informaciones públicas y mediaticas que se están realizando. No es lo mismo un homicidio que un hurto o una falta de calumnias. Aún así las cifras asustan.
 
Pero ahora los jueces, siguiendo la estela de los funcionarios de justicia adscritos al ministerio, quieren comenzar una negociación para la subida de sus retribuciones y les ha venido que ni pintado la alarma generada por la carga de trabajo. Que coincidencias...